Thursday, August 05, 2021

La admiración como principio del conocimiento


Si conozco a una persona encantadora me quedo admirado. Cuando he dejado de verla, seguramente me agradará volver a coincidir con ella. Pues bien, mi primera reacción cuando la vi no fue preguntarme “¿por qué existe esa persona?”; simplemente me gustó conocerla. Cuando un bebé sonríe a su madre no parece que se haga muchas preguntas, pero su actitud es muy significativa. Otro ejemplo: si una noche me da por mirar estrellas con un telescopio, me asombro ante el universo. Las preguntas sobre el sentido de todo esto podrán venir después, en un segundo momento.

La primera apertura del ser humano a la realidad se basa en un conocimiento contemplativo. Tal contemplación proviene de la tendencia a conocer la existencia de la realidad, su verdad, bondad y belleza. No siempre resulta fácil esta admiración, por diversos motivos subjetivos u objetivos. Puedo tener cansancio, desgana, o simplemente no ver nada destacable al contemplar, por ejemplo, un vertedero. Aunque las personas más creativas pueden ver lo más elemental desde un ángulo distinto; incluso ser capaces de trascender un estado de ánimo adverso en un toque de indudable originalidad.

Valorar mucho la existencia normal y corriente es una sabia actitud, incluso puede ser un hábito que surge del esfuerzo por buscar y vivir lo verdadero y lo bueno. El asombro lleva al agradecimiento, que es un aspecto importante de la felicidad.

Una persona enseña más por lo que vive que por lo que sabe. Si queremos educar tenemos que aprender a ser unos entusiastas de lo que enseñamos, pero antes hemos de serlo de la propia vida. Para esto hay que buscar motivaciones profundas basadas en la realidad y no solamente en los volubles estados de ánimo.


José Ignacio Moreno Iturralde

Friday, July 23, 2021

La fe de la alegría (libro)

 


Queridos amigos, os presento un nuevo libro recién publicado en Amazon: "La fe de la alegría". Es un estudio breve, divulgativo y personal sobre el Credo y el Padre Nuestro. Por si veis de interés darlo a conocer. Muchas gracias. Enlace al libro: https://www.amazon.es/dp/B097X4RCXN

José Ignacio Moreno

Sunday, July 18, 2021

Los mofletes y la igualdad

Recuerdo una persona joven de extraordinarias notas académicas y de conducta ejemplar. En mi opinión, eran especialmente destacables sus mofletes; que le habían sido dados sin mérito alguno por su parte. También en los infantes los mofletes son entrañables. En todo tipo de niños resultan parecidos y, sin embargo, al formar parte de un rostro personal, estas simpáticas curvas del rostro adquieren diferencias, así como las sonrisas que albergan.

Hoy estamos en una sociedad de la autonomía y de los méritos, en la que una vorágine de actividades parece que no deja tiempo a la crianza y educación de los más pequeños; es decir: una sociedad algo enferma que tiene que recuperar el asombro por las montañas, los bosques, las estrellas, los cuentos del abuelo y las risas de los niños. Algunos poderosos quieren cambiar esta magia del hogar, tan llena de armonía y diversidad, por unos slogans sociales algo impersonales: uno de ellos podría ser la igualdad. Por supuesto que la defensa de la dignidad y derechos de todas las personas es un imperativo de primer orden. Pero otra cosa es una igualdad ideológica que arrasa la maravilla de las diferencias que hacen posible la vida. Resulta paradójico que algunos partidarios de la igualdad sean fervientes promotores de la industria abortista, que con una tenebrosa ceguera admite la desigualdad radical de negar la vida a los hijos que vienen de camino.

La libertad es una capacidad fantástica, pero cuando se quiere transformar en autonomía absoluta pretende hacer de todo deseo personal un derecho. Esto, curiosamente, termina por negarnos a nosotros mismos, porque una libertad desarraigada del suelo de nuestra ecología es una planta que acaba secándose, sin dar fruto. Se trata de un individualismo que maltrata a la familia, al tiempo que denuncia las necesidades de los más necesitados del mundo. Lo hace, con frecuencia, tratando de imponer socialmente conductas igualitarias forzadas. Sin embargo, los que no quieren aguantar a sus seres más cercanos, suelen ser incapaces de ayudar eficazmente a los que más sufren. Sólo quien procura estar bien arraigado a los comprometedores lazos familiares, en lo que está de su parte, puede tener la energía y el amor suficiente para ver en los demás semejantes a los que se debe ayudar personalmente.

La libertad humilde, que reconoce sus límites y defectos, está en armonía con el mundo y con los demás. Es una libertad que reconoce las diferencias y quiere la igualdad de respeto y desarrollo para todos. Y la quiere desde el amor a la vida, a sus igualdades y diferencias, como iguales y diferentes son los mofletes que manifiestan la vida y la alegría de los niños.

 

José Ignacio Moreno Iturralde

Saturday, July 10, 2021

¿Qué es la educación?


Cuando uno sabe mucho de pájaros, o de árboles, o de senderos de montaña, entre otras muchas cosas, está en condiciones de enseñar. El conocimiento ilusionado que alguien tenga sobre diversos aspectos de la realidad, le hace creíble a la hora de explicar a otros lo que sabe.         

Una vez que se sabe, surge la educación como una tarea llena del deseo de ayudar a otros. Se trata de una acción profundamente humana, por la que se comparte el saber para el bien de los que aprenden.

