Sunday, January 18, 2015

Conducir los pensamientos



Cualquier conductor presta atención al volante y se cuida muy mucho de guiarlo bien. Las personas nos guiamos por los pensamientos, y es muy importante tener unas ideas acertadas. En primer lugar, hay que tener un sólido fundamento –existe y está más cercano de lo que parece- para tener un planteamiento positivo de nuestra vida. Después hay que esforzarse con “deportividad” para tener unos planteamientos positivos y animantes, porque son los más verdaderos. La verdad es que hay días que todo parece salir mal y, en ocasiones, vivimos situaciones duras. Pero la salida de los problemas está en la luz y hay que luchar por mantener ahí  la mirada.


José Ignacio Moreno Iturralde

Wednesday, January 14, 2015

Lo que la Iglesia dice del matrimonio


Dios es amor y vive en sí mismo un misterio de comunión personal de amor. Creándola a su imagen y conservándola continuamente en el ser, Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación y consiguientemente la capacidad y la responsabilidad del amor y de la comunión. El amor es por tanto la vocación fundamental e innata de todo ser humano.

En cuanto espíritu encarnado, es decir, alma que se expresa en el cuerpo informado por un espíritu inmortal, el hombre está llamado al amor en esta su totalidad unificada. El amor abarca también el cuerpo humano y el cuerpo se hace partícipe del amor espiritual.

La Revelación cristiana conoce dos modos específicos de realizar integralmente la vocación de la persona humana al amor: el Matrimonio y la Virginidad. Tanto el uno como la otra, en su forma propia, son una concretización de la verdad más profunda del hombre, de su «ser imagen de Dios».

En consecuencia, la sexualidad, mediante la cual el hombre y la mujer se dan uno a otro con los actos propios y exclusivos de los esposos, no es algo puramente biológico, sino que afecta al núcleo íntimo de la persona humana en cuanto tal. Ella se realiza de modo verdaderamente humano, solamente cuando es parte integral del amor con el que el hombre y la mujer se comprometen totalmente entre sí hasta la muerte. La donación física total sería un engaño si no fuese signo y fruto de una donación en la que está presente toda la persona, incluso en su dimensión temporal; si la persona se reservase algo o la posibilidad de decidir de otra manera en orden al futuro, ya no se donaría totalmente.

Esta totalidad, exigida por el amor conyugal, corresponde también con las exigencias de una fecundidad responsable, la cual, orientada a engendrar una persona humana, supera por su naturaleza el orden puramente biológico y toca una serie de valores personales, para cuyo crecimiento armonioso es necesaria la contribución perdurable y concorde de los padres.

El único «lugar» que hace posible esta donación total es el matrimonio, es decir, el pacto de amor conyugal o elección consciente y libre, con la que el hombre y la mujer aceptan la comunidad íntima de vida y amor, querida por Dios mismo, que sólo bajo esta luz manifiesta su verdadero significado. La institución matrimonial no es una ingerencia indebida de la sociedad o de la autoridad ni la imposición intrínseca de una forma, sino exigencia interior del pacto de amor conyugal que se confirma públicamente como único y exclusivo, para que sea vivida así la plena fidelidad al designio de Dios Creador. Esta fidelidad, lejos de rebajar la libertad de la persona, la defiende contra el subjetivismo y relativismo, y la hace partícipe de la Sabiduría creadora. (Familiaris Consortio, 11)

Wednesday, January 07, 2015

Arriesgarse por los demás



Todas las personas necesitamos cubrir nuestras necesidades materiales: tener salud, una casa, un trabajo. No es menos importante tener un proyecto con los demás que merezca la pena y que, por tanto, suponga esfuerzo y sacrificio. La realidad que más claramente concreta este noble empeño es la familia. El cónyuge y los hijos, los padres y los hermanos, suelen ser la humanidad más próxima que se nos ofrece. Otra realidad privilegiada para este afán de mejorar el mundo es el trabajo. Además de sostenernos económicamente, el trabajo es un lugar privilegiado para servir a los demás.

