Sunday, March 19, 2023

Mujer. 3


No solemos celebrar el primer día en que fuimos conscientes de lavarnos los dientes o de ponernos unos calcetines. Lo más significativo suele estar en momentos especialmente cordiales con familiares o amigos. Pienso que la mujer tiene una especial capacidad de recordar estos buenos momentos. Su cabeza y su corazón pueden estar más integrados que en el caso de los hombres. Me parece que las mujeres tienen una mayor capacidad contemplativa del mundo y más facilidad para interpretar unitariamente los diversos aspectos de una persona. Esta receptividad psicológica, física y espiritual es propia de la identidad femenina. Tales capacidades se actualizan especialmente en la maternidad, dando lugar a los episodios más entrañables de la condición humana. También pueden suceder cosas muy duras; por ejemplo, recuerdo el velatorio común de tres amigos míos fallecidos en el mismo accidente de tráfico y el tremendo dolor de sus madres allí presentes. Me di cuenta de la enorme fuerza de la maternidad.

Las mujeres, desde la segunda mitad del siglo XX, han avanzado en su progreso académico y profesional. Las tareas familiares del hogar, fruto de su incorporación al mercado laboral, son compartidas entre esposo y esposa. Se han dado muchos avances sociales, y hace falta conseguir muchos más. Pero hoy, la institución familiar se está resquebrajando y tambaleando de un modo alarmante y esto no es porque seamos más humanos, sino todo lo contrario. Por supuesto que hay situaciones insostenibles; pero otra cosa es considerar como progreso que muchos niños y niñas se vean privados de su unidad familiar. Esto es una muestra de necedad y de egoísmo.

Una de las condiciones para la felicidad es la libre afirmación de nuestro ser. Una cabra suele estar contenta con serlo; pero un ser humano necesita aceptar su vida y su naturaleza para no acabar como una cabra. Esta aceptación es precisamente el punto de partida de su mejor progreso y superación. Cuando un hombre no acepta ser un caballero se convierte en un villano; o si no ejerce su paternidad, solo cosechará el resentimiento de sus hijos. Todo lo contrario sucede con un padre fiel, el que está ahí cuando su mujer y sus hijos le necesitan.

También la mujer necesita aceptar su identidad para sacar lo mejor de sí misma. Personalmente prefiero hablar de feminidad que de feminismo, por la misma razón que comprendo mejor la masculinidad que el masculinismo. En cualquier caso, si se entiende por feminismo una reivindicación de los derechos de las mujeres, estamos hablando de algo estupendo. Pero hay un feminismo de segunda generación que va por otros derroteros: se trata de una revelación contra la propia condición de mujer. Promueve una reivindicación de igualdad llena de ira y despecho, hasta el punto de borrar la diferencia complementaria de los sexos, generadora de la familia y de la vida humana. Esto está dicho con el más sincero respeto a todas las sensibilidades y afectividades.

C.S. Lewis, en su visionario libro “La abolición del hombre”, situaba en el origen de este drama en anteponer lo que el propio pensamiento considere a la realidad de las cosas. De este modo, los fuertes podrán imponerse a los más débiles si así les place, porque no hay una naturaleza común a la que respetar. También hoy hay seres humanos, sumamente inocentes, a los que se niega su humanidad cínicamente para poder eliminarlos cuando parezca conveniente.

Hace falta -disculpen la ocurrencia- una Mujer. 3; como ya hay tantas. Mujeres capaces de integrar libremente los diversos aspectos de la vida familiar y profesional, dando prioridad a los más humanos. Cada mujer puede actuar libre y personalmente desde una perspectiva integradora, cordial, creadora de lazos interpersonales, profundamente femenina. Una feminidad que ilumina la complementariedad masculina y da simpatía y encanto al mundo. Dostoievski dijo que la belleza salvará al mundo, y la mujer tiene mucho que decir y hacer al respecto.

 

José Ignacio Moreno Iturralde

Friday, February 24, 2023

La vocacionalidad humana.


Tenemos ojos para ver y piernas para andar. También poseemos una profunda capacidad de ser felices, que en ocasiones satisfacemos. De momento nadie reivindica su deseo de andar con los ojos y de ver con las piernas; sin embargo, no es infrecuente que haya quienes buscan la felicidad donde no está. Partimos de un modo de ser humano, que en gran medida nos viene dado. Si nos tiramos por un barranco no flotaremos en el aire, y si nunca echamos a volar nuestras ilusiones, nos quedaremos en el páramo de la tristeza. Tenemos que aceptarnos como somos, para desarrollar nuestras facultades.

Puede ser duro asimilar una enfermedad o una incapacidad permanente, pero lo más dramático es pensar que es imposible que mi vida tenga un sentido que merezca la pena. Ser feliz no consiste solo en sentirse bien, sino en saberse profundamente querido y en aprender a querer a los demás, con madurez, realismo y alegría. Para avanzar por esta meta atractiva y exigente, necesito encontrar una misión en mi existencia: un fin que no depende solo de mí mismo, aunque me hace ser más libre.

El sentido vocacional de la propia vida es lo único que da una respuesta satisfactoria a un proyecto personal; y la vocación es antes una llamada que una elección. La vocacionalidad configura toda nuestra persona. Esta llamada de la vida, nos hace entender que una existencia basada exclusivamente en la autonomía personal es un error tan grave como un planteamiento que anulara la libertad. La “tercera dimensión” de nuestra biografía, la que nos da auténtico relieve y proyección, viene en parte de fuera de nosotros mismos. Solo teniendo esto en cuenta sabremos entendernos, porque solo así nos abrimos a una realidad mucho más grande que nuestras previsiones. Así comprenderemos a nuestros semejantes y compartiremos con ellos el carácter familiar y social que nos hace entrañablemente humanos.


José Ignacio Moreno Iturralde

Sunday, February 19, 2023

El timón del pensamiento positivo.

Hay lugares y tiempos que nos llenan de gozo; otras veces no ocurre así. La realidad a la que pertenecemos es distinta y complementaria a nosotros; por esto es importante estar atentos a lo que nos toca vivir, sea de nuestro gusto o no.

Cuando procuramos hacernos una idea agradable y positiva de una situación, podemos vivirla con mayor provecho. Hemos de tener en cuenta que el sentimiento no conoce, sino que es una especie de filtro por el que experimentamos las cosas que nos suceden. Si queremos tener protagonismo sobre nuestra vida y ejercer más plenamente nuestra libertad, hemos de tener pensamientos adecuados, que corrijan o reorienten nuestros sentimientos. Puede haber situaciones especialmente duras, difíciles de sobrellevar; pero muchas otras veces el tedio o la tristeza son consecuencia de la falta de una visión intelectual positiva de lo que hacemos, sostenida por un hábito de decisiones de la voluntad.

