Saturday, November 05, 2022

Recuperar lo genuino de la enseñanza.

A lo largo de nuestra vida nos hemos comido multitud de bocadillos y nos hemos cortado el pelo con frecuencia, entre otras actividades un tanto mecánicas. Sin embargo, los momentos estelares de la existencia no suelen estar asociados a zamparnos un currusco o a hacernos la permanente. Las cosas que dan peso, valor y sentido a la vida pueden estar en la consecución de metas, pero especial y más profundamente suelen hacer referencia a relaciones personales con nuestros seres más queridos.

Pienso que algo análogo sucede en la educación. Recordamos momentos entrañables y divertidos con nuestros compañeros y compañeras de curso. Por otra parte, nos vienen a la memoria profesores que con su sabiduría y carácter han sido una referencia para nuestras vidas. Esto es posible gracias a todo un sistema administrativo y pedagógico, que hace viable la vida escolar. También son necesarias las programaciones y las evaluaciones. Además, el actual mundo tecnológico impacta de lleno en colegios e institutos, como debe ser. La innovación educativa es un hecho irrenunciable que manifiesta vitalidad en este sector crucial de la vida. Pero también puede estar sucediendo que hayamos caído en una hipertrofia metodológica a la hora de enseñar. Un formalismo asfixiante se cierne sobre el sistema educativo y puede empobrecer el deseo de aprender y de saber, sustituyéndolo por una fiebre del hacer muchas cosas con poco sentido.

La enseñanza es una tarea profundamente humana, y esto no se puede olvidar. Hay que saber de lo que se enseña, investigar en los misterios de la realidad, estudiar, apasionarse por descubrir una nueva fórmula matemática o buscar una reacción química nunca experimentada. Y todo esto, pese al peso de los días, buscando un manantial interno y profundo de alegría vital, que es lo que más convence a los chavales. Es clave recuperar lo genuinamente humano de la enseñanza para forjar sociedades libres y creativas.

 

José Ignacio Moreno Iturralde

Saturday, October 29, 2022

Lo que hace falta en el mundo: la madre cristiana.

Los límites de la existencia, en ocasiones básicos y burdos, pueden llevar a pensar que los grandes ideales y proyectos de vida son tan solo ilusiones de juventud. Sin embargo, pensándolo mejor, todos esos límites pueden llevar a divisar planteamientos superiores a los juveniles.

Vamos a ver, a continuación, algunas cuestiones que pueden construir un gran proyecto social. Razonar es algo irrenunciable. Pensar bien sobre la realidad, los demás y nosotros mismos, es algo práctico y liberador. En un mundo comunicado, el conocimiento se comparte con facilidad. Hay que dar prioridad a la comunicación personal, pero influir en la opinión pública es un ejercicio de responsabilidad. Un conocimiento de calidad requiere también de canales competentes para su transmisión. Por esto, la tecnología de la comunicación es cada vez más crucial.

Nuestro mundo occidental es también muy emotivo. Los sentimientos son profundamente humanos, y si se difunden en una cultura de la imagen adquieren mayor influencia social. La estética, por ejemplo, es una dimensión de la cultura privilegiada para llegar al corazón.

Para que la vida merezca la pena, hay que buscar una luz que ilumine todos los aspectos del vivir:  los gratos y los difíciles. La fe en Dios, hermanado con nosotros, es un don divino que se otorga a quien lo pide con humildad. Esto da una dimensión grandiosa de la existencia. La fe cristiana nos ayuda a creer más en la vida y a convivir con los demás. Además, toda persona de bien, cristiana o no, ha de tener un compromiso con aquellos que más lo necesitan. Al ver las graves dificultades que atraviesan multitud de hombres y de mujeres, nos damos cuenta de la importancia de cuidar y ayudar a quien nos sea posible, empezando por nuestros familiares más cercanos.

Razón, comunicación, sentimientos, estética, fe y ayuda a los demás. ¿Cómo conjugar y sintetizar aspectos tan distintos y generales?... Me viene a la mente la maravillosa realidad de la madre cristiana: su compromiso con la vida, su sabiduría y belleza; así como el ejemplo que transmite con su sonrisa y entrega. Solo con una idea y una realidad acertada de quién es una madre, que puede ser al mismo tiempo una prestigiosa profesional, sabremos también qué significa ser padre, hijo e hija.

Hoy está en jaque la figura de la madre: se la relativiza, desfigura, condiciona y margina. Pues bien: solo si luchamos por ayudar a las madres a poder estar en su lugar privilegiado, el centro del corazón humano, daremos al mundo lo que más le hace falta.


José Ignacio Moreno Iturralde

Sunday, October 16, 2022

Un grandioso inconformismo.


