Visión cristiana
Información sobre la fe cristiana y la dignidad humana en relación con el mundo actual
Sunday, October 25, 2026
Sunday, October 11, 2026
Abortar el derecho
El Ministerio de Sanidad
ha promocionado recientemente un vídeo titulado “Quiero abortar”. En él, una
chica joven explica dos cuestiones a las mujeres que se están planteando el aborto: la primera dice que cualquier decisión que tomen, tener el hijo o no, estará
bien. La segunda afirma que tienen derecho a abortar, animando a hacerlo en la
sanidad pública.
De esta manera, tanto el
planteamiento del bien y del mal, así como el del derecho, pasan a estar
fundamentados en la propia voluntad, no en la realidad de los seres vivos. Tan
bien estaría, según el vídeo, tener el hijo en gestación como eliminar su vida,
porque es la propia conciencia la que genera el bien o el mal. El derecho
también se basaría en la propia decisión, sin que la vida del hijo en gestación
-etapa por la que todos hemos pasado- tenga la más mínima relevancia. Estas
posturas, aunque se trate de cosas distintas, recuerdan las pretendidas
justificaciones que se han dado a lo largo de la historia para tener derechos
abusivos, incluso exterminadores, sobre otros seres humanos: los fuertes
basaban en su propia voluntad el dominio sobre los débiles, desposeyéndoles de
derecho alguno. Frente a esto, la realidad humana -previa a la conciencia- es
la base del derecho, no la voluntad de algunos y algunas. El primer derecho
humano es el derecho a la vida, en todas y cada una de las etapas de ella, puesto
que todas son humanas como demuestra la genética y la medicina. Este derecho es
el pilar de los demás.
Lo que plantea este ministerio es “la abolición del hombre” en expresión de C.S. Lewis, porque sin
respeto a la realidad los que tienen fuerza pueden eliminar a los débiles, a
los que no se ven, a los que no pueden reclamar sus derechos. Es paradójico que
un gobierno que se presenta como defensor de los que tienen menos recursos, se
olvide de la vida de los más necesitados. Además, el pretendido derecho a
abortar supone algo así como abortar el derecho, porque éste ya no sirve para
defender la causa de los más indefensos, sino para justificar su eliminación.
La inexcusable comprensión y ayuda eficaz a la mujer embarazada que está en
apuros, es un deber social de primer orden, pero no a costa de aniquilar las
vidas de los hijos en gestación y el propio derecho. Solo en las tiranías, el
derecho es tan solo la justificación de los que tienen la posición dominante. Los
derechos de todos, especialmente los de los colectivos más necesitados, tienen
su raíz en una ética del cuidado a todo ser humano y en el derecho a la vida.
José Ignacio Moreno Iturralde
Friday, October 09, 2026
Superar los conceptos sin realidad y el colapso mental
Nuestra sociedad destaca
mucho la autodeterminación: uno es lo que quiere ser, especialmente respecto a
su propia identidad. Este ensanchamiento del valor de la propia voluntad se ve
favorecido por la tendencia a creer en la inseguridad de que la razón pueda
llegar a la verdad de las cosas en sí mismas. Por este camino se va
sustituyendo la realidad por contenidos de conciencia, siguiendo el camino
iniciado por Kant.
El problema de esta
cuestión radica, como afirma Tomás de Aquino, en que si sustituimos la realidad
por meros conceptos o ideas podemos llegar a admitir a la vez cosas
contradictorias: tan concepto es la idea del ser como la idea de la nada. Puedo
afirmar una cosa y su contraria porque mentalmente es posible. El olvido de la
realidad extra-mental llega a la identificación de la idea de verdad y de la
mentira porque no hay realidad objetiva con la que compararlas: las cosas se
convierten en lo que me interesa que sean en mi mente, para actuar según mi
pretendido provecho. Sin embargo, este interesado planteamiento hace colapsar
la inteligencia, más tarde o temprano, porque al perder su orientación real
llega un momento de incertidumbre, de angustia, de crisis consigo misma; y si
no logra recuperar su originaria tendencia a abrirse al mundo de la realidad y
de la vida, uno puede llegar a desear su autodestrucción como la última meta de
la autonomía.
Los conceptos mentales o
ideas son ventanas orientadas hacia una grandiosa realidad; no espejos de
nosotros mismos. Que nuestra mente se abra a la realidad de las cosas para
recuperar la verdad, la paz, el bienestar personal y social.
José Ignacio Moreno Iturralde
Sunday, September 20, 2026
Mirar hacia delante
Los ojos están hechos
para ver algo que no son ellos mismos. El estómago necesita algo distinto a sus
jugos gástricos para no rugir, y la voluntad tiende hacia algo distinto a ella
-aunque como es reflexiva puede quererse a sí misma, con frecuencia demasiado-.