Con frecuencia, no siempre, las dificultades que nos apesadumbran nacen de un error de interpretación de lo que sucede. Si nos decidimos a tomar con energía el timón de nuestros pensamientos, orientándolos a un buen norte, será mucho más fácil resistir el oleaje y los aguaceros de desánimos y contratiempos. Para esto hay que formarse, estudiar la naturaleza de las cosas, fortalecer la voluntad, reírse un poco de uno mismo y dejarse ayudar por quien merezca nuestra confianza. Desde luego, no se trata de adquirir un optimismo ramplón que no tenga en cuenta los problemas ni los propios errores personales, sino de adquirir una mentalidad abierta a la grandeza del conjunto de la existencia y a la esperanza de vivirla mejor.

Ejercitar una visión positiva de la vida, pese a sus problemas, requiere un esfuerzo continuado, pero tiene un enorme valor porque una idea realista y animante de las cosas es la que nos hace más eficaces y más felices.


José Ignacio Moreno Iturralde

Saturday, January 21, 2023

El hijo del alma.

Un hijo o una hija es una fuente de ilusiones y de esperanzas. También puede serlo un nieto o un sobrino, incluso un alumno. Un adulto deposita, con frecuencia, su esperanza sobre algún joven muy apreciado. Es una fuente de alegría verle crecer y abrirse camino en la vida. Pero, a veces, aquel joven toma un mal camino y nos hace sufrir. Todo lo que habíamos invertido en él, o en ella, parece que se desmorona. Aunque sabemos que existe la libertad, que la vida es una caja de sorpresas y que siempre es tiempo de rectificar.

Por otra parte, también cada uno de nosotros hemos sido ese joven tan querido, tal vez sin que hayamos reflexionado mucho sobre esto. Ha pasado el tiempo y algunos tenemos ya una edad respetable… ¿Podemos todavía tomarnos el lujo de considerar que seguimos siendo un hijo del alma? Si encontramos una respuesta afirmativa, entramos en una dimensión nueva y animante de la vida. Nos damos cuenta de que si alguien nos valora así, no podemos defraudarle y tenemos que mejorar.

 

José Ignacio Moreno Iturralde

 

Thursday, January 19, 2023

La sacralidad de toda vida humana.


Respecto a la vida humana del nonato, se ha ido imponiendo la mentalidad y la legislación que dan prioridad al pretendido derecho de la mujer a decidir respecto al desarrollo del feto. Hasta tal punto que quien contradiga esto es visto por amplios sectores como un retrógrado o un enemigo de la mujer, como sucede actualmente en España. Sabemos que esta mentalidad ha sido recientemente cuestionada por el Tribunal Supremo de EEUU, quien ha considerado que el aborto no es un derecho constitucional en su país.

Lo que quisiera destacar ahora es que se ha eliminado de este debate la noción de la sacralidad de toda vida humana. Elevar la dignidad humana a la categoría de sagrada puede ser rechazado por entender que es un término confesional. Pienso que no es así, aunque tenga un matiz religioso. La sacralidad de la vida humana y su consiguiente respeto incondicional, es patrimonio de muchas religiones, y de escuelas éticas que no profesan una religión concreta. Esta noción supone un profundo sentido de respeto y gratitud ante la vida de cada uno de los seres humanos, sea cual fuere su estadio de desarrollo. Eliminar una noción tan clave para la comprensión de nuestra identidad es un error grave. Además de lo dicho antes, solo se acepta una no sacralidad de la vida humana como una confesión democrática inapelable; y esto es un tremendo abuso. Hasta tal punto, que hace olvidar un principio elemental de la ética humana y del milenario decálogo judeocristiano: “no matarás”. El rechazo ante esta argumentación se viste de una sectárea laicidad donde se unen una autonomía individualista, un materialismo ideológico y un multimillonario negocio inhumano.

Cuando se considera el valor sagrado de la vida de todo ser humano ya no hay confrontación, sino cooperación, ayuda solidaria a la mujer, al varón, y a su hijo. Este es el exigente cimiento de una sociedad mucho más humana y justa; esa que a millones de nonatos no se ha permitido ver. Por ellos, por todos y todas, podemos cambiar hacia un mundo que valora y cuida toda vida humana.


José Ignacio Moreno Iturralde

Sunday, January 15, 2023

Regresar a la infancia, avanzar en madurez.


Cuando uno ha tenido una infancia feliz no recuerda haber afrontado muchos retos. Las horas pasaban muy despacio. Un verano era casi una eternidad de juegos. Toda aquella paz, aderezada con algunos coscorrones y lloros, no se basaba demasiado en ejercicios de realización personal, sino en la seguridad inconsciente en unos padres incondicionales.

La vida ha ido pasando y hemos ido tomando nuestras decisiones y compromisos. Nuestra vida de adultos está llena de deseos de superación en todos los aspectos, aunque con frecuencia nos sintamos superados. La sociedad postindustrial que hemos creado se mide por títulos y por nóminas. Se trata del imperio de los procesos y de los métodos, olvidando en ocasiones los fines y las verdades. Nos agotamos con facilidad porque el hacer cosas se ha impuesto al sentido de por qué las hacemos. Todo este estilo de vida del siglo XXI tiene aspectos estupendos, es el mundo en el que vivimos, y es dónde tenemos que estar… ¿Pero no podríamos vivirlo de un modo más humano, más cordial, más sereno? Me parece que, en algunos aspectos, regresar a la infancia puede ser un modo de avanzar en madurez.

Quizás un modo de cambiar sería valorar mucho más la realidad inmediata en la que nos desenvolvemos. Disfrutar de la familia, observar con buen ánimo a los viandantes y tener una decidida dimensión de servicio, son retos tan elementales como exigentes. Parecen cosas simplonas, pero se trata de asuntos llenos de vida. Pero la sencillez de las cosas a veces nos aterra, porque no la controlamos, porque nos ha tocado, porque hemos olvidado la mirada del niño y, tal vez, su corazón. Recuperando en la madurez esta sabiduría de la infancia, podemos centrar nuestros esfuerzos en pocos retos, en los realmente importantes. Quizás así podemos contribuir a hacer nuevas todas las cosas.

 

José Ignacio Moreno Iturralde

Tuesday, January 10, 2023

Mentalidad de campeones.

Al pensar en campeones nos podemos acordar de nuestros deportistas favoritos; o quizás de personas que han conseguido triunfar notoriamente en su trabajo. Recordamos sus capacidades, su esfuerzo y fortuna. Pero si lo que buscamos es a alguien que sea un referente para nuestro modo de vivir, los logros más valiosos se ven de otra manera. El genio de Wall Street nos puede dejar algo fríos, mientras que nos entona bastante más la simpatía del tío Antonio. Una liga ganada es una buena alegría, pero el modesto triunfo deportivo de un hijo nos hace cantar un alirón más sonoro.