La dimensión física de la sexualidad es algo propio de nuestro cuerpo. Se trata de una estupenda realidad; gracias a la que existimos. Sin embargo, puede llevarse a cabo de un modo desordenado, provocando problemas en uno mismo y en los demás. Cuando se vive con acierto, espera, inteligencia, respeto y amor, da lugar a una fantástica aventura: la familia. Y es en la familia donde la sexualidad conyugal se trasciende y puede encontrar su dimensión más profundamente humana.

Respecto a la voluntad, tenemos nuestros objetivos y propósitos. Nos encanta, como es lógico, que todo salga como prevemos. Pero, de vez en cuando, la vida nos sorprende con imprevistos y cambios de rumbo. A veces se trata de sorpresas muy gratas, y en otras ocasiones se nos presentan acontecimientos francamente desagradables. En cualquier caso, la voluntad no puede funcionar como un GPS predeterminado. La existencia es demasiado grande para encerrarla en nuestros esquemas. Conviene tener esto en cuenta porque realizarse no es siempre cumplir la propia voluntad, sino adecuarse y abrirse a una realidad que nos supera con mucho. Es esto precisamente lo que nos puede hacer grandes. El amor también tiene que ver con esto: modificar la propia voluntad por la persona querida.

La inteligencia quiere saber: nos gusta conocer personas, lugares y cosas distintas. Poco a poco, nos vamos haciendo una idea de la vida. Pero hay acontecimientos que desafían a la mente, porque nos resultan muy difíciles de asumir. Por otra parte, necesitamos saber más de lo que vemos porque la realidad esconde el misterio de su porqué. La inteligencia está naturalmente abierta a las preguntas profundas sobre el sentido de la vida, del amor, del dolor y de la muerte. No se puede vivir una vida plena sin acometer estas cuestiones, y encontrar alguna respuesta.

Hay gente que aspira solamente a tener un buen trabajo y una posición desahogada, dentro de una satisfacción afectiva suficiente. El final de la vida sería para ellos una “lógica” aniquilación y caída en la nada, después de un conjunto de acontecimientos proporcionalmente favorables. Se trata de un conformismo chato y totalmente insuficiente, que deja en la cuneta de la historia a muchísimos desfavorecidos y en el olvido del sinsentido al conjunto de la humanidad.

La fe cristiana, sin embargo, ofrece un complemento inagotable de sabiduría, que supera la razón humana sin oponerse a ella. Su libre aceptación no es fruto de un mero mecanismo racional, sino de un don que colma toda aspiración humana. No se trata de creer en algo, sino en alguien. Supone darse cuenta de que tras la inmensidad del cosmos, hay un Corazón personal. Esta lógica de la confianza es la que catapulta la vida cotidiana, sin abandonarla, a un infinito de conocimiento y de amor a lo grande. Por este motivo, vivir según la revelación cristiana es el más grande y maravilloso de los inconformismos humanos. Algo lleno de sentido eterno que, paradójicamente, nos lleva a conformarnos con días normales y corrientes, pero que transcurren con la estrella de una vocación divina.


José Ignacio Moreno Iturralde

Sunday, October 09, 2022

Al repicar las campanas.

De niño escuchaba las campanas de la iglesia, próxima a mi casa. Pensaba entonces en el paso del tiempo. Quizás dentro de décadas volvería a escuchar aquellas campanas, después de haber vivido muchas experiencias.

Las campanas traen diversos recuerdos: solemnes, agradables, simpáticos, dolorosos. Muchas veces están simplemente de telón de fondo, en la vida de pueblos y ciudades. Nos hemos acostumbrado a ellas, aunque tienen un toque de sencillez y de misterio.

En la vida hay momentos estupendos, otros difíciles, algunos muy significativos. Entre el oleaje de las estaciones y de los estados de ánimo, esas campanas intentan también sonar en el paisaje de nuestro espíritu. Lo que antes no acertaba a entender es el mensaje que contienen: el pulso y la alegría de Dios, dando al tiempo de las personas un sentido nuevo, filial, valioso, que podemos acoger. Al repicar las campanas, la gloria de Dios se va abriendo camino en este mundo agitado, y nos invita a vivir el día cotidiano con algo de la paz y la alegría eterna.

 

José Ignacio Moreno Iturralde

Saturday, October 08, 2022

Cristianismo y dignidad humana (ensayo).


El cristianismo y su alta concepción de la dignidad humana, supone un impulso enorme a la igualdad entre mujeres y hombres de toda condición. Este breve ensayo aborda tal temática, desde diversas perspectivas de actualidad: https://www.amazon.es/dp/B0BGN66H3Z

Saturday, September 17, 2022

La sabiduría del corazón.