El hombre necesita seguridad pero también puede estar seguro de que si no arriesga su vida por algo valioso, la propia existencia termina por ser tediosa y falta de sentido. Una vida tiene humana que tener un fin más importante que ella misma. Esta dimensión de entrega, aunque cuesta, nos hace más fuertes y felices. Solo potenciando estas dimensiones de generosidad, y no solo las de necesidad, es donde las personas, las familias y los pueblos se encuentran a sí mismos.


José Ignacio Moreno

Declaraciones del obispo de Mosul (Irak)

Enlace

¿Donde está la estrella de Belén?

Homilía del Papa en la Epifanía del Señor: Enlace

Thursday, January 01, 2015

¿Qué es ser un necio?



En torno al Cielo y al purgatorio dice un autor:

“Nadie puede entrar en esta bienaventurada unión de amor con Dios, que es el Cielo, hasta que esté transformado perfectamente en Cristo. Éste debe ser el término moral de nuestra vida aquí abajo; la muerte debe ser simplemente la desaparición del último vestigio del yo después de una vida de transformación gradual en Cristo. Desgraciadamente no suele suceder esto. Estamos convencidos de que tenemos otras cosas que hacer en esta vida; tenemos nuestro trabajo, nuestra profesión, nuestros amigos, nuestros amores y nuestros talentos; tenemos nuestra propia vida que vivir… según nos imaginamos. Y así, cuando todo llega a su fin, no estamos preparados; no tenemos atavíos nupciales, no tenemos aceite en nuestras lámparas... ¡Hemos sido unos necios!” (Eugene Boylan. “El amor supremo”, p. 373)

Tuesday, December 30, 2014

La revolución del corazón

La revolución sexual iniciada en los años sesenta del siglo pasado, ha traído como consecuencia una separación entre sexualidad y procreación. Desde entonces ha aumentado notoriamente el  divorcio y el aborto. La violencia entre las parejas no ha disminuido.  El modo de vestir de bastantes mujeres se ha hecho habitualmente más provocativo  y, frecuentemente, se han banalizado los sentimientos. La homosexualidad practicada se plantea, también legalmente, como una alternativa legítima.

Ante todo esto, podemos preguntarnos si esta evolución nos ha hecho mejores cómo personas y como sociedad, en lo que se refiere al modo de entender el amor y la familia. Pienso que no ha sido así: vivimos en una sociedad, que aunque ha avanzado en logros democráticos, es más individualista. Quizás ha llegado la hora de iniciar una “revolución del corazón”. Hemos de plantearnos seriamente que los amores verdaderos son los que nos hacen ser mejores personas.  Hemos de llenar el corazón de ideas claras y positivas, de horizontes abiertos, de generosidad. No podemos conformarnos con tener un corazón disminuido, que sea incapaz de sobrevolar por encima de las nubes siempre volubles e inciertas de la afectividad. El corazón, guiado por la mente, es donde tomamos nuestras más íntimas decisiones, lo más valioso que tenemos. Una persona vale lo que vale su corazón: su capacidad de darse, de entregarse por los demás, sin renunciar a los legítimos derechos y aspiraciones. Educar el corazón no es reprimirlo sino ayudarle a expansionarse. Esta educación requiere sin duda esfuerzo, pero merece la pena. No podemos dejar de dar ejemplo a los más jóvenes de fidelidad, de vida limpia, de valentía,  de generosidad.  Se trata de una revolución personal y social que busca lo mejor del hombre y de la mujer, en un marco de libertad, pero también de responsabilidad y de dignidad.

Comencemos cada uno personalmente, con las ayudas que sean precisas, mirando el bien y el legado de felicidad y de referencias seguras que podemos ofrecer a las personas que queremos y a muchas más. Seremos también más felices nosotros mismos.