Si por campeón entendemos una persona que busca obsesivamente su pódium, podemos tener una visión del éxito reductiva e insignificante. Pero si lo que nos llama más la atención es un estilo de vida positivo, en los días buenos y en los difíciles, podemos encontrar muchas vidas discretas pero significativas.

Es estupendo ganar trofeos y obtener logros, pero lo maravilloso es vivir afirmando la vida propia y la de los demás.  Los verdaderos campeones no tienen poderes excepcionales, sino que han hecho de sus fragilidades victorias. Se desaniman a veces, pero se dejan ayudar; alguna vez fracasan, pero sacan experiencia; meten la pata, pero la sacan. Gestionar bien las buenas temporadas es fácil. Lo que no es tan sencillo es plantarle cara a una enfermedad crónica, o a un familiar especialmente cenizo. Hay personas estupendas que son capaces de entrever vida incluso en la propia muerte, y no estoy hablando de teorías.

No siempre tenemos el ánimo de ir cantando por bulerías, pero siempre nos podemos abrir a afirmar la vida propia y la de nuestros semejantes. Pienso que ésta es la mentalidad de los campeones más importantes, aunque ni siquiera sepan que lo son.


José Ignacio Moreno Iturralde

Wednesday, January 04, 2023

Personas con estrella.

En medio de los problemas cotidianos, contamos con algunas personas que son auténticas referencias para nosotros. Más que en famosos, las hemos ido encontrando en nuestras relaciones familiares, de amistad o profesionales. Nos importan sobre todo por cómo son, antes que por sus logros humanos. Cada cual tendrá su experiencia, pero estas personas que nos inspiran pueden tener cualidades comunes. Me parece que son gente realista, con sentido común, simpatía y visión práctica de la vida. Han adquirido compromisos humanos importantes, y también capacidad de pasarlo bien en la vida. Tienen defectos, como todo el mundo, pero los acometen con deportividad. Se trata de gente madura, que ha pasado por momentos difíciles y ha sabido superarlos, dejándose ayudar.

Ante todo, son personas que transmiten alegría de vivir y capacidad de querer; son cordiales. A uno le gustaría ser como ellos o ellas, en su modo de ser. ¿Qué secreto tienen? ¿Por qué son así? Seguramente, tiene que ver con su estilo de vida la sencillez y la generosidad. Aunque me parece que el motor de todo esto no está solo en una disciplina interior, que desde luego es necesaria, sino en algo externo a ellos mismos. No me refiero a que les haya tocado el gordo de la lotería de Navidad. Aunque de alguna manera son conscientes de que la propia vida es un gran regalo, y por esto tienen gratitud. Hay algo más… y creo que consiste en que tienen presente su estrella: han descubierto un sentido para su vida hondo y satisfactorio, que va más allá de sí mismos. Por esto viven con paz, y cuando no es fácil mantenerla miran con el potente telescopio de la humildad la luz alegre que les encamina.

Estas personas que son referencias para nosotros, no saben que lo son; o no les parece que su vida tenga demasiados motivos por los que ser una guía.  Esto nos anima a que quizás algún día, tal vez ya, sin darnos mucha cuenta, también nosotros podemos ser personas con estrella.


José Ignacio Moreno Iturralde

Tuesday, January 03, 2023

Rectificar la idea de uno mismo.


Ahora que se acercan los Reyes Magos, podemos aprender algo de los niños; por ejemplo: su ingenuidad, ilusión, y su apertura a la realidad. También ellos tienen cosas que hay que corregir, pero sus berrinches y lloros suelen ser bastante pasajeros y, en seguida, recobran la alegría de vivir. A los adultos, en ocasiones, nos puede costar más. Somos más complicados.

Cuando queremos intensamente a una persona, hemos de examinar si la queremos por ella misma, o simplemente por una satisfacción que me procura. Como decía C.S. Lewis, “cuando convertimos nuestros amores humanos en dioses los transformamos en demonios”. Un amor es verdadero cuando nos hace ser mejores personas; de lo contrario es falso. Podemos tener experiencia de lo siguiente: siendo el corazón algo muy valioso, a veces puede estar completamente ciego y, por esto, ha de dirigirse por la inteligencia y la prudencia.

En la dimensión intelectual también podemos engañarnos. Nos encanta ser reconocidos y valorados, como es normal. Pero esta tendencia se puede inflar, haciendo que lleguemos a ser una especie de adoradores de nuestra propia imagen. De este modo, nos vamos convirtiendo en unos seres que causan rechazo: un creído resulta francamente insoportable. Sin embargo, puede llegar un momento que esa persona altanera empieza a darse cuenta de que no es ni apreciado, ni querido por quienes le rodean. Si además tiene un revés de fortuna, o comete una notoria metedura de pata, el gigante que había construido de sí mismo se puede desmoronar, y convertirse en alguien débil y aturdido entre el montón de sus escombros. Esto nos puede pasar a todos. Pienso que el motivo está en que no estamos hechos para ser imagen y semejanza de nosotros mismos. Si la propia idea del yo es como un espejo, acabamos hartos de nuestra vida. Estamos hechos para ser ventanas que se abren a la realidad, especialmente la de los demás. Es así cuando nos entendemos. Descubrimos entonces que hay personas que nos quieren y, por tanto, llenan de sentido nuestra existencia.

El cristianismo afirma que somos imagen y semejanza de Dios; es decir, que buscando esa infinita fuente de caridad y alegría nos encontramos con nuestros semejantes y con nosotros mismos. Un buen amigo quiere para nosotros lo mejor, que seamos felices. Ha de ser una felicidad noble, que lleve consigo el esfuerzo de quitar obstáculos y defectos que nos desvíen de lo verdadero. Si se trata del amigo divino, es lógico que a veces haya cosas que no entendamos en lo que permite, pero con confianza en su bondad y sabiduría nuestra mente, y todo nuestro ser, se llena de luz y de certeza. Es entonces cuando descubrimos que algo que nos quitaba la paz, tal vez una idea equivocada de nosotros mismos y de nuestra situación en la vida, es una falsedad que no ha de ser tenida en cuenta.


José Ignacio Moreno Iturralde

Fiesta de la Sagrada Familia.