Nada más interno a nosotros, y nada más difícilmente controlable que el corazón. Por este término no entendemos el órgano cardíaco, sino todo el ámbito sentimental y emotivo que juega un papel importante en la vida humana. Nuestra percepción de ser queridos y nuestra capacidad de querer es clave para nuestra felicidad. 

Siendo el corazón lo más valioso que tenemos, las decisiones han de ser tomadas por la inteligencia,  pues ésta es la facultad capaz de distinguir la verdad del error. La voluntad ayudará al corazón a dirigirse a la verdad, estimada como bien. El corazón cumple así su función al hacer que la persona se una al bien que quiere. De esta manera, si el amor es verdadero nos hará ser mejor personas; y, por tanto, mucho más felices.

Sin embargo, aunque cada uno tiene su temperamento, el corazón se ve solicitado por muchos reclamos. Nuestra capacidad de querer a las cosas y a las personas es grande, pero tampoco es manca nuestra capacidad de despreciarlas. Esto nos muestra que el verdadero amor consiste en afirmar la vida de los demás, en estimarles por sí mismos y no solo por el beneficio que me aporten.

El corazón es especialmente dependiente y, a veces, inestable. Dependiente porque amar se refiere a los demás. Por otra parte, hay también un sano amor hacia uno mismo, aunque frecuentemente suele inflarse demasiado y trae no pocos problemas. El egoísmo es realmente algo vulgar, poco inteligente y triste.

El corazón es, en ocasiones, inestable porque tiene una parte puramente sensitiva. Pero a ella se une la sabiduría del corazón.  Este es un saber valioso que, orientado por la razón y asistido por la voluntad, nos guía hacia los bienes más altos. En función de estos bienes se ordenan los bienes secundarios. En ocasiones,  un bien superior puede requerir rechazar un bien inferior o desordenado. Agustín de Hipona lo dijo magistralmente: "nos hiciste Señor para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti". Esta disciplina del corazón, costosa, es la que nos hace libres para amar. Así, con esta pelea interior, se forja un corazón grande, sereno y sabio.


José Ignacio Moreno Iturralde 

Saturday, September 10, 2022

Tiempo cronológico y tiempo personal.


Cuando nos hablan de los miles de millones de años que tiene el universo, sentimos un cierto vértigo. Comparar el tiempo de nuestra vida con el del cosmos, puede hacernos sentir muy pequeños. Sin embargo, miles de galaxias nos resultan bastante más insignificantes que la vida de una persona a la que queremos.

El tiempo personal es distinto al cronológico. Cada persona asume su pasado en el presente, proyectándose hacia el futuro. El presente es el punto de encuentro entre el tiempo y la eternidad, decía C.S. Lewis. La razón tiene cierta capacidad de estar por encima del tiempo; es como si lo sobrevolara. Un ser humano es capaz de entenderse como alguien que forma parte de una historia milenaria, a la que puede aportar su vida personal.

En la vida humana los momentos de más valor son aquellos que pasamos con nuestros seres queridos. Fiestas familiares o aniversarios entrañables cobran un especial sentido en nuestras vidas. Nuestro corazón es capaz de cambiar, en cierto sentido, el tiempo. Por ejemplo, si pido perdón soy capaz de cambiar mi relación con una persona. El amor tiene jurisdicción sobre el tiempo y puede modificar sustancialmente el sentido de una vida.

Todo ser humano es capaz de dar valor personal al tiempo cronológico, y lo que da valor al tiempo humano es nuestra capacidad de querer, con un amor que nos haga ser mejores. El cristianismo nos habla de Dios como un ser personal que es Amor, y que interviene en nuestra vida. Estar atentos a las iniciativas de Dios respecto a nosotros, nos lleva a una vida llena de sentido y nos introduce en una dimensión contemplativa, que anuncia algo propiamente divino: la eternidad. La eternidad en Dios es un continuo presente; en nosotros no sabemos bien como será, pero será una vida llena del amor de Dios y del de nuestros semejantes, en la medida que nos hayamos capacitado para amar en este mundo.


José Ignacio Moreno Iturralde

Friday, September 02, 2022

La activación de la voluntad.

Tener fuerza de voluntad es algo de enorme importancia. Esta capacidad se ejercita con la repetición de actos. Una persona puede cambiar, en parte gracias a su voluntad. La vida tiene muchas ocasiones en las que hay que hacer necesidad virtud, y tirar para adelante. Es bueno tener sentimientos que nos ayuden a esto, pero pienso que no son lo decisivo. Hacer recaer la decisión de un acto sobre los sentimientos o el estado de ánimo, es una opción muy insegura y algo individualista.

