Sunday, November 17, 2019

El significado esponsal del cuerpo


“En el ethos[1] de la redención, la unión con el valor, mediante un acto de dominio, se restablece con una fuerza y una firmeza aún más profunda. En este caso, se trata del significado esponsal del cuerpo, del valor de un signo transparente, por el cual, el Creador -junto a la perenne atracción mutua del varón y la mujer a través de su masculinidad y feminidad- ha escrito en el corazón de ambos el don de la comunión, es decir, la misteriosa realidad de su imagen y semejanza. Este es el valor custodiado por el acto de dominio de sí y por la templanza, a la que ya alude Cristo en el Sermón de la montaña (Mateo 5, 27-28)”[2].



[1] Significa costumbre, carácter,
[2] La redención del corazón. Juan Pablo II, pp 174. Palabra, Madrid 1996.

Saturday, November 16, 2019

La grandeza posible de la dignidad humana



El corazón es el núcleo del que surgen las intenciones más profundas del ser humano. La mirada interior de cada persona respecto a la realidad, y muy especialmente respecto a sus semejantes, puede ser de respeto y servicio, o de dominio y egoísmo.

La mirada de respeto tiende a admirar y agradecer la realidad. En las demás personas se ven familiares, amigos, conciudadanos; aunque haya que superar inconvenientes en la convivencia.

La mirada de dominio, por el contrario, ve el mundo como un producto del que  apropiarse. La relación con los demás se vuelve interesada, también en el intercambio de ideas y de afectos. La voluntad de poder, o mirada de dominio, ha llevado a numerosas formas de explotación de unos seres humanos sobre otros, generando tremendas injusticias a lo largo de la historia. Por otra parte, este mismo deseo de dominar, referido a la tierra, está llevando a preocupantes problemas medioambientales. Sin embargo, la sociedad actual parece no divisar este egoísmo apropiativo en las relaciones afectivas interpersonales.

Cuando una persona es vista por otra como un instrumento de satisfacción afectiva y sexual, se produce una relación cosificadora, despersonalizadora. Tal relación termina por generar ruptura y rechazo. La afectividad entendida como ejercicio de espontaneidad y privada de su conexión con la íntegra dignidad de la persona, provoca un grave deterioro humano. Por ejemplo: la ruptura voluntaria de los exigentes lazos familiares hace más volubles y vulnerables a hombres y mujeres.

Frente a lo anterior, la visión de respeto y servicio supera el yo, abriéndolo a la medida de la realidad. Los seres del mundo, muy especialmente nuestros semejantes, son respetados instaurando una ética del cuidado. Las relaciones de amor interpersonal surgen a partir de este respeto a nuestra naturaleza. La conyugalidad de varón y mujer es vista entonces como una comunidad de personas mutuamente entregadas, y abiertas al posible surgimiento de la alegría de los hijos.

La visión cristiana añade a la identidad de la persona, incluida su cuerpo, la condición de imagen y semejanza de Dios. La redención supone la ayuda divina para pasar de un estado de deterioro y concupiscencia, a otro de servicio y de amor. Por este motivo “el corazón se ha convertido en el campo de batalla entre el amor y la concupiscencia”[1].

Pese a todos nuestros errores y fragilidades, la persona humana está llamada al respeto a la tierra que nos sustenta y, sobre todo, a la dignidad de los demás; es decir: al establecimiento efectivo de relaciones de justicia, de amistad y cordialidad; tanto en el plano social como, con mayor motivo, en el familiar.

El cristianismo no es algo extraño a nuestra naturaleza, sino Alguien profundamente acorde con el espíritu humano, que ayuda a cada persona a llevar libremente a cabo las exigencias de su dignidad.

                                                                                            

José Ignacio Moreno Iturralde



[1] La redención del corazón. Juan Pablo II, pp72-73. Palabra, Madrid 1996.