Con el lema “la Familia, cuna de la vocación al amor”, el 30 de diciembre de 2022, la Iglesia celebró universalmente la Fiesta de la Sagrada Familia; la familia de Jesús, María y José, la familia de Nazaret, Esta familia es referente para todos los cristianos. En ella, se descubren las virtudes que deben vivirse en la familia para agradar a Dios y ser felices también aquí en la Tierra. Fue cosa principal en ella, el cumplimiento de la voluntad de Dios, de donde parten todas las virtudes. Cada uno en su puesto: María, como esposa y madre, atenta a las necesidades de su esposo e hijo; lo mismo, José, solícito para cubrir las necesidades de los de su casa: su hijo de adopción, del que Dios mismo le encomendó su cuidado, y de su esposa, la mujer más pura y bondadosa que por la Tierra ha pasado. ¡Qué privilegiado se vería José! A cada marido,  Dios le da su mujer, y no hay otra que la iguale, ni hay otra mejor para él. Y al reverso. Pero hay quienes siempre miran- efecto de la envidia- fuera del hogar.

La Familia de Nazaret es el mayor tesoro de Dios en la Tierra. Con gran amor, María y José acogieron al Hijo de Dios, que se hizo carne en las entrañas purísimas de María, joven doncella adornada de las más excelsas virtudes que pensarse pueda. En Ella está la gracia y la hermosura en todo su ser. Al verla, el Ángel del Señor se asombra y exclama: “Salve, llena de gracia, el Señor contigo está”. Y era tanta su humildad, que se ruborizó y “no podía entender aquel saludo”. José tampoco puede comprender la concepción milagrosa de María, su castísima esposa, pero obedece al Ángel del Señor y la llevó consigo a su casa. El ángel le dijo: “lo que hay en Ella es fruto del Espíritu Santo”.

Jesús, atento a la voluntad del Padre de los Cielos, se somete fielmente a los deseos, sobre él, de María y José. La obediencia es signo de humildad, y nada hay que agrade más a Dios que un corazón humilde. Por eso, Dios siempre hace sus obras por medio de personas de corazón humilde. Humildad, y obediencia como su mejor expresión, y amor apasionado a Dios con fuerte deseo de cumplir su voluntad, fueron virtudes eminentes de la Sagrada Familia, la familia del Señor. Que el Señor nos conceda, a los cristianos, esas mismas virtudes que nos ayuden a vivir unos para los otros en la familia y, así, a vivir para Dios. José y María se responsabilizaron el uno del otro y, ambos, del hijo, que, además, era el Hijo de Dios. Nada ni nadie ha de hacernos perder la conciencia de nuestra responsabilidad de padres y esposos, ni de actuar en consecuencia.  

 

 

Josefa Romo Garlito


Sunday, January 01, 2023

Lo verdaderamente importante.

Seguimos con interés la actualidad: las infecciones de covid en China, la guerra de Ucrania, así como la pena que muchos tenemos por el fallecimiento de un hombre tan bueno e inteligente como Benedicto XVI.

Pensamos a menudo qué podemos hacer por el mundo, al mismo tiempo que queremos promocionarnos profesional y económicamente todo lo posible, como es lógico. Trabajamos duro, vamos rápido por la vida, tenemos mucho que aprender y que lograr. Todo esto está muy bien, pero a veces uno se   pregunta qué es lo verdaderamente importante. Entonces, nos damos más cuenta de lo decisivo que es nuestro modo de ser personal, nuestra actitud en las cosas pequeñas y sencillas de cada día. Sin embargo, la cordialidad, el buen humor o el afán de servir a los demás, nos quedan a algunos, frecuentemente, como metas latentes a las que prestamos poca atención para mejorar de manera concreta. Una pregunta bastante demoledora es esta: ¿Soy la alegría de mi casa? Podemos desanimarnos al responder; pero es más útil intentar serlo en cosas sencillas que alegren la vida a los demás, contribuyendo así a que la mía sea la casa de la alegría.

De lo que estamos hablando es de una recia escuela, que requiere de sacrificio y de propósitos serios para hacerla realidad. Algo esconde la vida cotidiana, porque siendo tan asequible no resulta fácil bordarla. A veces podemos tener problemas serios, pero en muchas otras ocasiones nos amargamos con memeces que debiéramos rechazar de plano. Se pone así de manifiesto nuestra patente debilidad: pudiendo cantar la gratitud, preferimos en ocasiones la queja y el lamento. Sin embargo, esto puede ser motivo de reírnos un poco de nosotros mismos, y darnos cuenta de que somos seres filiales y dependientes. Necesitamos el ánimo de los que nos quieren. También nos hacen falta luces más profundas para entender el enigma de la realidad y el sentido profundo de nuestra vida.

Toda la revelación cristiana nos ofrece la llave de interpretación de los misterios más altos. Pero, al mismo tiempo, nos brinda la posibilidad de vivir con alegría y con esperanza la vida normal y corriente. Lo que tantos y tantas viven bien cada jornada, no sale con frecuencia en los medios de comunicación, pero queda grabado en las entrañas de los corazones y de la eternidad. Por esto pienso que la vida eterna, siendo inefable, tiene bastante que ver con levantarse por la mañana, tomar un café, salir al trabajo o ver un partido de fútbol. Tal vez el Cielo sea nuestra biografía en el mundo, sanada, querida y abierta a la mirada y la inmensidad de Dios. Entre tanto, cada día, cada instante, es una posibilidad de vivir mejor lo verdaderamente importante.


José Ignacio Moreno Iturralde 

 

Thursday, December 29, 2022

Dar la vuelta al corazón.

Ponerse en el lugar de la realidad es el único modo de entenderla. Sólo así, con el paso de los milenios, los seres humanos se dieron cuenta de que era la tierra la que giraba alrededor del sol; y no al revés, como parece evidente. Esta lógica inversa es la más recta, especialmente cuando se trata de relacionarnos con nuestros semejantes. Sin embargo, aunque nos damos cuenta de la importancia de razonar en función del mundo que nos rodea, nos resulta costoso admitir que, algunas veces, las cosas no son como quisiéramos.

La sensatez de dar la vuelta a la razón, para que ella misma encuentre su genuina identidad, es también aplicable al corazón. Necesitamos ser queridos, ansiamos ser felices y sentirnos bien; pero con frecuencia no sabemos hacerlo. Nuestro corazón tiene una especie de campo gravitatorio que tiende a apropiarse de lo agradable y a expulsar lo que no nos satisface. Pero esta tendencia, siendo necesaria, no es la única. El corazón humano se realiza más cuando da, que cuando recibe. Somos capaces de disfrutar de un paisaje valorando la naturaleza por sí misma, al margen de cualquier interés. También estamos en condiciones de esforzarnos, y esto es clave, en afirmar y mejorar la vida de los demás; también cuando no obtenemos ningún beneficio propio. Por este motivo, las personas generosas son mucho más felices, aunque sus vidas quizás no sean muy confortables.