Por otra parte, un estilo de vida voluntarista, donde todo se rija por el deber cumplido, tiene los días contados y puede destruir a la persona. Estamos más hechos para la felicidad que para cumplir el deber. ¿Y qué significa ser feliz? Saberse querido y querer. La vida es un descubrimiento de estos dos factores complementarios. Cuando me sé querido por alguien importante, y que me importa, me lleno de sentido. Me valoro como bueno cuando alguien que quiero me ve de esa manera. Si mi bondad es valorada exclusivamente por mí mismo, se hace un juicio poco convincente.

La voluntad quiere buscar el bien, que la inteligencia ha descubierto como verdad. El ejercicio de la voluntad requiere de las virtudes, hábitos positivos que nos hacen mejorar. Pero las virtudes son medios, no fines; del mismo modo que un cuchillo y un tenedor facilitan comer, pero no se comen.

En la voluntad tiene su cabida una facultad misteriosa y específicamente humana: la libertad. Influida por la inteligencia y por el corazón, la persona es capaz de tomar decisiones libres que comprometen la vida. Tan solo con este tipo de opciones muy personales, que no son obligatorias, la vida humana cobra pleno sentido. El amor -el acto del corazón- es el que activa la libertad de un modo más profundo. Un amor que ha de ser interpretado en su veracidad por la inteligencia, así como sostenido y madurado por la voluntad.

Siendo la voluntad una capacidad tan personal, hemos visto que en buena parte es activada desde fuera de nosotros mismos. La persona no está hecha para estar sola, sino para compartir la vida con sus seres queridos. Este es el motivo de que la familia sea uno de los motores más decisivos de la voluntad.


José Ignacio Moreno Iturralde

Wednesday, August 31, 2022

La vocación originaria de la inteligencia.


Es hermoso ver despegar un avión, desafiando la ley de la gravedad. Como muchas otras, la aviación es una manifestación estupenda de la inteligencia humana.

La razón, como una especie de luz interpretativa, es capaz de descubrir leyes generales a partir de situaciones particulares. El cerebro es la condición material que nos permite desarrollar este ingenio racional, capaz también de reflexionar sobre sí mismo y corregirse. La razón humaniza la realidad no solo haciendo técnica,  sino también arte. El arte es una representación de lo real, incluso de modo simbólico. Esto va más allá de cualquier posibilidad exclusivamente material. 

La vocación originaria de la inteligencia es la apertura a la realidad: un mundo que trasciende nuestra mente. Ciertamente entendemos según nuestro modo de ser, desde una posición limitada y concreta. Esta situación personal contrasta con la capacidad de abrirnos a la grandeza de la realidad, y de muchas de sus causas. Sin embargo, los errores de percepción y las experiencias difíciles, pueden llevarnos a un descontento por el mundo que nos rodea. Además, la razón tiene otra tendencia, opuesta a la apertura, por la que puede enroscarse sobre si misma, deformando la veracidad de la realidad. Esto puede llevar, sino se combate, a lesionar la condición originaria de la inteligencia, personal y socialmente. 

La tendencia hacia lo real es la fuente de la creatividad y del progreso. Sólo así la mente humana seguirá siendo capaz de hacer cosas originales. Quizás el logro más interesante sea dar una respuesta personal,  irrepetible,  madura y feliz a la aventura de vivir. 



José Ignacio Moreno Iturralde 


Monday, August 29, 2022

Nueva ley del aborto para menores, patria potestad y libertad ciudadana.

Una nueva ley de aborto incluye la modalidad de que las chicas menores puedan abortar, sin permiso paterno. Me pregunto en qué medida respeta esto la patria potestad, si es que este concepto sigue hoy mereciendo algún tipo de consideración. Actualmente, en nuestro país, suceden cosas singulares: los hombres pueden pasar a ser mujeres y viceversa. Eliminar al hijo de las entrañas es un derecho, mientras que defender la dignidad de la vida de todo nonato es considerado como una imposición autoritaria. El matrimonio ya no requiere ni siquiera la complementariedad de madre y padre. Se ha recortado la libertad de educación de los hijos, para los que tienen menos ingresos económicos. Hay una idea dominante de una sexualidad, descomprometida e individualista, que se enseña obligatoriamente en los institutos públicos, sin consideración a ninguna conciencia disidente. Se plantea ahora también que en las escuelas del estado se dispensen medios anticonceptivos. 