Por lo dicho antes, la realidad es el punto de mira de la educación. Si se menosprecia la realidad de la vida y toda la acción docente se centra solamente en el alumno, se pierde la referencia educativa. Pienso que la educación del alumno se forma por un proceso indirecto del conocimiento de la realidad, para enseñar a desenvolverse mejor en el mundo.

La palabra educación viene del término latino “educare” que significa nutrir, criar, educar. Vemos como la educación está remitiendo, en su raíz, a las relaciones familiares entre padres e hijos. La palabra educare, a su vez, proviene de “educere”: guiar, educir, extraer. En definitiva, ayudar a sacar lo propio y personal de cada ser humano. Para esto, es fundamental la confianza y el afecto. De nuevo la familia se sitúa en el primer lugar de la educación.

Posteriormente, la familia necesitará de la ayuda de la escuela para completar los conocimientos y habilidades que podrán capacitar a los alumnos y alumnas para el desarrollo de su vida personal y social. Para esto será muy importante, que los profesores tengan un contacto cercano con los padres para el mejor conocimiento de los alumnos.

El profesor ha de saber de su asignatura, pero esto no es suficiente. Necesita saber enseñarla. Para ello, lo más importante es que quiera efectivamente ayudar a sus alumnos, sabiendo ponerse en su lugar. La paciencia, la capacidad de querer a los jóvenes, las metodologías pedagógicas, y el conocimiento de aplicaciones y recursos tecnológicos propios de nuestra sociedad son elementos clave en un buen proceso educativo. Por este motivo es tan importante valorar y reconocer el trabajo de los profesores.

Ahora bien: la educación siempre será una actividad humana, una de las más nobles. Una educación despersonalizada, puramente instrumental, sin la sabiduría y él ánimo de un familiar o un profesor, se empobrece y pasa a ser una monótona y poco significativa adquisición de conocimientos o destrezas.

La educación es una tarea humana donde el que sabe guía y ayuda en el conocimiento de la realidad al hijo, o al alumno. En este proceso el enriquecimiento es mutuo, porque también los padres y profesores aprenden muchas cosas: del propio modo de ser de los chicos y chicas y, ante todo, del hecho de dar y compartir generosamente lo que se sabe para el beneficio de los más jóvenes. Esto puede llegar a dar una enorme satisfacción en la vida. 


José Ignacio Moreno Iturralde

Friday, July 09, 2021

Amor, concupiscencia y educación


Concupiscencia es la tendencia posesiva que se tiene para satisfacer una necesidad. Si tengo hambre y veo un alimento apetecible, tiendo a comérmelo. Con ese alimento no se tiene una relación de respeto: uno no se disculpa ante un bollo antes de zampárselo. De todos modos, conviene valorar la identidad de los objetos, aunque sea para no coger una indigestión.

El amor supone respetar y valorar la identidad del otro. Por eso el amor se da propiamente entre las personas. Amar a una persona no puede reducirse a apetecerla, porque esto significaría tratarla como un objeto. Es posible establecer relaciones humanas donde se conjugue cierta concupiscencia abierta al amor, siempre que sea éste último el que presida la acción. Por este motivo, es una equivocación rotunda confundir ambos términos. En la concupiscencia uno se busca principalmente a sí mismo, en el amor se busca sobre todo el bien del otro. Además, es clarificador saber que un amor es verdadero si nos está haciendo ser mejores personas.

Pienso que se puede hacer una traslación paralela al terreno de los pensamientos. Es lógico que con los pensamientos queramos resolver problemas y encontrar soluciones. Pero hay pensamientos guiados por una lógica de dominio, cerrada en uno mismo, y pensamientos abiertos a la realidad, especialmente a la de los demás. Este último tipo de pensamientos son mucho más decisivos a la hora de entender la vida y a nosotros mismos. El pensamiento dominador, egocéntrico, acaba por producirnos tristeza. El pensamiento abierto a lo real, a la ayuda a nuestros semejantes, suele producir alegría. De un modo análogo al terreno del amor, es lógico tener cierto nivel de pensamientos de dominio, pero éstos han de abrirse al pensamiento guiado por la realidad exterior a la mente.

Podemos establecer paralelismos con otras dimensiones; por ejemplo   con la política. Esta actividad puede concebirse como un ejercicio lamentable de control y poder, o como una noble dimensión de servicio a todos los ciudadanos.

Incluso podríamos hablar de dimensiones espirituales cerradas o abiertas. Una oración entendida exclusivamente como una especie de inversión de monedas para obtener un producto de una máquina tragaperras, es una instrumentalización de Dios. La auténtica oración tiene que ser sincera, pero ha de estar abierta a la voluntad divina, que no es la propia.

Todas las dimensiones descritas son importantes a la hora de educar, y orientan el propio acto educativo. A los alumnos se les pueden imponer una serie de normas, pero no se les puede tratar como objetos. Educar tiene relación con las nociones de guiar y de educir. Ésta última significa ayudar a sacar lo mejor de ellos, y esto no puede hacerse si los interesados no quieren. Querer a los alumnos, respetando y valorando su identidad, pensar en positivo sobre sus capacidades, ayudarles con competencia profesional, y rezar por ellos si somos creyentes, serán los requisitos para que chicos y chicas den una respuesta personal y creativa.


José Ignacio Moreno Iturralde

Thursday, July 08, 2021

Matrimonio de sangre y broncas


                 Pepe pensaba si su mujer era realmente la mujer que él había soñado en la juventud. Estaba casado desde hace veinte años, tenía tres hijos con ella, y acababan de tener una bronca seria. Estaban unidos por la sangre, pero el amor se había reducido notoriamente, si es que no había desaparecido.

