Sunday, October 11, 2026

Abortar el derecho

El Ministerio de Sanidad ha promocionado recientemente un vídeo titulado “Quiero abortar”. En él, una chica joven explica dos cuestiones a las mujeres que se están planteando el aborto: la primera dice que cualquier decisión que tomen, tener el hijo o no, estará bien. La segunda afirma que tienen derecho a abortar, animando a hacerlo en la sanidad pública.

De esta manera, tanto el planteamiento del bien y del mal, así como el del derecho, pasan a estar fundamentados en la propia voluntad, no en la realidad de los seres vivos. Tan bien estaría, según el vídeo, tener el hijo en gestación como eliminar su vida, porque es la propia conciencia la que genera el bien o el mal. El derecho también se basaría en la propia decisión, sin que la vida del hijo en gestación -etapa por la que todos hemos pasado- tenga la más mínima relevancia. Estas posturas, aunque se trate de cosas distintas, recuerdan las pretendidas justificaciones que se han dado a lo largo de la historia para tener derechos abusivos, incluso exterminadores, sobre otros seres humanos: los fuertes basaban en su propia voluntad el dominio sobre los débiles, desposeyéndoles de derecho alguno. Frente a esto, la realidad humana -previa a la conciencia- es la base del derecho, no la voluntad de algunos y algunas. El primer derecho humano es el derecho a la vida, en todas y cada una de las etapas de ella, puesto que todas son humanas como demuestra la genética y la medicina. Este derecho es el pilar de los demás.

Lo que plantea este ministerio es “la abolición del hombre” en expresión de C.S. Lewis, porque sin respeto a la realidad los que tienen fuerza pueden eliminar a los débiles, a los que no se ven, a los que no pueden reclamar sus derechos. Es paradójico que un gobierno que se presenta como defensor de los que tienen menos recursos, se olvide de la vida de los más necesitados. Además, el pretendido derecho a abortar supone algo así como abortar el derecho, porque éste ya no sirve para defender la causa de los más indefensos, sino para justificar su eliminación. La inexcusable comprensión y ayuda eficaz a la mujer embarazada que está en apuros, es un deber social de primer orden, pero no a costa de aniquilar las vidas de los hijos en gestación y el propio derecho. Solo en las tiranías, el derecho es tan solo la justificación de los que tienen la posición dominante. Los derechos de todos, especialmente los de los colectivos más necesitados, tienen su raíz en una ética del cuidado a todo ser humano y en el derecho a la vida.


José Ignacio Moreno Iturralde


2 comments:

Angelo said...

Estoy de acuerdo contigo. Desde nuestra fe, la vida que comienza no depende de que alguien la desee para tener valor. También creo que defenderla exige hablar de la madre con respeto y estar realmente a su lado, especialmente cuando afronta el embarazo con miedo, soledad o dificultades económicas. No basta con repetirle que puede decidir: hay que ofrecerle ayuda concreta para que no se vea sola ni empujada por las circunstancias. Para mí, la respuesta verdaderamente humana es cuidar a la madre y al hijo. Un abrazo

Jose Ignacio Moreno said...

Muchas gracias por tu comentario, Angelo. Me parece que lo que digo sobre la vida se puede sostener solo con la razón, aunque lógicamente la fe cristiana ayuda.