Sunday, November 11, 2018

A José Ramón Dolarea




Gallego, pero directo; culto y campechano,
Alguna vez brusco, siempre cercano.
Poeta que dabas a todos la mano.

Pusiste en pie con energía una universidad peruana,
luego vinieron décadas de educar a tanta juventud vallecana.

Vivías con ilusión, de modo divertido,
dando tu vida a los demás, intrépido y decidido.
A todos tus amigos escribías poemas,
donde siempre había estrellas;
desde Galicia, tu tierra, ya has alcanzado una de ellas.

Joserra dile, por favor, a Santa María,
que sea siempre nuestra alma, nuestra estrella y nuestra guía.


José Ignacio Moreno

Monday, November 05, 2018

Consulta del Ministerio de Educación sobre la reforma de la LOMCE: hasta el 10 de noviembre

Con fecha del 26 de octubre de 2018, el Ministerio de Educación y Formación Profesional, Cultura y Deporte ha lanzado una consulta pública para modificar algunos artículos de la LOMCE que afectan muy directamente a la enseñanza de la Religión y otras cuestiones relacionadas con la libertad de enseñanza.

Es muy importante que profesores, padres y todas las personas implicadas de la comunidad educativa expresen su opinión. La consulta acaba el día 10 de noviembre de 2018, por lo que os animamos vivamente a darle difusión y enviar vuestra participación por correo electrónico a la dirección del MEFCD: consulta.seefp@mecd.es.

Con el fin de facilitar vuestra participación, mediante ponemos debajo un modelo de carta elaborado por la Delegación de Enseñanza de la Diócesis de Alcalá de Henares. También os copiamos el enlace a la publicación de la consulta: https://www.mecd.gob.es/servicios-al-ciudadano-mecd/en/informacion-publica/consulta-publica-previa/abiertos/2018/reversion-lomce.html



Ilm.a Sr.a Ministra de Educación y Formación Profesional, Cultura y Deporte, D.a Isabel Celáa:
D./D.a ___________________________________________, con DNI __________________, como persona afectada por la propuesta que el Gobierno promueve para la modificación de la Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la Mejora de la Calidad Educativa -LOMCE- en vigor.
Tomando parte en la «Consulta pública previa sobre un anteproyecto de Ley orgánica de modificación de la actual Ley de Educación LOMCE», manifiesto:
1. No considero un problema el hecho de que la Religión confesional en Bachillerato forme parte como materia específica en los dos cursos, computándose ahora en la nota media para el acceso a la universidad o becas, sino que más bien se trata del ejercicio libre del derecho a la educación religiosa protegido por el art. 27 de la Constitución Española. El Derecho a la educación religiosa, es para todas las confesiones que tienen suscrito un Acuerdo con el Estado español en materia de educación, no se circunscribe solamente a la Religión Católica, y la relación existente entre el Estado Español y la Santa Sede. Por tanto, la asignatura de Religión favorece la inclusión y equidad de las diversas creencias que forman parte de la sociedad actual.
2. Ya existe una regulación del currículo que respeta y apoya la diversidad establecida en la Resolución de 11 de febrero de 2015, de la Dirección General de Evaluación y Cooperación Territorial, por la que se publica el currículo de la enseñanza de Religión Católica de la Educación Primaria y de la Educación Secundaria Obligatoria. Anexo 1.
3. El ejercicio del derecho a la enseñanza religiosa ya está regulado suficientemente en, la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 que reconoce la libertad religiosa de personas y pueblos. De igual modo, la Constitución Española no sólo reconoce la libertad religiosa sino que también garantiza “el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus convicciones” en el artículo 27.3. También forma parte de tratados internacionales reconocidos por España como el Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales en su artículo 13.3 y la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, artículo 14.3.
4. La existencia de una asignatura alternativa y su carácter evaluable garantiza la libertad de educación y el derecho de los padres a elegir para sus hijos la educación religiosa y moral conforme a sus convicciones. Hace posible la libertad de elección y la no discriminación por haber elegido esa opción.
5. La supresión de la asignatura alternativa y la evaluación de la asignatura de religión sería contrario al principio de igualdad reconocido en el art. 14 de la Constitución Española, abundantemente refrendado por la jurisprudencia española.