         María estaba un poco harta de la incompetencia del marmolillo de su marido. Seguía siendo guapo y simpático, pero era un despistado con toques de irresponsabilidad. Virginia, la hija mayor, iba a su bola; al mediano, Antonio, le había entrado el curioso pronto de querer entregar su vida a Dios; y Gabrielito, el de trece años, estaba con un pavo insoportable. De los tres, al que más quería era al pequeño. Siempre recordaba las palabras de sesudos consejeros que le recomendaron abortar el tercer embarazo, que no pintaba bien. Ella, siempre generosa, no hizo ni pajolero caso y ahí estaba ahora ese gamberro de chaval dando guerra. Con qué cara podría mirar a sus otros dos hijos si hubiera eliminado voluntariamente al último. Solo con la de un enorme arrepentimiento, pero no hacía falta.

         Un día de oficina, Pepe recibió una llamada que alteró el ritmo cardiaco de su corazón. María había tenido una caída grave en una escalera mecánica, y estaba ingresada en un hospital. No le dieron más datos. Como una exhalación cogió un taxi y solo pensaba en María, su mujer, su niña bonita, su vida, su ser más querido. Llorando y rezando, rogaba para que no fuera grave. Qué contento estaba de que María fuera su mujer, la madre de sus hijos. Qué alegría le daba haber cortado por lo sano una invitación al cine de una atractiva compañera de trabajo, dejándole muy claro que eso no iba con él, mientras le señalaba el anillo.

         María, algo anestesiada y mareada, observó que su teléfono vibraba y atendió la llamada. Su marido acababa de tener un accidente en coche y le trasladaban en ambulancia. Su Pepe, su amor, su guaperas, su querido esposo estaba en peligro. Que llantos y angustias de camino para verle.

         Al llegar a sendos hospitales Pepe y María, cada uno por su parte, constataron con estupor que ni el uno ni la otra estaban en los respectivos centros de salud. Pepe, al salir de su trabajo, no llamó a su mujer que consideraba en una ambulancia o quirófano. María, dejando al dentista medio plantado, prefería recibir la noticia de lo ocurrido presencialmente. Ambos recibieron enseguida una llamada de Virginia, avisándoles de que Gabrielito la había podido liar, con dos llamadas que se le habían ocurrido al nene. La indignación, la ira y el enfado monumental de cada uno de los cónyuges parecía la efervescencia de dos volcanes.

         Llegaron al mismo tiempo a casa; marido y mujer se dieron un abrazo y un beso como hacía bastante tiempo que no lo hacían. Al entrar en la habitación de Gabriel se lo encontraron llorando desconsoladamente…

-Papá, mamá, perdón... Pensé que ya no os queríais.



José Ignacio Moreno Iturralde 

Saturday, July 03, 2021

La condición originaria

En nuestro mundo se valora mucho la realización personal; lo que también se llama una vida lograda. Cumplir objetivos profesionales, familiares, sociales, quizás también deportivos, es algo que a todos nos atrae. Estos logros pueden entenderse como el despliegue del don recibido de la propia vida, o como una construcción totalmente autónoma del propio proyecto personal. Son dos maneras muy diferentes de entender la vida.

Si lo que prima es la autosuficiencia, quien consiga algunas de sus aspiraciones, si es que alguna vez logra colmarlas, no podrá dar cuenta de algo nuclearmente humano para lo que no somos autónomos: la confianza en los demás y en la propia vida. Más tarde o más temprano, el edificio de la autonomía cerrada acaba por intoxicarse y arruinarse. Si la autonomía se radicaliza se desarraiga de las raíces de la persona, que nadie se ha dado a sí mismo.

Hay muchas cosas que no hemos elegido: el día de nuestro nacimiento, nuestra estatura, nuestros padres y hermanos, entre muchas otras cosas que suelen ser queridas. La mayor parte de la gente no cambiaría su familia de origen, y se trata de algo que nos ha tocado, o quizás nos ha caído del cielo. Generalmente nos ha caído bien.

Cuando entendemos la propia vida como un regalo, de nuestros padres y de Dios, nos damos más cuenta del gran valor de lo que recibimos. Recuerdo ahora la vida de un bebé que ha fallecido a los once meses de nacer, por una enfermedad. Entre dolores y terapias, sonreía y miraba con cariño inmenso a su madre. La vida de ese chiquillo ha dejado una huella profunda  en su familia y también en los que somos amigos de ella. Puede parecer que su vida se ha malogrado, ya que todos queríamos que saliera adelante; él también peleó duro por ello. Sin embargo, ese niño pequeño ha contado con su valiosa condición originaria: su dignidad humana, el amor de sus padres, su desarmante inocencia, su pasmosa alegría, y su condición de hijo de Dios al ser bautizado por la bendita fe de sus padres.

 

José Ignacio Moreno Iturralde

Monday, June 28, 2021

¿Qué es un padre? (vídeo)


                                                             Vídeo José Ignacio Moreno

Juventud y vocación (vídeo)


                                                             Vídeo José Ignacio Moreno

¿Qué es una madre? Vídeo


                                                             Vídeo José Ignacio Moreno

Wednesday, June 23, 2021

Educación y proyecto personal


La educación es una tarea ardua, necesaria y profundamente humana. Consiste en ayudar a desarrollar las capacidades de los alumnos, para que puedan desenvolverse en el futuro. La educación está en constante revisión: cuenta con una tradición tan extensa como la propia humanidad, pero debe adecuarse a los tiempos en los que se imparte.