Por su parte, la inteligencia tiende a abrirse a todo un mundo que enriquezca
su conocimiento de lo real. Nuestras capacidades humanas tienen finalidades; y
son éstas las que justifican aquellas.
Uno puede hacer algunos selfies, pero vivir “en modo selfi” es
contradictorio y patético.
Somos seres que caminan,
con lloros de niños -y de hombres-, gansadas de adolescentes, ideales de
juventud, realismo de adultos, y sabiduría de ancianos -compatible con serias
limitaciones-. Por esto es tan importante elegir bien nuestros proyectos y metas.
Si tenemos objetivos realistas, nobles, que beneficien a los demás y se adecúen
a nuestras capacidades, tendremos una vida más feliz y, paradójicamente, más
serena. Cuando se tiene claro lo verdaderamente importante, uno se quita el
peso de cargas que probablemente no son necesarias. Además, si no hay un orden
de prioridades eficaz se puede caer en un activismo frenético, amarga antesala
del desencanto y quizás de la enfermedad. Por otra parte, hay batacazos en la
existencia que pueden deteriorar nuestro crecimiento armónico; pero a través de
estos inconvenientes se pueden descubrir insospechadamente bienes más profundos
y definitivos.
El gozoso equilibrio
interior no es consecuencia de un autocontrol proveniente de alguna filosofía
oriental, con respeto a ella. De lo que se trata es de encontrar un amor bueno, verdadero,
incondicional, que me haga ser mejor y ayude a serlo a los demás. Solo así,
entre las cien mil meteduras de pata de nuestra modesta condición, seremos
personas amables, gratas, que se levantan de sus caídas, que se dejan ayudar y,
por esto, saben ayudar a otros. Todo esto requiere lucha diaria, esfuerzo,
estudio y risas con los amigos. Y poco a poco, de modo misterioso, se abre en
nuestro interior un manantial de agua limpia, lleno de serena alegría que, como
en el Guadiana, se esconde por tramos para volver a surgir aún más purificada.
A lo largo de los días hay que cuidarse y reflexionar sobre nuestra situación; pero no demasiado. No hay mayor liberación y realización personal que el impulso divino de pensar en los demás y de procurar hacer de la propia vida una entrega entrañable y cordial.
José Ignacio Moreno Iturralde
Sunday, June 14, 2026
El papel de la memoria en la educación
Mi padre, que sabía siete
idiomas, se quejaba de que le hubiera gustado tener más memoria. Me decía que
un coche, aunque tuviera buen motor y carrocería, no avanzaba con las ruedas
pinchadas. Él comparaba las ruedas con
la memoria.
Cuando tenía catorce o
quince años, una profesora de Historia nos dijo que aprendiéramos una lección,
pues preguntaría a algunos alumnos para que la expusieran oralmente al día
siguiente. El tema trataba del rey Carlos I de España y V de Alemania. El
asunto ni me gustaba ni me apetecía, pero hice el esfuerzo y lo estudié bien.
Al día siguiente, la profesora me preguntó y yo respondí de memoria una buena
parrafada, sin titubear. Aquello me produjo satisfacción. Quién me iba a decir
entonces que terminaría estudiando Historia en la universidad.
Aprender las cosas de
memoria sin entenderlas es absurdo; tan absurdo como no emplear la memoria para
aprender. Saber las tablas de multiplicar y dividir, por muchos artilugios
tecnológicos que nos lo resuelvan, hacen que el pensamiento vaya mucho más
rápido. Ningunearlas es dejar de fortalecer la mente.
Los compañeros más
inteligentes que tuve en la carrera de Historia tenían una memoria estupenda,
totalmente solidaria con su capacidad de análisis. Uno de ellos preparaba los
exámenes no solo con los apuntes del profesor, sino que los enriquecía con una
provechosa de uno o dos libros sobre el asunto en cuestión.
Gregorio Liuri ha
explicado que la competencia clave para el presente y el futuro de la educación
es la lecto-escritura. Es decir: leer y escribir bien. El pensamiento se
desarrolla con el lenguaje oral y escrito. Las palabras escritas aquilatan y
perfilan los razonamientos. El ser humano es espiritual y material: esto se
pone también de manifiesto en la lectura y la escritura. Un chico que cuanto
antes lea y escriba bien, tiene mucho ganado. Me parece que actualmente no se
da a este asunto la importancia clave que tiene. También aquí juega un papel
importante la memoria, que facilita enormemente la relación de los conceptos y
las palabras.