6. No considero necesario, ni inaplazable la modificación de la ley vigente. Considero imprescindible la estabilidad del sistema educativo, y el esfuerzo por parte de todos para garantizarla.


Saturday, November 03, 2018

José Luis Múzquiz, sacerdote: un volcán de apostolado



                                                         Documental

Friday, November 02, 2018

Maximiliano Kolbe: el ejemplo de un sacerdote santo



“El P. Kolbe está en la lista negra de la Policía Secreta. ¿Por qué? El Padre Kolbe es el superior de Niepokalanow, cuyas actividades marianas tienen tanta influencia en toda Polonia. Los nazis quieren destruir esa influencia y a la vez quieren vengarse de que de esos talleres salía "El Pequeño Diario" cuya predica patriota y católica tanto los había enfurecido. Pero más aún, el P. Kolbe por su sacerdocio, cultura y posición era dirigente notable. En el programa de ocupación estaba previsto el exterminio de los intelectuales y dirigentes. Además, en Niepokalanow se brindaba asilo a los judíos. A los ojos antisemitas de los nazis, eso era un delito que merecía el castigo de los campos de concentración.

El P. Maximiliano presentía que vendrían para apresarlo, pero seguía firme en compromisos. Estaba convencido de que su vida estaba en manos de Dios y que la Inmaculada velaba por todos. Seguía trabajando por la difusión de sus ideales marianos. Deseaba reeditar "El Caballero de la Inmaculada" para llevar autentica esperanza y paz a ciento de miles de hogares en tiempo de tanto dolor y confusión. Finalmente, en diciembre del 1940, luego de infinitas gestiones con los ocupantes invasores, pudo editar el ultimo número, en el cual brillaba la belleza del amor mariano.

Un día de febrero del 1941 por la mañana dos autos negros de la Gestapo se paran ante Niepokalanow. Los policías piden hablar con el P. Kolbe, quien al saber su llegada contesta con temblor al hermano portero: "¡Bien, bien, hijo mío!¡María!". Reúnen a todos los frailes en el patio, mientras tanto ellos inspeccionan bruscamente todo el convento. Hacia mediodía, el Padre Maximiliano y otros cinco padres son obligados a introducirse en los autos. Parten para un viaje sin retorno. El P. Maximiliano inicia su vía crucis sereno y tranquilo, como siempre. Dejó su querida Niepokalanow, su predilecta ciudad mariana, para no volver más.

Para todo polaco, el "Pawiak" es el nombre de la terrible cárcel de Varsovia, que "hace helar la sangre". Ahí ingreso el 17 de febrero de 1941 el P. Maximiliano Kolbe.

El campo de concentración de Auschwitz es llamado por los polacos: "campo de la muerte", porque en sus campos, bloques y sótanos, han perecido miserable y trágicamente, más de cinco millones de personas. Levantado sobre los escombros de unos cuarteles y granjas, esta situado en la Polonia meridional, en una zona pantanosa, insalubre, para que no hubiese testigos indiscretos de esa fábrica de muerte. Rodeado por altas alambradas electrizadas y de torres de control. Allí toda crueldad e infamia, toda bestialidad y aberración, toda atrocidad y todos los horrores se habían dado cita para transformarlo en un verdadero infierno. Continuas muertes por enfermedades y por inanición, frío, fatigas agotadoras, escorbuto, disentería, traumas e infecciones. El pelotón de fusilamiento acribillaba a docenas a la vez contra un paredón forrado de caucho, para atenuar el ruido del disparo. En la plaza de armas cinco personas subían a la banqueta. El verdugo les colocaba el lazo al cuello. Con una patada a la banqueta quedaban las víctimas suspendidas. Auschwitz se había hecho famoso por la instalación de la primera cámara de gas. Lo que más se temía no eran las balas, ni las horcas, ni las cámaras de gas, sino los sótanos de la muerte, o "Bunker", de la lenta agonía, del martirio enloquecedor del hambre y de la sed.