Una educación competente ha de contar con un conocimiento profundo de lo que es el ser humano. Vamos a establecer cuatro aspectos fundamentales de toda persona, en los que abriremos unas líneas de reflexión y de actuación, orientadas a la tarea educativa. Estos aspectos los hemos llamado: cordialidad, conocimiento, libertad y convivencia. Después de un análisis de cada uno de ellos, esperamos obtener unas conclusiones que nos permitan ofrecer una educación más acorde con lo que es el ser humano.

Cordialidad

Todos necesitamos sabernos queridos y querer. Cuando una persona se sabe estimada y valorada, es más capaz de tener una actuación positiva. En niños y jóvenes esto es especialmente relevante.

            El lugar primordial para recibir afecto y darlo es la familia. Cuando en una familia los padres y los hijos están unidos, pese a los altibajos propios de la condición humana, se establece el ámbito más adecuado para la educación. Unos padres que tienen un amor incondicional a los hijos, y entre sí, dan una gran seguridad a la vida de los chicos y las   chicas. Las raíces de la educación, incluso el tronco, están en la familia. Si esto se vive y se entiende, la educación escolar anda sobre ruedas. De no ser así, la tarea docente se hace más difícil.

            El colegio no es la familia. pero puede ser una proyección de ella. En el colegio o el instituto se completa la educación que la familia imparte. Por este motivo, un centro docente que quiera ofrecer una educación de calidad ha de fomentar la comunicación con las familias de los alumnos. Si quiero educar bien, necesito conocer a los chicos y chicas a los que enseño. Esto requiere, en la práctica, tener unos horarios escolares que hagan posibles las entrevistas con los padres, a lo largo de cada curso. Además, lógicamente, son de gran interés las tutorías personales con los estudiantes, donde un alumno pueda hablar de las cosas que le preocupan con alguno de sus profesores. Sé por experiencia que cuando esto se hace con asiduidad y profesionalidad, el bienestar y rendimiento de los estudiantes mejoran. Por supuesto, lo anterior necesita basarse en un colegio con profesores competentes y una organización adecuada. Sin embargo, limitarse a un aspecto exclusivamente académico en un centro docente es recortar la grandeza de la educación.

            Otra dimensión importante de la cordialidad son los amigos y las amigas. Muchas veces la amistad surge del compañerismo, y el propio colegio es fuente de amistades entre los chicos. También las entrevistas de tutoría pueden ayudar un poco a mejorar las relaciones de amistad, en la medida que el alumno quiera. Hay muchas amistades muy positivas, pero también puede haberlas negativas. Una relación de amistad que no ayuda a ser mejor persona ha de ser modificada, por el bien de todos.

            Es de notable interés darse cuenta de que la familia en que nacimos no la hemos elegido, y generalmente nadie la quiere cambiar. Hay otras muchas cosas importantes de nuestra vida que están fuera de nuestra elección, como la fecha de nuestro cumpleaños o la medida de nuestra estatura. Tampoco solemos elegir los compañeros del colegio. Esto significa que tenemos que abrirnos a la realidad, especialmente a la de los demás. Puede que esto no sea siempre cómodo, pero es el fundamento de la sociabilidad, algo sin lo que no podemos ser felices. Salir de nosotros mismos para encontrar a los demás hace que maduremos como personas.

Educar la cordialidad, aprender y enseñar a querer ofrece un sentido positivo de la vida muy valioso en todos los aspectos humanos y, por supuesto, en el educativo. Esto hace a los alumnos ser capaces de afrontar con ilusión y esfuerzo sus estudios.

Conocimiento

            La raíz del conocimiento más significativo está en la admiración o el asombro ante algo de la realidad. Observar el firmamento, entender el funcionamiento del código genético, o saber utilizar con destreza un determinado tipo de maquinaria, son motivos de ilusión para una diversísima gama de alumnos. También conviene destacar que, si los conocimientos se imparten con comprensión y sincera estima hacia los alumnos, éstos adquieren una disposición muy positiva para el aprendizaje. Educar no solo con cabeza, sino también con corazón potencia con fuerza el conocimiento.

            Un buen profesor, con conocimientos y aptitudes pedagógicas adecuadas, puede ser un promotor de la formación e incluso de la vocación profesional de sus alumnos. Siempre me ha llamado la atención una cosa: cuando elevas a los alumnos a tu nivel de conocimiento en algún aspecto y haces una pregunta sobre algo que tú no tienes muy claro, con frecuencia los chicos y las chicas hacen valiosas observaciones al respecto.

            Es importante dar una formación común: enseñar a leer y escribir, y cada vez más hacerlo también en algún idioma extranjero, dar una cultura general y establecer unos conocimientos básicos es propio de la educación primaria. Pero hay que admitir la realidad de que los alumnos, siendo iguales en dignidad y derechos, son distintos en capacidades y tendencias académicas y profesionales. Es importante establecer una educación que refleje esta diversidad en planteamientos académicos plurales, flexibles y competentes. Una excesiva uniformización escolar, buscando una pretendida igualdad, puede cercenar la libertad y deprimir la propia noción de igualdad. En este sentido, me parece importante que a partir de los 14 años se ofrezcan itinerarios de Formación Profesional iniciales, que se abran naturalmente a otros superiores. Una educación secundaria obligatoria excesivamente igualitaria puede anular la ilusión y el rendimiento de bastantes estudiantes; de hecho, lo hace.

            Junto a la atención a las diversas aficiones y capacidades de los alumnos, es importantes enseñarles la importancia del trabajo. El estudio y las tareas escolares   suponen   disciplina. Van forjando un hábito que debe realizarse, frecuentemente, sin ganas, por conciencia del deber. Esto es algo importante para el proceso de maduración de los jóvenes.