Sunday, November 10, 2019

Lo erótico y lo ético



“En lo erótico es necesario vislumbrar el significado esponsal del cuerpo y la auténtica dignidad del don. Esto es tarea del espíritu humano, tarea de naturaleza ética. Si no se asume esta tarea, la misma atracción de los sentidos y la pasión del cuerpo pueden quedarse en mera concupiscencia carente de valor y dignidad éticos, y el hombre, varón y mujer, no experimentará aquella plenitud del eros que significa el impulso del espíritu humano hacia lo que es verdadero, bueno y bello, gracias a lo cual, también lo erótico se convierte en verdadero, bueno y bello. Es indispensable, pues, que el ethos (la ética) venga a ser la forma constitutiva del eros” (Juan Pablo II, La Redención del corazón, p 165. Palabra, 1996).

Sunday, October 20, 2019

Fidelidad matrimonial y educación



Los profesores somos conscientes de la importancia de la unidad familiar sobre cada uno de nuestros alumnos. El cariño de una familia es de un valor insustituible para los hijos y las hijas. Toda la educación académica descansa sobre la educación afectiva, cuya protagonista principal es la familia.

Los hijos son un gran motivo para la fidelidad matrimonial; pero el amor conyugal se ve sometido, en ocasiones, a pruebas y arideces. Sin embargo, la renovación cotidiana del sí al amor conyugal genera personalidades maduras y familias felices. Es verdad que pueden darse situaciones difíciles y, tal vez, insostenibles, pero lo más habitual será educar el corazón en cosas pequeñas de cada día: saber ceder, pedir perdón, pensar en los demás…

El corazón puede ser algunas temporadas el loco de la casa. En ocasiones anhela aventuras y caminos inexplorados que, de seguirse, podrían conducir a barrancos de fracaso. La vida cristiana refuerza y renueva la vida familiar, repleta de alegrías y de sacrificios. El trato con Dios nos ayuda a descubrir que el problema de lo que nos ocurre, muchas veces no está fuera sino dentro de nosotros mismos.

Pienso que una ruptura familiar no debe asociarse con un fracaso definitivo, porque hay renglones torcidos que pueden llegar a componer una sabia escritura. Pero lo que nuestra sociedad no puede olvidar, es que la fidelidad conyugal ayuda poderosamente a la felicidad de los hijos y al revés: la felicidad de los hijos refuerza la unidad de los esposos y su felicidad personal.


José Ignacio Moreno Iturralde

Saturday, October 05, 2019

La familia, cuna de igualdad y de justicia



Las diferencias entre marido y mujer, entre hermano y hermana, o entre suegra y nuera, son marcadas como cordilleras. Todos estos contrastes tienen como telón de fondo la fidelidad matrimonial, algo que requiere de mucho amor y de mucho esfuerzo -quizás sean lo mismo-. Simultáneamente esta institución, donde la donación mutua fortalece la personal identidad, es cuna de humanidad, de igualdad y de justicia. De igualdad porque en la familia se quiere a cada uno por sí mismo: todos son valorados con idéntica dignidad. De justicia porque la familia es la empresa más solidaria y menos individualista que existe. De humanidad porque el ser humano es nuclearmente familiar.

Puede que existan actualmente muchas crisis y muchas rupturas, pero esto no anula la dimensión familiar de los hombres. Los árboles pueden torcerse, pero también tienen la capacidad de enderezarse y de resurgir hacia lo alto. La familia es la garantía de que la igualdad y la justicia se basan en el amor personal.


José Ignacio Moreno Iturralde

Thursday, October 03, 2019

Nuevo libro Filosofía 4º ESO: "Tener referencias"



Es un manual para la asignatura de Filosofía de 4º de la ESO, según los temas propuestos actualmente por el BOE para esta asignatura. Se centra en  los aspectos más significativos del temario, que pueden interesar más a los alumnos y alumnas de esta edad, evitando cuestiones demasiado especializadas. Se añade un capítulo sobre virtudes humanas, con textos actuales, proverbios, enlaces a vídeos y actividades. El libro pretende también ofrecer referencias positivas para tener un mayor acierto en la conducta.

Tuesday, September 24, 2019

El ejemplo del profesor


"Se educa por lo que se es más que por lo que se dice, así como se enseña lo que se es más que lo que se sabe. El poder del educador y del profesor depende menos de sus palabras, que de la presencia total y silenciosa, que los alumnos disciernen más fácilmente de lo que se cree, del hombre detrás del maestro, y del amigo posible detrás del hombre" (J. Rassam).