En Auschwitz murieron millones de católicos y también, como es sabido, millones de judíos. El objetivo más profundo de Hitler en sus masacres es poco conocido. El hecho es que el odiaba la revelación divina confiada a Israel y también a Jesucristo, particularmente a la Iglesia Católica.

Entra en Auschwitz el P. Maximiliano la tarde del 28 de mayo de 1941 con un transporte de otros 320 presos. Sobre el portón de entrada había un letrero en alemán: "El trabajo libera". Era una mentira más. En realidad, al entrar los prisioneros, se les decía que los judíos tenían el derecho de vivir dos semanas y los sacerdotes católicos un mes.

Apenas llegan agotados, se pasa lista. Cada preso ha de pasar debajo de una doble fila de sayones, los que armados de látigos y bastones, se divierten sádicamente, golpeándolos o haciéndoles zancadillas, que obligan los presos a saltos, manotazos, morisquetas y terribles crispaciones. Todo esto provocaba en los verdugos burlas y risotadas.

Maximilano siempre iba al final de la línea de la enfermería a pesar de la severa tuberculosis que padecía.

La mañana del 29 de mayo despertó a los 320 con un deshumanizante programa. Desnudados, fueron sometidos a una ducha colectiva de violentos chorros de agua fría. Después golpeados y escarnecidos obscenamente por sus desnudeces, fueron revestidos de raídas casacas, muchas de ellas aun manchadas de sangre. Cada casaca lleva un número. Desde ahora en adelante, cada preso no será más que un número. El del Padre Maximiliano María Kolbe era el 16670.

Más tarde, todo el grupo salió a la plaza de armas, para la asignación a las brigadas de trabajo o bloques. El P. Kolbe en seguida fue ocupado como peón en el acarreo de cantos rodados y arena para la construcción de un muro alrededor del horno crematorio. El P. Kolbe consolaba a sus compañeros y decía " todo lo que sufrimos, es por la Inmaculada".

Un día, después de una tremenda paliza dada por el cabo que estaba a cargo, y que lo había dejado mas muerto que vivo, el P. Kolbe fue internado en el hospital, atacado de neumonía, con fiebre altísima y con el rostro estriado de moretones. "Con su conducta ante el sufrimiento, asombraba a médicos y enfermeros. Soportaba el dolor virilmente y con completa resignación a la voluntad de Dios, solía repetir: "Por Jesús soy capaz de padecer aun mas. La Inmaculada esta conmigo y me ayuda".

El bloque 14 había salido para la cosecha de unas parcelas de trigo. Aprovechando algún descuido de los guardias, un preso se fugó. Por la tarde, al pasar lista, se descubrió el hecho. El terror congeló los corazones de aquellos hombres. Todos sabían la terrible amenaza del jefe: "Por cada evadido, 10 de sus compañeros de trabajo, escogidos al azar, serian condenados a morir de hambre en el bunker o sótano de la muerte.

A todos aterrorizaba el lento martirio del cuerpo, la tortura del hambre, la agonía de la sed. Al día siguiente, los otros bloques siguen sus faenas diarias. Los del bloque 14 han de quedar en posición de atención en la explanada bajo el sol calcinante de verano, sin comer ni beber. Tres horas pasan como la eternidad. El P. Maximiliano, el de los pulmones agujereados por la tisis, el que acaba de salir del hospital, siempre débil y enfermizo, resiste de pie, no desmaya ni cae. El solía repetir: "En la Inmaculada todo lo puedo". A las 21 horas se distribuyó la comida. Pero no para el bloque 14. Estos pobres observaron cómo sus raciones eran tiradas de las ollas al desagüe. Al romper filas todos van a catres sabiendo que al día siguiente diez de entre ellos serían escogidos para el bunker de la muerte. Ya había ocurrido en dos ocasiones.

Al día siguiente, a las 18 horas, Fritsch, el comandante del campo, se planta de brazos cruzados ante sus víctimas. Un silencio de tumba sobre la inmensa explanada, atestada de presos sucios y macilentos. "El fugitivo no ha sido hallado... Diez de ustedes serán condenados al bunker de la muerte... La próxima vez serán veinte".