La innovación educativa es clave, especialmente la tecnológica. Pero es muy importante que la tecnología sea un medio, no un fin. Las aplicaciones digitales y el uso de ipads, son valiosos instrumentos al servicio de la educación, si se aprenden a utilizar correctamente para saber más acerca de la realidad del mundo, de los demás y de uno mismo.

Todo el conocimiento tiene un fin: el amor por la verdad. Conocer mejor el mundo para intentar mejorarlo, aprendiendo también a conocer la verdad de la propia vida. Esto lleva a educar con profundidad.

Libertad

La libertad ha de buscar el bien; no solo el propio, sino también el de los demás. Realmente no se suelen encontrar a muchos que piensen habitualmente más en los demás que en sí mismos. Cuando encontramos a alguna de estas personas, nos damos cuenta de que suele ser bastante feliz. Educar en la libertad, con la consiguiente responsabilidad, es el modo más humano de educación. Requiere atender a varias dimensiones de las que comentaremos algunas.

Los padres han de tener libertad de elección del centro educativo que consideren mejor para sus hijos. Esto es un modo de avanzar en pluralidad democrática y pedagógica. El estado puede y debe ayudar a los padres en la educación de los hijos, sin imposiciones que ahoguen el derecho a la educación. La libertad de enseñanza no puede ser posible solamente para personas ricas que puedan financiársela; esto supondría una falta de igualdad.

Los profesores son una pieza clave en la educación. Es preciso valorarles con unas buenas condiciones laborales y no solamente con buenas palabras. Un profesor motivado para su desarrollo profesional se siente libre para ejercer su trabajo y tiene deseos de superarse.

Los alumnos tienen mucho que aprender; pero también se ha de fomentar que ofrezcan aportaciones personales, haciéndoles protagonistas de sus propios estudios. Es posible encontrar maneras de que niños y jóvenes sientan más suyos sus estudios, potenciando sus cualidades más destacadas. Para esto puede ser bueno que los departamentos de orientación escolares tengan una actuación más frecuente y relevante en los colegios. De este modo aumenta el conocimiento de los alumnos, por parte de ellos mismos y de los profesores. Por otra parte, pueden idearse metodologías en las que los estudiantes van obteniendo méritos acumulables y evaluables. Esto fomenta el deseo de superarse por adquirir unas buenas notas, que no solo se determinan por exámenes.

Esta educación fomenta la iniciativa personal de los estudiantes. Se trata de educar chicos y chicas con personalidad y ganas de comerse el mundo.

Convivencia

            Una buena relación con los demás nos sitúa en el mundo de un modo mucho más satisfactorio. Es tarea de toda una vida. Si bien la familia vuelve a ser el lugar privilegiado para una buena convivencia, en el colegio se puede aprender también mucho al respecto.

Hay que educar en el respeto a la realidad, especialmente a los demás. El respeto es la primera forma de amor, de afirmación de los otros. Todo el mundo quiere ser respetado y, por esto, se le debe exigir que respete a los demás. Se trata de algo muy importante en un colegio, que es un lugar importante de socialización. A la hora de enseñar este tema, como en todos, habrá que conjugar la exigencia con la comprensión.

Fomentar las virtudes es un objetivo importante de la educación escolar. Estos hábitos positivos no se tienen por naturaleza, sino mediante esfuerzo y constancia. La sinceridad, la generosidad, la capacidad de trabajo, etc… son virtudes que se han de ir adquiriendo para llegar a tener personalidades maduras y creativas. Hay que saber mostrar el atractivo de una vida virtuosa. Un profesor, por ejemplo, enseña más por lo que es que por lo que sabe. El ejercicio de las virtudes conforma los valores: estilos de conducta buenos y solidarios con los que afrontar la propia vida.

La felicidad, propia y ajena, es consecuencia de poner en ejercicio las virtudes, de saber convivir con los demás, sabiéndose querido y aprendiendo a querer. La felicidad, con sus inevitables cambios, es un suelo fértil en el que poder educar.

El proyecto personal

Todos los apartados anteriores hacen posible que los alumnos tengan más capacidad de encontrar un proyecto personal en su vida; algo así como una estrella que los guie. Entender que uno tiene una misión importante que cumplir en este mundo es algo a lo que la educación tiene que orientarse para que realmente sea valiosa.


*Estas ideas puedes encontrarlas también en este vídeo.

 

 José Ignacio Moreno Iturralde


Sunday, April 11, 2021

Necesitamos alguien incondicional (Vídeo)

                                       


Sunday, April 04, 2021

El sentido de la belleza (vídeo)


                             

                                                     Vídeo José Ignacio Moreno

Friday, April 02, 2021

La bondad de un padre

En medio de sus iniciativas, en una ráfaga de alegría, él conoció a la que sería su mujer. Poco a poco entendió que el nombre de su camino de esposo era el de ella.

El colosal espectáculo de la realidad, tan frecuentemente poco valorado, lleva en su día a día la lejía de lavandero que blanquea el alma del padre: madrugones, burocracias, trabajar en algo que no acaba de llenar, humillaciones regularmente llevadas, y toda una serie de zarandajas que son como las piedras de molino de las que sale el aceite sabroso que condimenta la vida.

Noches de hospital en la enfermedad de un pequeño, noches de Reyes Magos en la pletórica salud de todos los hijos, derrotas del equipo de fútbol nativo, vacaciones plácidas en el pueblo veraniego, sonrisas notorias y lágrimas internas, son la climatología que va modelando el corazón del padre.