Durante el actual gobierno, la idea de familia se ha vuelto todavía más líquida, fragmentaria y maleable. Pero lo más humillante es que todo esto se hace en nombre de la libertad. Toda una ingeniería social ha decidido cambiar la antropología natural humana por una ideología al servicio del poder. Si se logra una familia frágil, los ciudadanos pasan a depender cada vez más del estado. Ni siquiera se puede disentir democráticamente de algunos de sus dogmas “progresistas”, sin entrar en una zona de peligro laboral y penitenciario. Incluso, se hacen listas de objetores de conciencia para los médicos defensores de toda vida humana, mientras el país se despeña demográficamente. Todas estas legislaciones quizás tienen una cosa clara: la familia es el último baluarte frente a los estados prepotentes y tiranos. Esto se debe a que la familia, con todas sus exigencias, es la escuela más humana de libertad.

 

José Ignacio Moreno Iturralde

Monday, August 22, 2022

Ser un caballero.

Un animal macho se comporta como tal. Un hombre no puede comportarse simplemente así. Si rebaja su dignidad personal, termina siendo un machista. Ser un bestia y dejarse llevar por instintos de macho, sin que medie el respeto y la razón, se hace patente en conductas lamentables. De modo análogo, una mujer que se comportara como una simple hembra, fomentaría una conducta penosa.

Ser masculino implica mucho más que ser macho. Añade una dimensión psicológica y de conducta, con características conocidas. Hay quienes dicen ver en esto estereotipos sexistas, y algunos existen. Pero, hoy por hoy, no se me ocurre llevarle a mi padre un ramo de flores por su cumpleaños. Lo masculino tiene sus propiedades específicas, en parte permanentes y en parte cambiantes.

Los caballeros iban en otros tiempos a caballo. Tenían una misión que requería ir más rápido y a mayor altura. Hoy también se puede ver las cosas más ágilmente y con una visión panorámica, procurando ser un hombre de bien. Lo caballeroso lleva en alto a la masculinidad.

Un caballero es un hombre que respeta, porque esta es la primera condición del amor. En primer lugar, tiene respeto por sí mismo: por esto trabaja duro, e intenta tratar a otros como le gustaría que le trataran a él. No se emborracha, porque le parece indigno de su porte el perder la conciencia de un modo tan ramplón. Fomenta las virtudes humanas, como la justicia y la templanza. Cuando se equivoca, como todo ser humano, pide perdón y se levanta para seguir avanzando. Ve a las mujeres como lo que son, personas dignas de ser admiradas. Si está casado, quiere a su esposa porque entonces ella es el camino que él tiene que recorrer en su vida. Aunque puedan existir dificultades, sabe descubrir en la sonrisa de su mujer algo inmensamente valioso.

Un caballero se esfuerza; no es un cobarde. Lucha, ante todo, contra sí mismo; para dar una respuesta positiva a la vida que le ha sido otorgada. Se sabe hijo y se entiende enraizado con sus padres y hermanos. Cuando las cosas se ponen difíciles, pide ayuda, juega en equipo, y se da cuenta que en los momentos de apuro se puede sacar mucha sabiduría. Por otra parte, eleva aún más su masculinidad, cuando ejerce la paternidad sobre sus hijos e hijas. Les educa y les da ejemplo, dándose a sí mismo con empeño, olvido de sí y alegría.


José Ignacio Moreno Iturralde

Sunday, August 21, 2022

Al niño que no dejaron nacer.


Me hablaron de una chiquilla, que se quedó embarazada.

Era una quinceañera; yo nunca supe quién era,

me dijeron que rezara, que pidiera,

porque la puerta a la vida, iba a ser pronto cerrada.

 

Los padres de la muchacha, no quisieron ser abuelos,

no hubo actitud valiente, no se abrieron a los cielos,

por el serio inconveniente, buscando no padecer,

no le dejaron nacer.

 

Toda una historia de juegos, de lágrimas y sonrisas,

de crecer y de ser joven, y de tomar decisiones,

de primaveras y brisas,

de estrechar los corazones,

le fue negada, le fue abatida,

a la más pura inocencia se le cortó la salida.

 

Niño desconocido, no me quedo en el lamento de tu memoria,

confío en ti y en tu Gloria,

y te pido que des liebre por gato,

y concedas, con un amor de arrebato,

que la luz pura de la misericordia,

se derrame sobre las sombras del mundo y de la historia.



José Ignacio Moreno Iturralde

Saturday, August 20, 2022

Del sentirse bien al vivir con sentido.


Todo el mundo desea seguridad y bienestar. Es bueno tener satisfacción familiar, profesional y de salud; pero es importante pensar si esto es lo único que de hecho nos preocupa.

Necesitamos unas buenas relaciones personales y familiares, una capacitación académica y un trabajo digno. Todo esto supone mucha dedicación y esfuerzo, y merece la pena hacerlo. Pero hay temporadas en que estas condiciones no se dan. Tener bienestar y comodidad es solo una parte de la película de nuestra vida.

