Thursday, November 30, 2006

El Papa muestra con su vida que Dios es Caridad

Benedicto XVI ha realizado un viaje a Turquía de alto riesgo para su vida a sus 79 años. Ha demostrado con obras su irrenunciable compromiso ecuménico con los ortodoxos. Ha manifestado su voluntad de sincero respeto y diálogo con el Islam. Acudió a esta cita histórica como valedor del derecho a la libertad religiosa y a la libertad de expresión. Con un coraje ejemplar ha mostrado, con su vida, que Dios es razonable y, sobre todo, que es Caridad.

José Ignacio Moreno Iturralde

Saturday, November 25, 2006

Cristo Rey

Predicador del Papa: Cristo Rey, «humanísimo y trascendente» a la vezComentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap., a la liturgia del próximo domingo ROMA, viernes, 24 noviembre 2006 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. -predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia del próximo domingo –solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo-, XXXIV y último del tiempo ordinario.
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Le veréis venir entre las nubes del cielo...
XXXIV Domingo del tiempo ordinario (B): Solemnidad de Cristo Rey Daniel 7, 13-14; Apocalipsis 1, 5-8; Juan 18, 33b-37En el Evangelio de este domingo, Pilato pregunta a Jesús: «¿Eres tú el Rey de los judíos?», y Jesús responde: «Sí, como dices, soy Rey». Poco antes, Caifás le había dirigido la misma pregunta de otra forma: «¿Eres tú el Hijo de Dios bendito?», y también esta vez Jesús respondió afirmativamente: «Sí, yo soy». Es más: según el Evangelio de Marcos [Mc, 14, 62. Ndt.], Jesús reforzó esta respuesta, citando y aplicándose aquello que el profeta Daniel había dicho del Hijo del hombre que viene entre las nubes del cielo y recibe el reino que nunca pasará (primera lectura). Una visión grandiosa en la que Cristo aparece dentro de la historia y por encima de ella, temporal y eterno. Junto a esta imagen gloriosa de Cristo hallamos, en las lecturas de la solemnidad, la del Jesús humilde y sufriente, más preocupado de hacer de sus discípulos reyes que de reinar sobre ellos. En el pasaje del Apocalipsis Él es definido como quien «nos ama y nos ha lavado con su sangre de nuestros pecados y ha hecho de nosotros un Reino de Sacerdotes para su Dios y Padre».

Ha sido siempre difícil mantener unidas estas dos prerrogativas de Cristo –majestad y humildad-, derivadas de sus dos naturalezas, divina y humana. El hombre de hoy no tiene dificultad para reconocer en Jesús al amigo y al hermano universal, pero encuentra difícil proclamarle también Señor y reconocerle un poder real sobre él. En las películas sobre Jesús, esta dificultad salta a la vista. En general, el cine ha optado por el Jesús humilde, perseguido, incomprendido, tan cercano al hombre como para compartir sus luchas, sus rebeliones, su deseo de una vida normal. En esta línea se sitúan Jesucristo Superstar y, de manera más cruda y desacralizadora, La última tentación de Cristo –de Martin Scorsese-. También Pier Paolo Pasolini, en el Evangelio según Mateo, nos presenta a este Jesús amigo de los apóstoles y de los hombres, a nuestro alcance, si bien no carente de cierta dimensión de misterio, expresada con mucha poesía, sobre todo a través de algunos eficacísimos silencios. Sólo Franco Zeffirelli, en su Jesús de Nazaret, se esforzó por mantener juntos los dos rasgos de Él. Ahí se ve a Jesús como hombre entre los hombres, afable y a la mano, pero a la vez como alguien que, con sus milagros y su resurrección, nos sitúa ante el misterio de su persona que trasciende lo humano. No se trata de descalificar los intentos de reproponer en términos accesibles y populares el acontecimiento de Jesús. En su tiempo Jesús no se ofendía si «la gente» le consideraba uno de los profetas. Pero preguntaba a los apóstoles: «¿Y vosotros quién decís que soy yo?», dando a entender que las respuestas de la gente no eran suficientes. El Jesús que la Iglesia nos presenta en la solemnidad de Cristo Rey es el Jesús completo, humanísimo y trascendente. En París se conserva, bajo custodia especial, la barra que sirve para establecer la longitud exacta del metro, a fin de que esta unidad de medida, introducida por la Revolución Francesa, no se altere con el paso del tiempo. De forma similar, en la comunidad de creyentes que es la Iglesia, se custodia la verdadera imagen de Jesús de Nazaret que debe servir como criterio para medir la legitimidad de toda representación suya en la literatura, en el cine, en el arte.