Hoy la rebeldía de un hijo adolescente, mañana la matrícula de honor de la empollona de la casa, a veces no saber encontrar el modo de hacer más feliz a la esposa, inoportunamente la visita de algún cuñado, y sobre todo la aceptación de las propias limitaciones personales… Todo esto son aprendizajes de una universidad doméstica de paciencia, serenidad, dolor y satisfacción.

Quizás lo genuino de un padre es el saber “estar ahí”, como las montañas o el mar. Estar a veces tan ignorado como el aire que se respira, o como los ojos que ven. El padre es el hombre sencillo y simpático que aporta seguridad a los suyos, no con una cansina tarea obligada, sino con la fascinación que le produce ver crecer a sus hijos. Es la visión del que sabe querer y ha hecho de su familia su principio de operaciones, cortando con decisión algunas aspiraciones individuales que pasaron a estar de más.

Es esa fidelidad enteriza, en medio de las fragilidades y aciertos, la que da autoridad y prestigio a la vocación de ser padre. Ese no estar en lo propio, para encontrarse a sí mismo, viviendo el amor conyugal y dando el patrimonio del buen ejemplo. Esto produce, además, una aptitud para disfrutar de las cosas buenas de la existencia.

Para ser padre, física y espiritualmente, hay que ser muy hombre; es decir: virtuoso. La escuela de la paternidad hay que aprenderla desde muy niños. Consiste en buscar diariamente, en cosas concretas, la verdad de la propia vida: una verdad que dará fruto. Y aunque los vendavales del mundo rompieran parcialmente el árbol de la paternidad, la sabia de sus raíces brotaría novedosa de alguna manera; porque la paternidad es más profunda que los hechos de la realidad. La paternidad, tan humana, tiene algo de eterno y divino: construir la casa donde los hijos son felices.


José Ignacio Moreno Iturralde

Thursday, April 01, 2021

La alegría de una madre


Una madre es composición de colores, orden, y agua de colonia. Siendo una fuerza indómita se engalana de ternura, y también de energía cuando es preciso. Conjuga lo que está disperso, aplaca la fuerza de su hijo o de sus hijos con una mirada juguetona llena de luz, conquista a su marido con una sonrisa franca, y tiene por bandera la de la victoria. Su pasmosa sencillez coincide con una alta inteligencia, porque sabe poner cada cosa en su sitio.

En el hogar, en el trabajo, en el deporte, o en las Bahamas, juega siempre en equipo, aglutina, alimenta, anima, diríase que su esencia es nutrirse de la alegría de los suyos.

Si algunos problemas le circundan la cabeza, su dimensión familiar los aniquila con la fuerza limpia del poderoso río de la maternidad; ríete del Amazonas.

Ella es la tierra madre y, quizás por esto, acepta con entereza la llegada del dolor y la adversidad. Llora en ocasiones, pero regando el campo de la vida con las lágrimas de su corazón materno. Surgirán así, con el nuevo sol, más  cosechas de luz y de futuro.

Los hijos, en sus iniciativas de comerse el mundo, cuentan con la fuerza y la seguridad de su vínculo filial. El marido, lidiando con los problemas cotidianos, centra y renueva el sentido de su vida en el alma que comparte con su mujer. Discuten a veces, sí; se aguantan, también; porque se quieren, y la forja del carácter es enseñanza coral de la armonía familiar.

El matrimonio no consiste principalmente en proponerse objetivos personales, sino en atar el carro a una estrella que marido y mujer miran con admiración. Es entonces cuando ese carro puede llevar el peso bendito de los hijos y de los días. Y cuando la estrella no se ve, se encuentra en los ojos de una madre.

Por muy torcida que se ponga la vida y por graves que sean los errores cometidos, el alma de una madre puede detectar el camino, anterior a ella misma, que llegará a buen puerto, aunque el trayecto no sea fácil. Sólo sabiéndose profundamente hija, tendrá la seguridad de seguir siendo madre; dando sentido, amor, a sus hijos.

Una madre es el manantial de la humanidad, algo más fuerte que todas las potencias del mal y de la muerte. La maternidad, biológica y espiritual –no siempre coinciden-, es el quicio de la vida y de la alegría de los hombres.

 

 

José Ignacio Moreno Iturralde


Wednesday, March 31, 2021

Gobierno de España: la amoralidad como base para ciertas leyes

El actual gobierno español parece instalarse algunas veces en la amoralidad, al considerar esta postura como la más convenientemente democrática a la hora de hacer ciertas legislaciones. Leyes como la de la eutanasia, o la nueva ley de educación, que cercena la libertad de enseñanza, establecen distancias contra las actitudes cristianas. Estas jurisprudencias se han hecho rápidamente, aprovechando circunstancias de pandemia y negando cualquier diálogo con los profesionales sanitarios y educativos correspondientes. 

Tales leyes se añaden a la consideración del aborto como un derecho, sin el más mínimo respeto para la vida del nonato, a la manipulación de embriones humanos, y a leyes sobre el matrimonio donde se vacía de contenido a una antropología cristiana. La defensa de estas leyes se plantea como una sana diferencia con lo confesional; pero no es así. Un planteamiento moral cristiano no quiere un confesionalismo de estado, sino defender derechos humanos universales, naturales, basados en imperativos morales válidos para todos los hombres, como son: no matar o no robar. La existencia de una ética natural, al establecer una ley superior a la de grupos de intereses, asegura la protección de tales imperativos de respeto a toda vida humana. Además, existen millones de personas de diferentes credos al cristiano, y sin ningún credo particular, que defienden la citada ética natural o ley natural. Excluir la valoración cristiana a la hora de legislar, descalificando a quienes la profesan de confesionales, no solo es una marginación de muchos ciudadanos, sino una falsedad que supone un serio empobrecimiento de la democracia. Los citados gobernantes, que hablan frecuentemente de libertad, la niegan -incluso con medidas legales- a quienes discrepan en cuestiones claves para entender al ser humano, como es la realidad de la familia. También imponen ideologías opuestas al sentir de muchos ciudadanos, utilizando el sistema público de enseñanza como un rodillo ideológico, sin ningún tipo de consulta a los padres de los niños y jóvenes. 