José Ignacio Moreno

Consejos del Papa a las familias

Por José Luis Mota Garay

 Comienza un nuevo año. Persona del año 2013 para la revista Time, hombre del año 2014 para el diario ABC, Francisco no es sólo el Papa número 266 de la Iglesia católica. Jorge Mario Bergoglio es el mayor de cinco hermanos y es tío de dieciséis sobrinos. Por su experiencia personal y por su dedicación pastoral, conoce la realidad y las dificultades de los matrimonios. Quiere que el año 2015 sea el Año de la Familia. Sus recomendaciones han dado la vuelta al mundo. He aquí en apretado resumen alguno de sus consejos para mejorar la vida en familia:
1. "A los recién casados les doy siempre este consejo: ‘Reñid lo que queráis. Si vuelan los platos, dejadlos. Pero nunca acabéis el día sin hacer las paces. ¡Nunca!’”
2.  "Para hacer las paces no hace falta llamar a Naciones Unidas, que venga a casa a hacer la paz. Basta un gesto pequeño, una caricia: 'Bueno, adiós, hasta mañana'. Y mañana se comienza de nuevo".
3. “Para aprender sobre el perdón, nada mejor que leer la Biblia. No es para ponerla en una estantería-dice- sino para tenerla a mano. Es para leerla a menudo, todos los días, ya sea individualmente o en grupo, marido y mujer, padres e hijos; tal vez por la noche, sobre todo los domingos. ¡Así la familia camina, con la luz y el poder de la Palabra de Dios!”
4. A las parejas que se casan, les habla de la belleza del matrimonio pero también es sincero con ellos: “para sacarlo adelante, hay que esforzarse porque el matrimonio es un viaje lleno de desafíos, difícil a veces, y también con sus conflictos, pero así es la vida"
5. Una vida que llenan los hijos. El Papa no se cansa de denunciar la cultura que no favorece a la familia. Por eso, invita a las parejas a que se lancen a la aventura de la paternidad. “Esta cultura del bienestar de hace diez años nos ha convencido: '¡Es mejor no tener hijos! ¡Es mejor! Así puedes ir de vacaciones, a conocer el mundo, puedes tener una casa en el campo... Estás tranquilo’.” Y cuando los hijos ya están aquí, a veces la vida familiar se complica. El Papa Francisco pide recapacitar sobre el ritmo de vida frenético al que están sometidas las familias.
6. "Cuando confieso a jóvenes matrimonios y me hablan de sus hijos siempre hago una pregunta: '¿Y tú tienes tiempo para jugar con tus hijos?'. Y muchas veces el padre me dice: 'Pero padre, yo cuando voy a trabajar por la mañana ellos duermen y cuando vuelvo por la noche están en la cama durmiendo'. Esto no es vida’. "
7. También tiene consejos para los hijos. “ La tecnología mal empleada se ha convertido en uno de los elementos que más distancia a las familias: Tal vez muchos chicos y jóvenes pierden demasiadas horas en cosas fútiles, como chatear en Internet, o con los teléfonos, las telenovelas, los productos del progreso tecnológico, que deberían simplificar y mejorar la calidad de vida. En cambio, a veces distraen la atención de aquello que es realmente importante".
8. Para el Papa, un pilar fundamental de la vida familiar son las personas mayores. “Ellos son el futuro de los pueblos porque son su memoria. Por eso, el Papa Francisco sabe la huella que dejan los abuelos."Una de las cosas más bonitas de la vida de la familia, de nuestra vida, es acariciar a un niño y dejarse acariciar por un abuelo o una abuela".
En definitiva, esfuerzo, perdón, oración y dedicación son los ingredientes de la receta que ofrece el Papa para fortalecer la vida en familia.


Sunday, December 28, 2014

España: política y familias

Pensar que la familia es la unión estable de un hombre y de una mujer, abiertos a tener hijos, no es una idea exclusivamente cristiana. Se trata de una realidad muy anterior al cristianismo como está constatado múltiples veces por la historia. Ciertamente el cristianismo ha insistido en la indisolubilidad del matrimonio entre hombre y mujer. Esta enseñanza ha configurado nuestra historia occidental, sin dejar de ser el modo habitual de ser familia de muchos otros pueblos. Defender la familia entendida de este modo es, por tanto, un principio humano y cristiano.