Cuando queremos a quienes nos rodean, con sus puntos fuertes y sus limitaciones, bombeamos sangre limpia a la familia, a los amigos y al entorno social. Sin dejar de defender nuestros derechos y denunciar a quien lesione seriamente la justicia, la persona de corazón grande quiere activamente el bien de sus semejantes, pese al esfuerzo que esto suponga. Es así como uno se percata de la sensatez de la regla de oro de la moral: trata a los demás como quieres que te traten a ti. En este ejercicio virtuoso, que puede parecer un cierto auto vaciamiento, encontramos una identidad renovada y fortalecida. Es entonces cuando entendemos nuestra vida como una misión que nos relaciona con todos, y con una verdad personal enorme que sostiene y da plenitud a todas las relaciones interpersonales. Se comienza entonces a percatarse de que, en cualquier circunstancia, no solo soy, sino que soy incondicionalmente querido.


José Ignacio Moreno Iturralde

 

Wednesday, December 28, 2022

Lógica de dominio y cuidado de la vida.

Se ha destacado la relación entre el consumo abusivo de la naturaleza y la lógica de dominio por un capitalismo inhumano respecto a los más pobres. El mismo afán de ganancias que destroza los ecosistemas, guarda parentesco con la indiferencia práctica respecto a las poblaciones más necesitadas y vulnerables, que se encuentran descartadas de los mercados. Sin embargo, pese a tener similitud respecto a los problemas anteriores, resulta duro   observar la universal aceptación de la industria del aborto voluntario. Existe un auténtico caparazón de insensibilidad respecto a la vida de centenares de miles de seres humanos nonatos, cuya existencia es arrojada literalmente a la basura cada año. Entiendo el gran apuro que lleva consigo un embarazo no deseado y las ayudas que en justicia se le debe a toda mujer necesitada, especialmente en los países pobres. Pero lo que algunos no aceptamos es la legalización de millares de muertes de hijos en gestación, como un síntoma de progreso y avance social. Tampoco aceptamos el millonario y sangriento negocio que esto lleva consigo.

Es evidente que cada uno y, sobre todo cada una, han de tener los hijos que quieran. Pero una vez concebidas las vidas humanas, cambian las premisas del problema; esto es lo que la lógica abortista falsea. Tal lógica se basa en que no se puede obligar a una mujer a tener a un hijo en ningún caso, si va contra su voluntad. Si así fuera, pienso que también se podría justificar la negación de ayuda a cualquier familiar próximo en serio apuro, si no quiero hacerlo. La lógica del aborto hace de la voluntad propia el origen de la ley, antes de cualquier otra consideración. Esto no es cierto: No tengo derecho a todo lo que quiero, como cualquier mente sensata admite. Los que hacen de la voluntad propio la única fuente de legalidad refuerzan las posturas de los tiranos; aquellos que hacen del derecho un mero ejercicio de fuerza contra los débiles.

Respecto a la cínica negación de que los nonatos no son seres humanos … ¿Por qué horroriza al abortismo la visualización de lo que producen sus actos? ¿Por qué tachan de fascistas a quienes muestran imágenes de la tremenda realidad que ellos provocan?

Un ecologismo acertado protege la naturaleza y la biodiversidad, distinguiendo la vida vegetal, animal y humana. Un mundo justo, con afán de una real igualdad, necesita de acciones personales y sociales concretas en favor de las personas más vulnerables. Un feminismo coherente es el que protege a la mujer y la ayuda y empodera, con exigencia y generosidad, en todas las etapas de su vida; no el que elimina a multitudes de niñas en gestación. No es feminista matar una sonrisa, ni olvidar que pesa menos un niño en los brazos que encima de la conciencia. No tiene nada de solidaridad ni de sororidad ocultar los problemas físicos y psicológicos que el aborto produce en la mujer que lo lleva a cabo.

El cuidado de la vida requiere admiración y gratitud ante la belleza de la vida, especialmente de la humana. Esto comporta un serio esfuerzo, pero es el motor de alegría personal y colectiva. El auge del aborto es la realización de una sociedad triste, egoísta e insolidaria. El cuidado de la vida es el del buen jardinero, el del hombre social, el de los padres que forjan un hogar familiar incondicional, el hábitat más propio para la vida humana y su desarrollo.


José Ignacio Moreno Iturralde

Tuesday, December 27, 2022

Felicidad y compromiso matrimonial.

El 15 de agosto de 1910 tuvo lugar el naufragio del Martos, un barco español que cubría una travesía desde Cádiz hasta Málaga y otros puertos andaluces. Las crónicas dicen que el capitán, que pereció junto con otros, no dejó el barco mientras luchaba por poner a salvo al resto de los tripulantes. Tan heroica actitud en cumplimiento de su deber, nos llena de un noble orgullo. Especialmente, como es mi caso, porque un bisabuelo mío logró salvarse de aquél trágico accidente.

Hay otros “viajes” que conllevan responsabilidades más discretas, pero también importantes como la de aquél valiente capitán. Son aquellas en las que nos jugamos la felicidad de nuestros familiares más queridos. El compromiso familiar es clave porque lo que somos originariamente es hijos o hijas. Hoy, las travesías de muchos matrimonios se están viendo zarandeadas por una galerna considerable, y parece que hay bastantes cónyuges que no quieren permanecer a bordo.

Existen situaciones realmente difíciles, que pueden hacer imposible la convivencia familiar; pero otra cosa muy distinta es dejarse llevar por tormentas interiores, alimentadas por el egoísmo y la inmadurez. Para llegar a buen puerto, hacen falta criterios objetivos y ajenos a las sensaciones individuales. Si se entiende la felicidad como un estado autorreferencial medido por un afecto exclusivamente propio, dejaremos la aventura del matrimonio para ir a parar a lo que nos parecen islas de bienestar o cantos de sirena. Más pronto que tarde, se descubre que tales visones y sonidos son más falsos que un timo.

Estar y pasarlo bien es fantástico, pero no es lo nuclear del ser humano. Con ese criterio no se gana una guerra, ni siquiera un partido de fútbol.  La persona humana es, ante todo, una misión; y en este propósito hay elementos que elegimos y otros que nos tocan. Eliminar los segundos, cuando resultan adversos, no siempre es una buena opción. La fidelidad a los propios compromisos familiares puede ser épica, porque estamos hechos para lo épico. Podemos estar hartos de algún familiar como incluso de nosotros mismos; pero no hay que tirarse por la borda, ni tampoco tirar al familiar. Aunque si alguien se tira y pese a hacer todo lo posible por ayudarle, nos rechaza tajantemente, hemos de procurar quedarnos tranquilos porque la verdad da paz interior.