Desde el respeto a su dedicación al servicio público, sabiendo que el actual gobierno es sensible a causas nobles como la ayuda a los emigrantes, la promoción de la mujer en la vida social y la ecología, entre otras, los cristianos tenemos derecho a que se tengan en cuenta nuestras ideas sobre derechos humanos, sabiendo que pueden ser defendidas desde diversas opciones políticas. Tenemos, por tanto, el deber de participar en la elaboración de las leyes de nuestra sociedad y también de lo que es específicamente cristiano: comprender, procurar buscar puntos comunes y rezar por los que pretenden mantenernos fuera de la construcción de la esfera pública.

 


José Ignacio Moreno Iturralde


El Papa Francisco habla sobre la libertad de enseñanza

En la Exhortación Apostólica Amoris Laetitiae, 84-85, el Papa Francisco dice: "me parece muy importante recordar que la educación integral de los hijos es «obligación gravísima», a la vez que «derecho primario» de los padres. No es sólo una carga o un peso, sino también un derecho esencial e insustituible que están llamados a defender y que nadie debería pretender quitarles. El Estado ofrece un servicio educativo de manera subsidiaria, acompañando la función indelegable de los padres, que tienen derecho a poder elegir con libertad el tipo de educación —accesible y de calidad— que quieran dar a sus hijos según sus convicciones. La escuela no sustituye a los padres sino que los complementa. Este es un principio básico: Cualquier otro colaborador en el proceso educativo debe actuar en nombre de los padres, con su consenso y, en cierta medida, incluso por encargo suyo. Pero se ha abierto una brecha entre familia y sociedad, entre familia y escuela, el pacto educativo hoy se ha roto; y así, la alianza educativa de la sociedad con la familia ha entrado en crisis.

La Iglesia está llamada a colaborar, con una acción pastoral adecuada, para que los propios padres puedan cumplir con su misión educativa. Siempre debe hacerlo ayudándoles a valorar su propia función, y a reconocer que quienes han recibido el sacramento del matrimonio se convierten en verdaderos ministros educativos, porque cuando forman a sus hijos edifican la Iglesia, y al hacerlo aceptan una vocación que Dios les propone."

Tuesday, March 30, 2021

Infancia: los ojos de los padres


La felicidad y seguridad que da una familia a sus hijos, especialmente en la infancia, es uno de los tesoros más valiosos de la existencia. Todo ese mundo de juegos, alegrías, esfuerzos y educación de los primeros años de vida, hace que los niños crezcan con plena confianza. El enorme esfuerzo de los padres por criar y educar a sus hijos es bastante ignorado por los pequeños, al mismo tiempo que forja y expande las personalidades del padre y de la madre. Los ojos de los hijos miran con una mirada renovadora de la realidad; y es precisamente esta mirada infantil la que es luz y guía para los padres. Recordamos que la paternidad no es exclusivamente biológica, y que hay diversos modos de contribuir a la educación y desarrollo de muchos chicos y chicas.

La generosidad, basada en la ayuda de Dios, es la mejor garantía de estabilidad y fidelidad matrimonial, por la que se entiende que la felicidad personal es fruto de la donación a los demás, y no tanto la consecuencia pasajera de una satisfacción afectiva individual.

Sólo la luz de los hijos es capaz de hacer un futuro verdaderamente humano. En sus ojos se encuentran los de sus padres, formando el círculo virtuoso del amor que da vida.

 

José Ignacio Moreno Iturralde


Monday, March 29, 2021

Aprender de los alumnos (vídeo)

 

Vídeo José Ignacio Moreno

¿De donde nacen los derechos? (vídeo)

 Vídeo José Ignacio Moreno

Infancia y luz



Vacaciones: despertarse, abrir la ventana,

y bañarse en la luz de la mañana.

Mamá atareada, colacao y tostadas,

los hermanos ya juegan con historias inventadas.

Papá poda el seto; y en su rama, canta el verdín;

surge tumultuoso el trajín:

bicicletas, subidas al monte, excursiones,

balones, risas y empujones.


Infancia de músculos desplegados,

de horizontes abiertos, de sueños dibujados,

en el azul pálido del cielo, en el anochecer estrellado,

recorriendo un camino por los grillos encantado,

o al curar una herida tras caerse en la bicicleta,

o al beber en una fuente, tras haber llegado a meta.

Juego y luz que el niño vive en su alma impetuosa,

guían su visión del mundo, que resulta novedosa.


Luz de la vida y de la familia, luz de la infancia,

luz que ilumina la muerte y que rompe la arrogancia,

sonrisas que dan sentido hasta lo más tenebroso,

porque el saberse hijos es siempre más luminoso.