Querer que las leyes de un país se basen en un humanismo cristiano no es ningún tipo de confesionalismo. Las ideas cristianas sobre la vida, la familia y la educación reflejadas en leyes no suponen ningún ataque a las ideas de los no cristianos. Se trata de convicciones que parten de la idea de que los fundamentos de la familia y de la vida se basan en la naturaleza humana, y que, por tanto, pueden ser asumidos por muchas otras personas de distintas convicciones. Por ejemplo: penalizar a un ladrón, no es solo un valor cristiano sino que es un valor humano. Igual ocurre con la defensa del niño no nacido; aunque hoy en día se ha oscurecido el valor de la vida del nonato.
Confesionalismo sería decir que la jerarquía de la Iglesia tiene que decir cuál es el valor de una multa de tráfico o establecer leyes concretas de economía o de cualquiera de las múltiples facetas de la vida, asumibles desde la libertad de millones de puntos de vista. El confesionalismo se opone a la legítima libertad. La ley natural y el humanismo cristiano fomentan la libertad, una libertad que no está desvinculada de la naturaleza.

Establecer una seria política familiar es algo que todavía no ha asumido ningún partido político español como meta prioritaria, y que el actual gobierno de España está perdiendo de vista. Las necesidades de las familias españolas son la más evidente de las necesidades. Entre ellas, una fundamental  es el derecho al trabajo y a una remuneración justa: una idea, por cierto, profundamente cristiana. Una inteligente y decidida política familiar supondría  marcar una tendencia política novedosa y de gran futuro, propia de países con liderazgo.
Un ambiente político, y de medios de comunicación, basado en la apología del divorcio, el aborto, y la práctica homosexual –dicho esto con absoluto respeto a estas personas- niega la realidad evidente de las necesidades de las personas de la calle. Habrá que pensar quienes son los políticos que mejor defienden a las familias: por ellas, España y el mundo no se ha destrozado ya múltiples veces. Entre tanto, los ciudadanos corrientes podemos seguir defendiendo a la familia a través de nuestro ejemplo personal, nuestra profesión y nuestras relaciones sociales.


José Ignacio Moreno Iturralde

Mons. Juan Antonio Reig Pla: «Por un plato de lentejas. La peor de las corrupciones»

Carta pastoral del obispo de Alcalá sobre la defensa de la familia y del niño no nacido ante la deriva política que ha tomado el gobierno del PP al respecto: aquí

Tuesday, December 23, 2014

Video del Prelado del Opus Dei para preparar la Navidad

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La Navidad es un rotundo Sí a la Vida



La Navidad es también un rotundo sí a la vida: a la vida propia y a la de los demás. Estamos ante el duro panorama de una sociedad donde se matan a millares de niños en el seno de sus propias madres, y para colmo de hipocresía se dice que esto es legalidad, madurez y progreso. ¿Qué hacer ante esto?...Cada uno verá, pero de momento podemos  creer en el gran valor de nuestra propia vida, aunque no seamos ni ricos, ni listos, ni muy virtuosos. También podemos afirmar la vida de los demás, especialmente de nuestros seres más cercanos, a pesar de sus defectos y limitaciones. Podemos hacer esta afirmación con esperanza porque Dios mismo cree en nuestras vidas y en su inmenso valor. Podemos también ver en los abortistas no a seres deformes, sino a personas equivocadas que pueden cambiar. Lo haremos desde una lucha exigente en mantener pensamientos, afectos y obras que dignifiquen la vida. Así, con la ayuda de Dios, iremos haciendo una sociedad más familiar y más humana. No olvidaremos tampoco a los niños a los que no dejaron nacer, y no lo haremos porque Dios tampoco los ha olvidado.


José Ignacio Moreno

Navidad y familia



La Navidad pone de manifiesto la necesidad que tenemos los seres humanos de ser queridos y de querer. Lo hace dentro del ámbito más adecuado: la familia. La familia es un núcleo de humanidad hecho de afectos, virtudes y defectos superados. La gracia de Dios nos da fuerzas para purificar y fortalecer nuestra capacidad de amor y entrega propios del ámbito familiar: aprender a dar gracias, a perdonar, a pedir perdón, y a tener esperanza por muy apurada que sea nuestra situación.


José Ignacio Moreno