Con total desprecio a la vida humana, los condenados son escogidos al azar. ¡Este!... ¡Aquel!... grita el comandante. El ayudante Palitsch marca los números de los condenados en su agenda. Aterrorizado, cada condenado sale de las filas, sabiendo que es el final.

¡Adiós, adiós, mi pobre esposa!... ¡Adiós, mis hijitos, hijitos huérfanos! dice sollozando el sargento Francisco Gajownieczek.

Las palabras del sargento sin duda tocan el corazón de muchos presos, pero en el corazón del padre Kolbe hacen más. Mientras los diez condenados responden al grito: "¡Quítense los zapatos!", porque deben ir descalzos al lugar del suplicio; de improviso ocurre lo que nadie podía imaginarse.

He aquí los testimonios de los que estaban presente:

"Después de la selección de los diez presos atestigua el Dr. Niceto F. Wlodarski, el P. Maximiliano salió de las filas y quitándose la gorra, se puso en actitud de ¡firme! ante el comandante. Este sorprendido, dirigiéndose al Padre, dijo: "Que quiere este cerdo polaco?". "El P. Maximiliano, apuntando la mano hacia F. Gajownieczek, ya seleccionado para la muerte, contesto: "Soy sacerdote católico polaco; soy anciano; quiero tomar su lugar, porque él tiene esposa e hijos...".

"El comandante maravillado, pareció no hallar fuerza de hablar. Después de un momento, con un gesto de la mano, pronunciando la palabra ¡Raus! ¡Fuera!..., ordeno a Gajowniczek que regresara a su fila. De este modo, el P. Maximiliano María Kolbe tomo el lugar del condenado".

"Parece increíble que el comandante Frisch haya borrado de la lista al sargento, y haya aceptado el ofrecimiento del P.Kolbe, y que mas bien no haya condenado a los dos al bunker de la muerte. Con un monstruo como ese, todo era posible"

"Los diez pasaron ante nuestras filas", declara Fray Ladislao Swies, palotino, "y entonces observe que el Padre Kolbe seguía por último, y sostenía a tientas a otro de los condenados, más débil que él, que no era capaz de caminar con sus propias fuerzas".

A la Virgen dirige su oración: "Reina mía, Señora mía, has mantenido tu palabra. ¡Es para esto que yo he nacido!".

"El sacrificio del P. Kolbe, mientras provocó la consternación entre las autoridades del campo, provocó la admiración y el respeto de los presos", (Sobolewski). "En el campo casi no se notaban manifestaciones de amor al prójimo. Un preso rehusaba a otro un mendrugo de pan. En cambio, él había dado su vida por un desconocido" (Dr. Stemler).