Hay que poner la brújula hacia el verdadero norte de la felicidad, quizás hasta olvidarse de ella, procurar la de los demás, corregir el rumbo mirando a las estrellas y, a veces, cantar la canción del marino respirando el aire libre, sin dejar el timón. Y beberemos ron, o bebidas isotónicas, o quizás quina amarga; pero así los hijos y las hijas se crían y educan como jóvenes felices. Como ha dicho algún sabio “hay que dar el corazón y la vida”. Quizás no nos sintamos muy felices y el peso de los días se nos haga dificultoso por temporadas. Pero el ejemplo personal no queda en balde, y será referencia para otros muchos. También hay y habrá muchas jornadas estupendas y entrañables. Pero lo que más fuerza da al hombre fiel, su más íntima felicidad, consiste en que atisba, cada vez con más seguridad, la llegada a muy claras riberas, y ese próximo gozo inmenso le está ya haciendo feliz sin que se dé mucha cuenta.


José Ignacio Moreno Iturralde

Monday, December 26, 2022

Elegir a los demás.


Cuando llegan las vacaciones, uno siente cierta liberación respecto a las personas que encuentra cotidianamente en el trabajo. “Good bye”, dejarme en paz, podemos decir en nuestro interior. Es verdad que el hombre es sociable por naturaleza, aunque a veces uno tiene la tentación de coger provisiones y perderse en un idílico bosque. Pero ni siquiera los necesarios momentos de soledad son solitarios, pues no podemos entendernos sin la referencia a nuestros semejantes; muchos de ellos tan pesaditos e insoportables como nosotros mismos. 

Sin embargo, la propia tendencia individualista se ve contrapesada con la imperiosa necesidad de que alguien nos quiera, o nos felicite al menos la Navidad. Y esto demuestra una vertiente más de la paradoja que somos cada ser humano: la relación con los demás es, con frecuencia, incómoda, exigente y cambia nuestra vida; pero es lo que nos hace estar bien con nosotros mismos y, por tanto, felices.

Un ridículo buenísimo social no es convincente. Las guerras y maldades nos lo recuerdan diariamente. Los demás pueden darnos, en ocasiones, morcilla, en su acepción menos sugestiva. Por esto, las relaciones con otros hay que cuidarlas, trabajarlas, forjarlas desde el respeto, la justicia, la cordialidad y el deseo de ayudarles. Es entonces, curiosamente, cuando desprendidos de un yo tiránico y absorbente, encontramos nuestra mejor versión con la familia, los amigos o el resto de los ciudadanos.

Sin dejar de velar por legítimos intereses propios, darse a los demás rejuvenece nuestro espíritu y limpia nuestra alma con recia lejía de lavandero, que abrillanta y da esplendor.  La lógica de los demás hace nuevas todas las cosas; me atrevo a decir que es la lógica que supera la muerte. La Trinidad de Dios y la Resurrección de Cristo, dogmas de fe cristianos, resultan ser, si se acogen, realidades sólidas en las que descubrimos certeza para la alegría de elegir convivir con los demás, aunque en ocasiones huyamos de ellos, para olvidarnos del mundo y tumbarnos en un sofá. 



José Ignacio Moreno Iturralde

Sunday, December 25, 2022

En busca de la integridad personal.

El obrar sigue al ser, dice la sabia sentencia clásica; sin embargo, podemos estar forjando un mundo occidental en el que parece que sucede lo contrario: somos nuestro currículum y cuenta bancaria. Estos logros profesionales y económicos tienen un gran interés; incluso hay quien dice que el dinero no da la felicidad, pero la financia. Puede que tenga parte de razón; pero, por ejemplo, son pocas las preocupaciones financieras de un niño durante la navidad, y es notorio la profunda satisfacción con vive esta época del año.

Tener cuajo, seguridad, paz interior e integridad personal, no son asignaturas de ningún prestigioso máster; aunque en estas cualidades están los tesoros escondidos que configuran personalidades recias y alegres, aptas para la felicidad. La falta de armonía interior es un dato de partida con el que hay que contar y contra el que hay que luchar. Quien no lo admite, por falta de sentido común, no hará más que aumentar este triste desorden. Sin embargo, toda persona sensata que se levanta por las mañanas y, al mirarse en el espejo, ve su notoria insuficiencia, está en condiciones de poder reírse de sí mismo y de aprender a jugar en equipo con los demás.

Vernos desde quienes nos aprecian, es una buena manera de conocerse y mejorar. Pero además hay algo más íntimo que revelan nuestros desequilibrios y contradicciones: la inestabilidad propia puede ser un síntoma de que tenemos que abrirnos a una instancia personal superior y sanadora. Los caminos del espíritu, obstaculizados con frecuencia por el exceso de ruido y de actividad, por una sensualidad embotada o una soberbia enfermiza, son los únicos que nos hacen ser más maduros y agradables. Quizás es preciso arrojar fuera cosas que sobran para ir a lo esencial: vivir una vida más humana, más comprometida con lo verdaderamente importante, más familiar, más llena de sentido.

Hay que limpiar la casa, cuidar la ropa y mejorar profesionalmente; pero lo que es más urgente es rehacerse cada día, trabajando por conseguir una mente positiva, un corazón limpio y unos hábitos cordiales. Todo esto, que no es sencillo, es la fuente de la sencillez. Solo abriéndonos a una luz más fuerte que nosotros mismos -los cristianos la identificamos como la que ilumina Belén- iremos recuperando la integridad y el buen humor tan importantes para vivir una vida buena, de alto contenido personal, que ayude a los demás.


José Ignacio Moreno Iturralde

Saturday, December 24, 2022

Alex y Diego, antiguos alumnos de Tajamar, fallecidos en accidente de tráfico.

He conocido la noticia del fallecimiento de Álex, y pocos días después, de Diego, hermanos y antiguos alumnos del colegio Tajamar. No he tenido el honor de conocerles ni de darles clase, aunque fui veinte años profesor de ese colegio. Solo con ver ahora sus fotos me parece entender algo de cómo son: Dos chicos jóvenes, libres, cristianos, que tras la muerte han pasado a una existencia llena de luz, de alegría y de victoria. Tajamar es así: educación, juventud, visión positiva, decisiones fuertes, esperanza y fe; también en los momentos más duros. Alex y Diego, campeones de la vida, que celebréis en el Cielo vuestra mejor Navidad.

 

José Ignacio Moreno Iturralde

Sunday, December 18, 2022

Cuando una ideología se hace ley.


Muchas ideologías son esencialmente autoritarias porque no creen en una realidad natural sobre la que se pueda dialogar.

Saturday, December 17, 2022

Sostenibilidad y Navidad.


Esto de la sostenibilidad es muy importante y para ella  resulta decisivo no destruir los bosques, ni contaminar en exceso. Aunque yendo más a las raíces de todo, a lo mejor el término sostenible tiene que ver más con una paradoja.