Nos hace falta tener un sentido profundo de todo lo que hacemos. Aquí es donde juega un papel crucial la generosidad. Ser generoso ante las necesidades de los otros no solo es dar de lo que nos sobra, sino emplear la vida entera en una aventura de solidaridad con nuestros semejantes. Esto no significa descuidar nuestros legítimos derechos y necesidades; sino vivir por algo superior a una situación acomodada. La generosidad no siempre es correspondida, pero la mayor satisfacción que produce esta virtud es saber que he actuado con nobleza y valentía ante los problemas del mundo. Hacerlo de un modo sensato es empezar por cuidar nuestras relaciones más cercanas: familiares, laborales y sociales. Por tanto, quizás no se trata de hacer cosas muy distintas, sino las que ya hago pero desde un nuevo enfoque, que sin duda supone esfuerzo, pero que resulta liberador y portador de alegría. La grandeza de todo esto reside en que se agranda nuestra capacidad de amar, cosa que ayuda poderosamente a los demás.


José Ignacio Moreno Iturralde

Friday, August 19, 2022

La aventura de la fidelidad.

Hay algo más arriesgado que comprometerse: no comprometerse. Esto se debe a que la categoría moral de una persona está relacionada con la categoría de los compromisos que adquiere.

Existen responsabilidades divertidas, como ser hincha de un equipo de fútbol; que a veces se toman demasiado en serio. Se diagnosticaría como muy preocupante, que un aficionado de un equipo se pasara a otro equipo rival. Quizás si un padre se cambiara de chaqueta futbolística en atención a su hijo, tal problemática acción sería juzgada con atenuantes. Pero la verdad es que no pasa absolutamente nada si me paso a defender otros colores en la liga. Por lo menos se pueden admitir opiniones diversas al respecto.

Nos encontramos con otros compromisos más serios, como los profesionales. Dejar en la estacada a una empresa, sin respetar las condiciones del contrato, es una falta de profesionalidad. Por supuesto puede suceder a la inversa. Los pactos son para cumplirse, decían los romanos. Ahora bien, la índole de este compromiso es un contrato laboral, que no me obliga a una permanencia perpetua.

También se dan compromisos cruciales, para toda la vida. En estos compromisos juega un papel muy relevante la libertad, porque aun siendo los más importantes no son obligatorios. Si decido casarme, lo hago porque quiero; pero la magia del matrimonio es que es para toda la vida. Sobre el amor conyugal se puede decir, como alguien me enseñó, que el amor nunca pasa y si pasa no es amor. La naturaleza del matrimonio pide esa permanencia, de la que tan beneficiados salen los hijos. Ciertamente hay excepciones que pueden anular la viabilidad y la veracidad de una unión. Pero otra cosa es supeditar el matrimonio al personal estado de satisfacción emotiva, que suele ser variable. De las rupturas, actualmente tan habituales, surgen vidas fragmentadas, desarraigadas e inseguras.

Establecer un compromiso de por vida, requiere creer en algo más que un satisfactorio electrocardiograma de mi felicidad. Supone estar convencido de que hay algo por encima de la cabeza de los cónyuges, que les ayuda a tener un mismo corazón. Pese a todas las mareas y tormentas del mundo, quien tiene y cuida un cable que lo ata al firmamento, podrá llevar la barca de su familia al puerto de la promesa cumplida. Esto es lo que realiza a la mujer y al hombre casados. Se trata de una decisión romántica y épica porque, como se ha escrito, la fidelidad es el nombre del amor en el tiempo.

También hay personas no casadas que pueden estar comprometidas con causas que comprometen la vida entera. Pueden ser causas buenas, incluso excelentes. No están reservadas para corazones secos; en muchos casos las asumen personas de un gran corazón.

No comprometerse, ir uno a lo suyo, buscar convulsamente la propia felicidad, parece un camino auténtico. Sin embargo, es un auténtico engaño. Como decía Saint Exupéry, el ser humano es el que crea lazos. Sin lazos, la persona termina en la amargura de la soledad.

El precio de la felicidad no será siempre un montón de beneficios. Puede haber momentos difíciles y duros contratiempos. Pero siempre quedará la aventura humana y familiar de haber seguido, por los mares del mundo, una gran estrella que me ha guiado. Una estrella luminosa y comprensiva, que redirecciona nuestras desviaciones y errores, por muy serios que sean. Parece pequeña, pero es un astro enorme; capaz de orientar al más perdido, encontrando soluciones, si decide volver por la ruta llevadera, humilde y valiente de la fidelidad.


José Ignacio Moreno Iturralde



 

Wednesday, August 17, 2022

La paradoja de la paz.