El sol se estaba hundiendo en el horizonte detrás de las tétricas alambradas. El cielo estaba tomando los colores rojos de los mártires. "Fue una magnifica puesta del sol, una puesta nunca vista", relatan los pocos supervivientes de esa tarde de fines de julio de 1941. Entre el odio brilló más fuerte el amor que la Virgen nos concede. "No hay amor más grande que dar la vida por un amigo" (San Jn 15:13). Los diez condenados al hambre y la sed bajan al sótano de la muerte del que solo salen cadáveres directamente al crematorio. Bruno Borgowiec, un polaco encargado de retirar los cadáveres, dio su testimonio: "Después de haber ordenado a los pobres presos que se desnudaran completamente, los empujaron en una celda. En otras celdas vecinas ya se hallaban otros veinte de anteriores procesos. Cerrando la puerta, los guardias sarcásticamente decían: "Ahí se van a secar como cascaras". Desde ese día los infelices no tuvieron ni alimentos ni bebidas". "Diariamente, los guardias inspeccionaban y ordenaban retirar los cadáveres de las celdas. Durante estas visitas estuve siempre presente, porque debía escribir los nombres-números de los muertos, o traducir del polaco al alemán las conversaciones y los pedidos de los presos. "Desde las celdas donde estaban los infelices, se oían diariamente las oraciones recitadas en voz alta, el rosario y los cantos religiosos, a los que se asociaban los presos de las otras celdas. En los momentos de ausencia de los guardias yo bajaba al sótano para conversas y consolar a los compañeros. Loas fervorosas oraciones y cantos a la Virgen se difundían por todo el sótano. Me parecía estar en una iglesia. Comenzaba el P. Maximiliano y todos los otros respondían. A veces estaban tan sumergidos en las oraciones, que no se daban cuenta de la llegada de los guardias para la acostumbrada visita. Sólo a los gritos de estos, las voces se apagaban. "Al abrir las celdas, los pobres infelices, llorando a lágrima viva, imploraban un trozo de pan y agua, pero les era negado. Si alguno de entre los más fuertes se acercaba a la puerta, en seguida recibía de los guardias patadas al vientre, tanto que cayendo atrás sobre el cemento, moría en el acto o era fusilado. "Del martirio que han debido padecer los pobres condenados a una muerte tan atroz, da testimonio el hecho de que los cubos estaban siempre vacíos y secos. De lo cual hay que concluir que los desgraciados, a causa de la sed, tomaban la propia orina". "El P. Maximiliano se comportaba heroicamente. Nada pedía y de nada se quejaba. Daba animo a los demás. Persuadía a los presos a esperar que el fugitivo sería hallado y ellos serían liberados. "Por su debilidad recitaba las oraciones en voz baja. Durante toda visita, cuando ya casi todos estaban echados sobre el pavimento, se veía al P. Maximiliano de pie o de rodillas en el centro, mirando con ojos serenos a los llegados. Los guardias conocían su sacrificio, sabían también que todos los que estaban con el morían inocentemente. Por esto, manifestando respeto por el P. Kolbe, decían entre sí: "Este sacerdote es todo un caballero. ¡Hasta ahora no hemos visto nada semejante!". Así pasaron dos semanas, mientras tanto los presos morían uno tras otro. Al término de la tercera semana, solo quedaban cuatro, el P. Kolbe entre ellos. A las autoridades pareció que las cosas se alargaban demasiado. La celda era necesaria para otras víctimas. "Por esto, un día, el 14 de agosto, condujeron al director de la sala de enfermos, el criminal Boch, el cual propino a cada uno una inyección endovenosa de ácido fénico. El P. Kolbe, con la plegaria en los labios, el mismo ofreció el brazo al verdugo. "Partidos los guardias con el verdugo, volví a la celda donde encontré al P. Kolbe sentado", narra Borgowiec, "recostado en la pared, con los ojos abiertos y concentrados en un punto y la cabeza reclinada hacia la izquierda (era su posición habitual). Su cuerpo limpio y luminoso. Su rostro lucia sereno y bello, radiante, mientras los demás muertos estaban tendidos sobre el pavimento, sucios y con los signos de la agonía en el rostro. "En el campo por meses se recordó el heroico acto del sacerdote. Durante cada ejecución se recordaba el nombre de Maximiliano Kolbe."La impresión del hecho se me grabó eternamente en la memoria". La Inmaculada se lo llevó la víspera de su gran fiesta: La Asunción. Moría un santo sacerdote en Auschwitz, mártir por Dios, de la Virgen y por un padre de familia. El padre Kolbe venció al mal con el poder del amor. Murió tranquilo, rezando hasta el último momento. Según el certificado de defunción del campo, P. Maximiliano María Kolbe falleció a las 12:50 del 14 de agosto de 1941. Tenia 47 años."[1]


[1] http://www.corazones.org/santos/maximiliano2.htm


Wednesday, October 24, 2018

¿Sabe bien quién es usted?


Podemos pensar que somos nuestro cuerpo y nuestras sensaciones. También situamos en el yo las ideas y los afectos, así como nuestras decisiones. Toda esta naturaleza forma parte de nosotros. Pero resulta que, además, en la cámara más recóndita de uno mismo, hay un acto de ser que vive para la libertad, las relaciones interpersonales, el conocimiento y el amor. Un acto de ser bueno estrechamente relacionado con su Creador, según la opinión de los filósofos españoles Leonardo Polo y Juan Fernando Sellés. Si tienen razón, uno gana en profundidad y en visión positiva de uno mismo y del mundo: lo que dicen… funciona.



