Saturday, July 04, 2020

Ser joven y enseñar a serlo


         Ser joven es querer hacer de la vida una cosa grande, aspirar a encontrar la verdad, atreverse a contemplar bellezas más altas. La juventud es un sano inconformismo contra lo falso, lo mediocre, lo cutre y lo chabacano. Sí: La persona joven quiere ser creativa, y que los demás también lo sean. Un chico o una chica sueña con metas profesionales altas, desea ayudar a los más necesitados y tiene esperanza en encontrar un amor verdadero, el que hace ser mejor persona, para toda la vida.

Ser joven es también aprender a conocer las propias limitaciones, fomentando un realismo simpático. La juventud más radiante es la que sabe mirar a los ojos con sinceridad, sabiendo perdonar y pedir perdón cuando hace falta. Además, algo muy propio de la juventud es la generosidad. El joven es aventurero y entiende que una aventura que merezca la pena, requiere sacrificio y pensar en los demás.

Ahora bien: la juventud necesita modelos, especialmente en sus padres y en las personas mayores que están cerca de ellos. Si muchos jóvenes parecen no comportarse como decíamos al principio, es posible que se deba a que les faltan personas que animen con su ejemplo, y no solo con sus palabras.

       Si queremos que no estén embrujados por el móvil, han de ver que sabemos superar el hechizo del aparatejo, dejándolo a un lado cuando no hace ninguna falta; y lo mismo ocurre con la televisión. También habrá que ser prudente y tener la fortaleza de hacerles esperar respecto al uso de   tecnología de la comunicación, cuando la edad o las circunstancias personales así lo requieran.

Socialmente se somete a los jóvenes a una tormenta de mensajes consumistas, sensuales, empobrecedores, abusivos, con muy poco respeto ético o moral. Por una parte, se considera a los jóvenes como una panda de atontados y por otro lado, hipócritamente, se fomente ese atontamiento. Hay que tener la valentía de enseñarles a vestir, y superar un erotismo simplón que se ha impuesto con más fuerza que el repulsivo coronavirus.

La única salida a la riada de la fuerza de la juventud está en conjugar la contención de la exigencia, con la apertura de la entrega. Enseñarles a ser libres y responsables, viendo a sus mayores luchar por vivir en la verdad y en la justicia. Fomentar su gusto por la superación, al comprobar que la gente madura que les rodea es feliz; algo que tiene mucho que ver con olvidarse de uno mismo y darse a los demás.

La vida puede tener episodios muy amargos; pero requiere de gente que no esté amargada. Creer en la vida es una necesidad para el hombre y conlleva creer en la juventud. Hemos de enseñarles a ser jóvenes; siéndolo también nosotros; es decir: renovar la vida, cada día, con el sacrificio cotidiano y la novedad de un amor que ha aprendido a ser joven.



José Ignacio Moreno Iturralde

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