José Ignacio Moreno Iturralde
Sunday, May 03, 2026
Las madres y la lógica de la Cruz
Hay quienes se centran en
lo horizontal de la vida: quieren disfrutar de lo apetecible y divertido, pero también
se encuentran con injusticias y dramas que no pueden entender. Ante un mundo en
donde no ven un sentido de conjunto, optan por actuar desde una autonomía radical
y, en ocasiones, por un compromiso social nuclearmente reivindicativo, con
enemigos a batir.
Otros parecen sentirse a
gusto con su posición en la vida. Pueden tener una visión vertical que les permite
abrirse a la trascendencia de lo divino y cuidan de los suyos, pero las
calamidades y las necesidades de los más pobres pueden verlas como algo ajeno,
penoso y molesto, respecto a lo que no hay mucho que hacer.
Sin embargo, la visión
horizontal y la vertical de la vida lejos de oponerse se necesitan una a otra...
¿Dónde pueden encontrarse?... Lo primero que ve un niño al nacer es a su madre.
La criatura no tiene necesidad de entender, sino de ser acogido, querido y
recibido en la vida. Su madre no solo es lo horizontal, sino también lo
vertical: lo es todo para él. Por este motivo es tan espantoso el aborto
voluntario, justificado desde una horizontalidad materialista sin corazón. Pero
también es tremendo desentenderse de las madres gestantes necesitadas, y de
cualquier ser humano que pase por etapas de vulnerabilidad.
En una madre encontramos
la raíz de nuestro ser, sin que podamos olvidar al padre, porque sin padres no
hay madres, y sin madres no hay mujeres ni hombres. La dimensión familiar es la
que nos hermana a todos, la que nos enraíza y sustenta. Es en el hogar familiar
donde se debe aprende a querer, a entregarse. Desde ahí nos lanzamos a vivir en
el mundo, a forjar una nueva familia y a mejorar la sociedad. Somos seres
familiares, reconocemos el don de la propia vida y nos apasiona el mar y el
firmamento. Estas seguridades y convicciones nos mueven a hacer un mundo mejor
y ayudar a los demás, empezando por los más próximos. Es la lógica de la
entrega, la lógica de la Cruz. Y es en esa entrega, bien asegurada por la
verticalidad divina, donde encontramos el más profundo sentido de nuestra
acción horizontal en el mundo. Esta posición, que tiene sus incomodidades, es
la que nos hace más profundamente dichosos.
José Ignacio Moreno
Iturralde
Friday, March 27, 2026
Goebbels también defendió la eutanasia por compasión
La película “Yo acuso”,
promovida por el ministro de la propaganda nazi Goebbels, supuso una defensa de
la eutanasia por compasión. Las prácticas que tal régimen llevo a cabo después,
bajo su peculiar legislación de eutanasia, fueron atroces. Más cercana en el
tiempo, aunque notoriamente distinta, ha sido la extensión de la eutanasia en
Holanda, donde una ideología de autonomía radical ha llevado a un elevado
número de muertes, incluyendo conocidas irregularidades que han puesto fin a la
vida de personas enfermas y ancianas, que no lo solicitaron.
En España la trayectoria
de la eutanasia está siendo rápida, como lo manifiesta el reciente caso de
Noelia, que ha conmovido hondamente a muchos de sus compatriotas. Más allá de
sensibilidades distintas, quisiera intentar
razonar. Nadie tiene un derecho absoluto sobre su propia vida porque no se la
ha dado a sí mismo. Con mucho más motivo el estado no tiene derecho a quitar la
vida de un enfermo, aunque el interesado lo solicite. Lo que considero un error
grave es que sea la voluntad, y no la propia naturaleza, la que se convierta en
fuente del derecho. El derecho a la vida es inherente y anterior a cualquier
otro derecho humano, y es la base de todos los demás. Cuando éste derecho se
relativiza en ciertas situaciones, se abre el camino de la normalización de la
muerte provocada. Se puede llegar fácilmente por este derrotero a la
banalización del mal, término acuñado por la pensadora judía Hannah Arendt.
Noelia se merecía todo lo que su país le podía dar: comprensión, ayuda de todo
tipo, ánimo, arropamiento; pero no concederla su petición de morir; porque
sencillamente es algo que nos excede, y una vez saltado ese respeto a la vida
toda esa pretendida compasión falsea la profesión médica, confunde la identidad
del estado, hace leyes en función de casos límite, siendo coladeros que
lesionan el bien común, y rompe la raíz de todo derecho: la vida humana y su
inalienable dignidad.
José Ignacio Moreno
Iturralde

.jpg)