 

 

José Ignacio Moreno Iturralde

Wednesday, February 17, 2021

Madurez


 “La mujer y el hombre maduros están anclados en la realidad, por eso se contentan con lo que tienen y lo disfrutan a fondo. Han aprendido a respetarse a sí mismos, a ser señores de su alma y de su cuerpo. Se conducen con naturalidad, prudencia y medida en toda situación. Perseveran confiadamente -en la amistad, en su trabajo, en los objetivos que se han fijado-, porque más que de recibir son capaces de dar. Han aprendido a ser generosos, y salen cada mañana como el sol, que exultavit ut gigas ad currendam viam -alegres como un héroe, a recorrer su camino (Ps, 19,6)-, con un humor benéfico, que dignifica cuanto toca.


José Manuel Martín, La educación en familia.

Wednesday, January 13, 2021

Buscar la verdad (Vídeo)


                                                           Vídeo: 5:26 minutos

Saturday, January 02, 2021

Dejar de vivir en vilo (vídeo)

 

                                        

                                                Vídeo José Ignacio Moreno: 3,54 minutos

Felicidad y realismo (vídeo)


                                                 Vídeo José Ignacio Moreno: 3 minutos

El misterio de tú-con-Dios (vídeo)


                                               Vídeo José Ignacio Moreno: 11,41 minutos

La originalidad (Vídeo)


                                               Vídeo José Ignacio Moreno: 3,31 minutos

Cuando todo se pone muy oscuro


                                               Vídeo José Ignacio Moreno: 3,35 minutos

Construir la civilización de la vida (vídeo)


                                                Vídeo José Ignacio Moreno: 7, 08 minutos

Saber jugarse la vida (Vídeo)


                                                Vídeo José Ignacio Moreno: 8,05 minutos

La fuerza del bien y del mal (vídeo)


                                                Vídeo José Ignacio Moreno: 4,53 minutos

Amor verdadero y amor falso (vídeo)


                                             

Nueva ley de enseñanza española (Vídeo)


                                                Vídeo José Ignacio Moreno: 11,53 minutos

Padres unidos: hijos felices y seguros (vídeo)


                                              Vídeo de José Ignacio Moreno: 8,43 minutos

Nueva ley de eutanasia (vídeo)


Monday, December 21, 2020

Texto breve e interesante sobre la eutanasia

"El valor inviolable de la vida es una verdad básica de la ley moral natural y un fundamento esencial del ordenamiento jurídico. Así como no se puede aceptar que otro hombre sea nuestro esclavo, aunque nos lo pidiese, igualmente no se puede elegir directamente atentar contra la vida de un ser humano, aunque este lo pida. Por lo tanto, suprimir un enfermo que pide la eutanasia no significa en absoluto reconocer su autonomía y apreciarla, sino al contrario significa desconocer el valor de su libertad, fuertemente condicionada por la enfermedad y el dolor, y el valor de su vida, negándole cualquier otra posibilidad de relación humana, de sentido de la existencia y de crecimiento en la vida teologal. Es más, se decide al puesto de Dios el momento de la muerte. Por eso, aborto, eutanasia y el mismo suicidio deliberado degradan la civilización humana, deshonran más a sus autores que a sus víctimas y son totalmente contrarias al honor debido al Creador"(Carta Samaritanus Bonus, 3. 2020).


Friday, December 18, 2020

Respuesta personal ante la cultura de la muerte

El trébol formado por el divorcio, el aborto y la eutanasia tiene un tronco común: una autonomía de la conciencia absolutizada. Los seres humanos tenemos una libertad y responsabilidad que actúa según una conciencia personal. Sin embargo, resulta clave discernir cuál es el alcance de esta autonomía moral. La realidad del mundo, y gran parte de la de nuestro propio modo de ser, es anterior a nuestra libertad. Cuando ésta se agiganta y rompe los límites de la realidad, termina por romperse a sí misma. 

La fidelidad conyugal puede suponer mucho sacrificio, pero la estabilidad familiar es un bien para los cónyuges y para sus hijos. Puede haber situaciones insuperables, pero cuando se antepone la voluntad propia a la naturaleza de la familia llegamos a una sociedad plagada de divorcios, de mujeres y hombres desencantados, y de hijos que no gozan de la seguridad personal que da una familia unida. Traer un niño al mundo supone esfuerzo y puede provocar situaciones complicadas. Si la voluntad propia se impone absolutamente a la vida del nonato, nuestra sociedad considera entonces un derecho eliminar a los hijos que venían de camino provocando una escalofriante cifra de abortos.

Cuando la autonomía moral se hace un dios para el propio yo, éste puede exigir al estado que ponga fin a la vida humana mediante la eutanasia. Una situación de enfermedad o sufrimiento intenso pasan a justificarlo. Sentado este nuevo principio, los límites del respeto y cuidado a la vida de las personas pasan a ser relativos y recortables según lo entienda la voluntad del enfermo, o la de otros que toman por él tal decisión.

Todo este sombrío panorama de la cultura de la muerte olvida algo trascendental: el sentido de la vida de cada persona está antes fuera que dentro de sí misma. De esta clave antropológica parte la cultura de la vida, que se basa en otro trébol distinto constituido por el amor matrimonial, la alegría de los hijos y el cuidado de enfermos y ancianos. Esta es la cultura que tiene futuro y saldrá adelante por su propia naturaleza. Pero, coyunturalmente, la cultura de la muerte logra avances. Es el caso de la reciente ley de eutanasia española, aprobada de un modo precipitado, oportunista y excluyente del diálogo social. Este atropello puede ser contestado, entre otros modos, por una apertura del yo a la generosidad, a la vida y al servicio a los demás. Una decisión ambiciosa que toca a cada uno concretar.

 

José Ignacio Moreno Iturralde