Todo el mundo desea una convivencia pacífica, como uno de los bienes sociales más preciados. Sin embargo, la guerra es una constante de la historia humana. También a nivel personal, la paz es un tesoro. Pese a esto, mantener un ánimo sereno de un modo habitual, es algo que no sale solo. Las adversidades exteriores y las ansiedades interiores no nos lo ponen fácil.

Un gran amigo me dijo una vez que los males del mundo eran la falta de moralidad y el exceso de ambición. Pienso que por moralidad se refería al esfuerzo por ser mejor persona. Respecto a la ambición es bueno tenerla, pero procurando que la avaricia no rompa el saco. Para tener un modo de vivir acertado, es precisa una referencia a la verdad de las cosas. Este realismo no supone una necesaria oposición a la subjetividad personal. La verdad, si sabemos entenderla, es la que nos deja tranquilos, con paz interior. Necesitamos vernos con una luz distinta a la nuestra para ser quien somos, como le pasa a la tierra respecto al sol.

En la paz se dan cita muchos factores: el esfuerzo personal y social, el equilibrio de intereses, la ordenación de las prioridades... Pero todo esto no es suficiente, como comprobamos una y otra vez. Además de a nuestros errores, esto puede deberse a que la persona humana no es un ser completo en sí mismo. Estamos diseñados para compartir y para confiar. Es una paradoja, pero solo estamos tranquilos cuando cedemos el timón de nuestra vida a alguien a quien queremos y en quien confiamos. Esto no supone una dejación de derechos, ni de responsabilidades, sino un modo nuevo de vivir libre y responsablemente.

Por esto hemos de pensar en quién hemos puesto nuestra confianza; porque si acertamos, tendremos la paz que el mundo no puede dar.


José Ignacio Moreno Iturralde 
 

Tuesday, August 16, 2022

La sabiduría de la sencillez.

Contemplar una manzana o una vaca no conlleva mucho sobresalto. Se trata de seres diversos, que no tienden a ser otra cosa distinta a lo que son. Sin embargo, las personas somos libres y tenemos proyectos e ilusiones: queremos ser el que todavía no somos. Por otra parte, hay mucha gente que trabaja en oficios que quizás no cumplen sus sueños de la infancia o de la juventud. Pese a esto, algunos son unos profesionales con un salero envidiable. Desde luego, es estupendo triunfar profesionalmente; pero más importante es triunfar personalmente en la vida. Para esto se requiere algo complicado: la sencillez.

La sencillez toma la vida como viene, asume las propias limitaciones, llora sin venirse abajo y ríe sin histerismos. Se trata de una virtud que aporta mucha fortaleza, porque se enraíza en la verdad: Hay miles de millones de personas, y nadie puede decir que una sea más importante que la otra.

La sencillez, esa heroica conquista, es una paradoja. Al percatarse de la propia pequeñez, la persona se hace grande. Ensancha su horizonte con la fantástica capacidad de valorar tantas cosas buenas de la vida, especialmente la existencia de familiares, amigos y conocidos. Si algo duro e incomprensible sucede, la sencillez puede aceptar que no podemos explicarlo todo, y seguir hacia adelante. Con esta actitud, se disfruta de una merienda familiar, de un partido de fútbol, e incluso del despertarse temprano en la mañana de un lunes. Esto ocurre no porque todo sea agradable, sino porque las cosas adquieren el valor de un singular detalle dentro del cuadro del artista o de la novela del escritor. La persona que descubre, tras mucho rogar a lo alto, el realismo y la descomplicación interior, experimenta una liberación por la que es capaz de saberse conectada con una realidad enorme y un misterio infinito. Pese a todo, podemos volver a ver una manzana o una vaca sin gran emoción; pero con una sonrisa. Por esto, la sabiduría de la sencillez nos hace ser grandes.


José Ignacio Moreno Iturralde

 

Monday, August 15, 2022

Momento y eternidad.


Pensar en la eternidad puede resultar algo incierto, lejano y lleno de nubes blancas; algo que no parece a primera vista muy atractivo. Pero tal vez hay otro modo más real de pensar qué es la eternidad. Considerar que el Principio no tuvo principio es algo que la razón humana no puede abarcar; tan solo le cabe quitarse el sombrero con admiración. Este principio absoluto es el Origen y, por esto, todo lo que conecta con lo originario es muy auténtico e innovador.

El tiempo entendido como una mera sucesión de vivencias y de segundos materiales, acaba resultando desolador: melancólico y sin sentido. Sin embargo, podemos entender el tiempo como la medida de la existencia de las cosas, constantemente conectadas a su fuente radical de existencia. Es algo parecido a la relación entre una película y el proyector que hace posible que se proyecte. Entonces, cada instante cobra un cierto valor de eternidad.