José Ignacio Moreno Iturralde

Sunday, October 21, 2018

El árbol de la educación



La educación actual debe hacer frente a necesidades de nuestra sociedad. Es importante el aprendizaje de idiomas, el acceso a la información en la red, así como el aprendizaje de habilidades cooperativas y sociales. Las metodologías pedagógicas, basadas en aplicaciones informáticas, pueden suponer un aumento de la motivación y del rendimiento escolar.

Los citados aspectos de la enseñanza actual, unidos a una capacitación intelectual competente, no deben olvidar –en la práctica- lo que son las auténticas raíces de la educación de cada persona. Todo ser humano es libre; es feliz cuando se sabe querido y sabe querer; cuando conoce aspectos del mundo y de la realidad que le ayudan a crecer y a madurar, forjando un proyecto personal. El ámbito privilegiado para esta educación es la familia. Ésta es el lugar más adecuado para querer a cada uno por sí mismo. El ser humano es familiar. Cuando la familia es el núcleo primero de educación, y el primer lugar donde se adquieren las virtudes personales, el colegio cumple su función educativa subsidiaria de la familiar, con mucha mayor eficiencia y humanidad. La escuela no puede postergar, en la práctica, la raíz educativa de las familias. La escuela no es la familia, pero entre ambas tiene que haber comunicación y complementación: mutua ayuda. Pienso que una escuela o un colegio competente, debe dar prioridad al conocimiento de las familias y al conocimiento personalizado de los alumnos. Esto se demuestra en la práctica: con conversaciones personales, de tú a tú, contabilizadas, entre profesores y familias y entre profesores y alumnos. Esto requiere disponer de un tiempo razonable en el horario laboral. Un buen docente se excede en su trabajo, pero hasta cierto punto.

Por otra parte, el aprendizaje es un proceso personal y de grupo, que implica una forja de virtudes
 –hábitos operativos buenos-, esenciales en la educación. Virtudes, costosas de adquirir, de alumnos muy diversos, que requieren de una atención a su diversidad concreta, que ha de afectar a las disposiciones de un colegio y, antes, de un sistema educativo.

Educar a personas libres, con personalidad propia, requiere conocer el papel principal de la familia en la educación, y el carácter de ésta como fuente de conocimiento, de convivencia, de libertad responsable y de capacidad de querer. Las familias son la raíz del árbol de la educación.

El cuidado de los profesores, que quizás sean el tronco del árbol, es también clave. Exigirles, valorarles, retribuirles, y ayudarles a hacer un plan de futuro profesional puede ser un buen proyecto para la mejora de la educación.

Una vez sentado todo esto, es necesario el desarrollo de temarios, conocimientos adecuados, estudio personal y metodologías pedagógicas. Pero pienso que solo si se atiende suficientemente a los que son las raíces, antes consideradas, se obtendrán los mejores frutos de la educación: chicos y chicas con personalidad, autonomía y ganas de comerse el mundo.


José Ignacio Moreno Iturralde

Friday, October 12, 2018

Aquellos veranos de la infancia, aquella mujer


Aquellos veranos blancos de la infancia, se coloreaban en septiembre con el cumpleaños de un chaval. En el chalet de verano, su familia celebraba la fiesta del crío, invitando a merendar a todos sus amigos. Incluso venían algunos muchachos desconocidos, movidos por la llamada de los bollos y las coca-colas. Al recordar aquellos lejanos y nítidos días, llama la atención la figura del ama de casa y cocinera, verdadera alma de la fiesta. Entre tanto trajín y trabajo culinario, rodeada por el júbilo de la chavalería y la alegría de su hijo, esa mujer era feliz y hacía felices a los demás. ¿Tal ver fuera por ser una mujer de postguerra con pocos estudios? ¿Quizás porque aquella era la única manera que tenía de realizarse? La respuesta es otra: se comportaba así por su desarmante sencillez. Tenía un modo genuino, luminoso y profundamente humano de ser mujer.



José Ignacio Moreno