Muchas cosas insostenibles se sostienen; por ejemplo, en el polo sur uno está boca abajo pero no se cae. Por otra parte, la educación plantea situaciones de poca estabilidad académica; por ejemplo, enseñando filosofía a adolescentes, me han hablado en un examen del mito de “la taberna” en Platón. En Geografía, otro chico explicaba que el efecto invernadero es el que se produce en los osos cuando van a ibernar…

En un terreno más personal, hay muchas cosas en las que nos damos cuenta que tenemos que mejorar, al mismo tiempo que deseamos huir de ellas y perdernos en un bosque. O sea que, en ocasiones, nos sentimos personalmente poco sostenibles. Sin embargo, estamos ahora en un momento privilegiado para levantar la cabeza y ver con admiración de niño la estrella de Belén. Es entonces cuando descubrimos que todo lo que no se sostenía, una especie de sorda oscuridad, es la envoltura de un fuerte rayo de luz, que surge sereno y decidido cuando hacemos un acto pleno de confianza en quien la merece toda.


José Ignacio Moreno Iturralde

Saturday, December 10, 2022

El despido y la Navidad.

Un buen amigo me contaba la experiencia de su despido en una empresa. Había cambiado de sector y pensaba que estaba trabajando bien. Tras un cierto tiempo en su nuevo trabajo, a iniciativa propia, fue a hablar con su jefe. Le preguntó qué tal lo estaba haciendo. Contra lo que esperaba, el directivo le comentó con gran corrección y cierta frialdad que no parecía que el trabajo de mi amigo conllevara “valor añadido” a la empresa. Quedaron en que en dos meses más se iría. Tal despido se hizo con impecable educación, de acuerdo a derecho, y teniendo en cuenta que el afectado tenía opción de volver a un antiguo puesto de trabajo.

Mi amigo es un tipo maduro y sabe que estas cosas pasan. Pero lo que le dolió, me confesaba, es que no apostaran por él. Piensa que tenía condiciones para aquella oportunidad, y quizás tenga razón pues otros amigos comunes piensan lo mismo. Volvió a su antigua ocupación y está feliz. Pero no acabaron aquí sus reflexiones, y me ha gustado lo que me ha dicho respecto a la Navidad:

-¿Sabes una cosa? … He relacionado lo que me sucedió en aquél trabajo con la Navidad. Son dos temas muy diferentes, pero se me ha ocurrido algo.

-Cuéntame, le dije intrigado.

-Un Dios que se hace niño y nace de una madre Virgen, junto al grande de José. El Verbo divino que llora, ríe y duerme… entre nosotros. Más tarde se quedará realmente en el pan de la eucaristía, morirá en una cruz y resucitará… Todo por nosotros.  Lo hemos oído miles de veces; pero mucha gente pasa olímpicamente de este asombroso hecho. Otros que decimos creer, lo hacemos a medio gas y con falta de convicción y energía.

-Tienes toda la razón. Tenemos que mejorar, pero… ¿qué tiene que ver todo esto con tu despido?

-Que yo sí que voy a apostar por Jesucristo, con toda mi alma. Su propuesta no es fácil, pero tampoco es difícil con su ayuda. No pienso echarle de la empresa de mi vida. Jamás le diré que no aporta sentido a mi existencia, aunque a veces no sea nada fácil entenderle. Además, Él nunca echa a nadie que quiera estar a su lado y, buscándonos una y mil veces, encuentra un inmenso valor en cada uno de nosotros. Pero para darse cuenta de esto, hay que acogerle de modo práctico y concreto, dejándole que entre bien dentro del alma. Él apostó todo por mí; y yo quiero corresponderle.


José Ignacio Moreno Iturralde

Thursday, December 08, 2022

La paradoja de la vida cotidiana



 


















En nuestro mundo vemos notorios contrastes, contradicciones e injusticias. En ocasiones, acertamos al encontrar algún tipo de sentido a situaciones costosas. Tenemos experiencia de cómo el dolor puede hacer madurar a una persona, o una dificultad bien llevada por alguien es una   enseñanza para sus familiares y amigos. Se trata de las paradojas; algo que no es superficial sino nuclear en la existencia humana. En última instancia la vida se enfrenta al desafío de la muerte; algo que en vez de una oposición puede ser la más profunda paradoja.

Quisiera detenerme en algunas tragicomedias de la vida cotidiana: un resbalón en la calle, un exceso de trabajo, o una visita al dentista aderezada con un buen dolor de cabeza. Podemos citar también nuestros deseos de cambiar el mundo, al mismo tiempo que no nos decidimos a ordenar nuestro propio armario. Cómo no hablar del tedio ante aspectos profesionales rudimentarios y poco conformes a nuestras capacidades, según nuestra estimación cualificada. Claro que también es posible un proceso inverso; por ejemplo, una subida de autoestima cuando conseguimos hacer una la o con un canuto de un modo algo innovador.

Vivimos frecuentemente con una monotonía gris y mortecina la sólida sencillez de los días normales. Parece como si el universo, la Vía Láctea, o el planeta tierra y sus menudencias fueran de poco fuste para nuestra augusta personalidad. Ésta es una gran paradoja: el agradecimiento ante el espectáculo de un río truchero, la sorpresa ante la visión de una oropéndola o la admiración ante tanta gente estupenda, se ensombrece porque, por algún extraño motivo, padecemos de retortijones espirituales, quebraderos de cabeza autoprovocados o misteriosas insatisfacciones. No me refiero a situaciones especialmente dolorosas o apuradas, que requieren de toda la comprensión, atención y ayuda posibles. En ellas no cabe el sentido del humor; que, sin embargo, es plenamente posible al ver en perspectiva cien mil zarandajas cotidianas, con las que tontamente nos amargamos la vida. A su vez, esto manifiesta otra nueva paradoja: cierta guasa y visión simpática de las cosas podría ser nuestro modo más habitual de vivir, alterado en momentos ciertamente graves. Sin embargo, parece que la dicha y el salero están reservados para algunos fugaces instantes, que vuelven a disolverse ante lo que juzgamos como rigurosa y dura realidad.

Hay una especie de incapacidad originaria para ser feliz, cuando la felicidad es precisamente lo que más deseamos. Todo esto quizás se deba a una malformación de perspectiva: la de juzgar solo desde nosotros mismos una realidad que nos supera con mucho; incluida nuestra propia identidad. Necesitamos luces más potentes que las propias para redescubrir la belleza y la alegría de vivir, para reconocer nuestra estrella y entendernos en una aventura viviente, cargada de sentido milenario y alcance eterno. Cuando dejamos que nuestra mente y nuestro corazón se abran a una verdad superior a nuestras especulaciones y afectos, nos encontramos bien con los demás y con nosotros mismos. Es entonces, cuando se nos revela que tal cuajo de satisfacción se encuentra en lo pequeño de cada día hecho con cariño, con convicción, con afán de ayudar. Así descubrimos que nuestra vida está repleta de cosas menudas, configuradas por el grandioso misterio de la existencia. Un misterio que llena de luz muchas oscuridades y disipa la niebla gris que nos impide ver con nitidez lo hermoso que es vivir.