San Juan dice que Dios es caridad (1 Jn 14, 16). Se trata de un contenido de fe; por otra parte, razonable. Realmente la caridad, la afirmación amorosa y desinteresada del valor de las personas y de las cosas, es lo único que tiene en sí mismo la razón de su existencia. Los niños, quizás los más sabios, viven con intensidad el presente. Los jóvenes miran el futuro de su vida. Los adultos hacen frecuente balance de la suya. Muchos ancianos recuerdan el pasado. Pero es posible unir presente, pasado y futuro, en el espíritu de la persona, como afirmó Agustín de Hipona. Se dan momentos sosos, otros fantásticos, algunos espantosos. Hay metas que conseguiremos y otras que no. Hubo cosas que hicimos bien, mientras que otras fueron errores. Pero si la eternidad es la vida de Dios, el amor tiene jurisdicción sobre el tiempo. Por esto, puedo sinceramente pedir perdón y así cambiar eficazmente mi vida.

Si tengo más conciencia de eternidad no vivo en las nubes, sino todo lo contrario: encuentro en cada momento un gran sentido, que motiva, tonifica y da salero a la vida cotidiana.


José Ignacio Moreno Iturralde

Sunday, August 14, 2022

Lo masculino y lo femenino: dos miradas que se iluminan.


Cien billones de células XY o cien billones de células XX es una diferencia genética, originaria, entroncada en lo que antes se llamaba linaje; es decir, en el género que genera la mayor de las solidaridades conocidas: las relaciones paterno filiales, que entroncan con un árbol milenario de familiares.

Por la calle se ven personas, mujeres y hombres, cada uno con su historia, con sus aspiraciones, tendencias, penas e ilusiones. Seres hechos para ser libres como las águilas; unas aves que tienen unas alas muy pesadas. Personas que, en sus quehaceres, buscan forjar su identidad a través de sus experiencias en el mundo. De todas las diferencias posibles, la distinción entre lo femenino y lo masculino es una de las más admirables. Se trata de una diferencia que se descubre desde una mirada intercambiada desde un plano de radical igualdad.

El hombre puede descubrir en la mujer el encanto, el significado y el descanso de su vida. La mujer se ve más dotada de sentido al verse valorada, cuidada y respetada por un hombre que la quiere y al que quiere. Si se casan -esa fantástica osadía humana- y tienen hijos, la masculinidad se perfecciona en la paternidad y la feminidad en la maternidad. La mirada conyugal entre mujer y hombre gira en un círculo virtuoso, en el que se reflejan los ojos de hijas e hijos. También es posible esa mutua admiración si los hijos no vinieran.

La lamentable sucesión de abusos pasados y presentes son una historia de lo brutal, cobarde y machista; características diametralmente opuestas a la masculinidad de un hombre cabal. Por otra parte, las separaciones y divorcios, que tanto proliferan hoy en día, no han de olvidar el atractivo de la ecología familiar; del mismo modo que los incendios no pueden negar la belleza de los paisajes naturales.

La mirada cordial de la mujer, ayuda al hombre a encontrarse a sí mismo; y viceversa. Los proyectos personales, de hombres y mujeres, son importantes; y se ha avanzado en el respeto a la igualdad en el mundo académico y profesional. Todavía queda mucho por mejorar. Pero lo vida no es solo una sucesión de tareas y logros, sino un misterio y un regalo. La antropología más profunda habla del ser humano como alguien que tiene una misión que cumplir. Tal nervio de la vida es en parte concedido y en parte personalmente desarrollado. Si nos olvidamos de la prioridad de lo que somos respecto a lo que queremos, nunca podremos encontrarnos a nosotros mismos. No se trata de defender una resignación depresiva, sino de aceptar libremente un modo de ser personal que tiende a la excelencia. Los problemas y nudos en la propia existencia no son un expediente para querer ser lo que no somos, sino precisamente la fragua de fuego para sacar adelante lo mejor de nosotros mismos. La lógica de la creación tiene límites, como los tiene un bosque, las montañas, o una buena historia. Pero es desde esos límites, a veces incomprensibles y dolorosos, desde los que se puede mirar el mar, el cielo, las estrellas, y un camino personal que se dirige a mucho más allá que uno mismo.

Siempre se ha dicho que detrás de un gran hombre hay una gran mujer; pero quizás convenga hoy recordar que detrás de una gran mujer hay un gran hombre. Esto no implica necesariamente una vocación conyugal, puede tratarse de otro tipo de relación familiar o de amistad. Pero la distinción entre lo masculino y lo femenino constituye nuestras raíces y nuestra condición para vivir un amor maduro, que da fruto.


José Ignacio Moreno Iturralde