Darse cuenta de todo esto es percatarse, cada día, de una paradoja interior que nos atenaza, pero que tiene un enorme valor pues nos remite, si lo aceptamos, a un amor inmenso que desata eficazmente el nudo de nuestras angustias, haciendo posible la alegría.



José Ignacio Moreno Iturralde

Sunday, November 20, 2022

Compañía y plenitud.


Necesitamos tener satisfacciones materiales e inmateriales: una buena comida o una oposición ganada. Entre todas ellas destaca el saberse querido, especialmente por las personas que más nos importan. En las relaciones humanas se juega gran parte de nuestra felicidad.

La apertura a los demás, el servicio alegre y la generosidad, son fuente de alegría. Saber apreciar y valorar a las personas con quienes convivimos es frecuentemente correspondido. Una persona amable y animante sabe hacer familia y amigos. Sin embargo, los otros pueden fallar -como también nosotros- y, además, algunos seres queridos se nos van distanciando con el paso del tiempo. El corazón humano es un pozo sin fondo: está hecho para compartir la vida con nuestros semejantes, y nunca se satisface del todo por muchos que conozcamos y apreciemos. Desde luego, también es necesario tener espacios de cierta soledad en la que nos dejen en paz.

El cristianismo llena este afán de compañía al darnos a conocer que Dios es un ser personal, al que podemos hablar como a un amigo. El trato con Él está entrelazado con el trato con los demás: ayuda a renovar nuestras relaciones familiares, de amistad y de ciudadanía. Es verdad que el lenguaje divino es diferente y requiere de una peculiar disposición de fe y de escucha, especialmente humilde. También es bueno valorar que este trato no es pesado y abrumador, sino lleno de paz. Por este motivo, aunque pueda sufrir, el cristiano nunca se sabe solo, sino íntimamente acompañado por quien es el más capaz de hacer feliz nuestra existencia, ya en este mundo.


José Ignacio Moreno Iturralde

Suicidarse no. Dejarse ayudar

Saturday, November 05, 2022

Recuperar lo genuino de la enseñanza.

A lo largo de nuestra vida nos hemos comido multitud de bocadillos y nos hemos cortado el pelo con frecuencia, entre otras actividades un tanto mecánicas. Sin embargo, los momentos estelares de la existencia no suelen estar asociados a zamparnos un currusco o a hacernos la permanente. Las cosas que dan peso, valor y sentido a la vida pueden estar en la consecución de metas, pero especial y más profundamente suelen hacer referencia a relaciones personales con nuestros seres más queridos.

Pienso que algo análogo sucede en la educación. Recordamos momentos entrañables y divertidos con nuestros compañeros y compañeras de curso. Por otra parte, nos vienen a la memoria profesores que con su sabiduría y carácter han sido una referencia para nuestras vidas. Esto es posible gracias a todo un sistema administrativo y pedagógico, que hace viable la vida escolar. También son necesarias las programaciones y las evaluaciones. Además, el actual mundo tecnológico impacta de lleno en colegios e institutos, como debe ser. La innovación educativa es un hecho irrenunciable que manifiesta vitalidad en este sector crucial de la vida. Pero también puede estar sucediendo que hayamos caído en una hipertrofia metodológica a la hora de enseñar. Un formalismo asfixiante se cierne sobre el sistema educativo y puede empobrecer el deseo de aprender y de saber, sustituyéndolo por una fiebre del hacer muchas cosas con poco sentido.

La enseñanza es una tarea profundamente humana, y esto no se puede olvidar. Hay que saber de lo que se enseña, investigar en los misterios de la realidad, estudiar, apasionarse por descubrir una nueva fórmula matemática o buscar una reacción química nunca experimentada. Y todo esto, pese al peso de los días, buscando un manantial interno y profundo de alegría vital, que es lo que más convence a los chavales. Es clave recuperar lo genuinamente humano de la enseñanza para forjar sociedades libres y creativas.

 

José Ignacio Moreno Iturralde

Saturday, October 29, 2022

Lo que hace falta en el mundo: la madre cristiana.

Los límites de la existencia, en ocasiones básicos y burdos, pueden llevar a pensar que los grandes ideales y proyectos de vida son tan solo ilusiones de juventud. Sin embargo, pensándolo mejor, todos esos límites pueden llevar a divisar planteamientos superiores a los juveniles.

Vamos a ver, a continuación, algunas cuestiones que pueden construir un gran proyecto social. Razonar es algo irrenunciable. Pensar bien sobre la realidad, los demás y nosotros mismos, es algo práctico y liberador. En un mundo comunicado, el conocimiento se comparte con facilidad. Hay que dar prioridad a la comunicación personal, pero influir en la opinión pública es un ejercicio de responsabilidad. Un conocimiento de calidad requiere también de canales competentes para su transmisión. Por esto, la tecnología de la comunicación es cada vez más crucial.

Nuestro mundo occidental es también muy emotivo. Los sentimientos son profundamente humanos, y si se difunden en una cultura de la imagen adquieren mayor influencia social. La estética, por ejemplo, es una dimensión de la cultura privilegiada para llegar al corazón.

Para que la vida merezca la pena, hay que buscar una luz que ilumine todos los aspectos del vivir:  los gratos y los difíciles. La fe en Dios, hermanado con nosotros, es un don divino que se otorga a quien lo pide con humildad. Esto da una dimensión grandiosa de la existencia. La fe cristiana nos ayuda a creer más en la vida y a convivir con los demás. Además, toda persona de bien, cristiana o no, ha de tener un compromiso con aquellos que más lo necesitan. Al ver las graves dificultades que atraviesan multitud de hombres y de mujeres, nos damos cuenta de la importancia de cuidar y ayudar a quien nos sea posible, empezando por nuestros familiares más cercanos.

Razón, comunicación, sentimientos, estética, fe y ayuda a los demás. ¿Cómo conjugar y sintetizar aspectos tan distintos y generales?... Me viene a la mente la maravillosa realidad de la madre cristiana: su compromiso con la vida, su sabiduría y belleza; así como el ejemplo que transmite con su sonrisa y entrega. Solo con una idea y una realidad acertada de quién es una madre, que puede ser al mismo tiempo una prestigiosa profesional, sabremos también qué significa ser padre, hijo e hija.

Hoy está en jaque la figura de la madre: se la relativiza, desfigura, condiciona y margina. Pues bien: solo si luchamos por ayudar a las madres a poder estar en su lugar privilegiado, el centro del corazón humano, daremos al mundo lo que más le hace falta.


José Ignacio Moreno Iturralde