No se trata de una imagen fija e inerte, que hay que conservar al vacío, como el metro, sino de un Cristo vivo que crece en la comprensión misma de la Iglesia, también a raíz de las cuestiones y de las provocaciones siempre nuevas planteadas por la cultura y por el progreso humano. [Traducción del italiano realizada por Zenit] ZS06112401

Friday, November 24, 2006

El cielo, por C.S. Lewis

¿Es imposible con Dios?

Sobre cristianismo y democracia. Por Pablo Cabellos.

Friday, November 17, 2006

Jornada Mundial de la Juventud en Sidney

página oficial de la JMJ http://www.wyd2008.org/ (en Inglés)
http://www.wyd2008.org/index.php/es (en español)

Convoca un curso para prepararles para el gran evento SYDNEY, martes, 7 noviembre 2006 (ZENIT.org).- Preparará para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Sydney y será parte de su legado: se trata del curso para formar a jóvenes líderes, convocado por la organización del gran evento en Australia.Ya está abierta la inscripción a este «Curso de Formación de Jóvenes Líderes» para candidatos de 18 a 30 años que quieran brindar su ayuda en los preparativos locales y nacionales de la JMJ ’08 y tener un papel activo en la futura vida de la Iglesia.Del 15 al 20 de julio de 2008 la ciudad australiana acogerá el gran encuentro de fe y fiesta que reunirá a jóvenes de todo el mundo en torno al Papa. Será la primera visita de Benedicto XVI a Australia.Se prevé la llegada de medio millón de jóvenes peregrinos, incluyendo a unos 125 mil de otros países.Durante tres meses (de marzo a junio del próximo año), el citado curso ofrecerá formación intensiva para que estos jóvenes líderes tengan herramientas para preparar a otros en el camino a la JMJ.Bringelly, al sudoeste de Sydney, acogerá esta iniciativa.Igualmente, ese período formativo brindará habilidades específicas y experiencia para la implementación de programas de la JMJ en ministerios juveniles en las Iglesias locales, apunta el obispo coordinador de esta edición australiana, monseñor Anthony Fisher OP.«Buscamos que este curso impulse el crecimiento y el liderato cristiano, no sólo entre los participantes, sino también en las comunidades a las que regresarán», añade.Confirma que participarán en el curso obispos australianos, teólogos, filósofos, sacerdotes, periodistas y políticos, «todos apasionados por guiar a jóvenes líderes en el sendero de la JMJ».«Es parte de la inversión a largo plazo y del legado que proyectamos para la Jornada Mundial de la Juventud de 2008», añade.Faltan 615 días para el inicio de la XXIII Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará por décima ocasión fuera de Italia, esta vez en Australia.«Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que descenderá sobre vosotros, y seréis mis testigos» (Hechos 1,8) es el lema elegido esta vez para la convocatoria.Más información sobre el curso en la página oficial de la JMJ http://www.wyd2008.org/ (sección «Australian Parishes and Schools»). Las inscripciones permanecerán abiertas hasta el próximo 31 de enero.

Cómo afrontar la enfermedad y el final de la vida

Autor: Miguel Ángel Monge

Una cuestión de amor
Welby ha sufrido de su dolencia durante muchos años y ahora está confinado a su cama, conectado a una máquina que le ayuda a respirar, informaba el 23 de septiembre el Corriere della Sera.Su petición recibió una amplia cobertura de los medios y ha abierto un debate nacional sobre el tema de la eutanasia. El 24 de septiembre, el periódico La Repubblica informó de que Napolitano había pedido al parlamento que considerara el tema.En los días que siguieron a la petición de Welby algunos grupos y figuras políticas declararon su apoyo a los cambios legales que permitieran alguna forma de eutanasia. Por su parte la Iglesia católica mostró una fuerte oposición contra cualquier tipo de legalización.En una entrevista con La Repubblica el 25 de septiembre, el cardenal Javier Lozano Barragán, presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Agentes Sanitarios, recordaba a los lectores que no podemos ponernos nosotros mismos en lugar de Dios quitándonos nuestras vidas. Nuestra vida es un don de Dios y debe salvaguardarse, afirmaba.El cardenal explicaba, sin embargo, que la oposición de la Iglesia a la eutanasia no significa que defienda un tratamiento médico excesivo que prolongue la vida a costa de un sufrimiento innecesario. El cardenal Lozano Barragán también recomendaba prestar más atención a los tratamientos paliativos, para aliviar los sufrimientos de los enfermos terminales.Por su parte, el obispo de Terni, monseñor Vincenzo Paglia, recomendaba aprender de la experiencia de Cristo en la cruz. En una entrevista publicada el 25 de septiembre en el Corriere della Sera, moneñor Paglia afirmaba que se sintió golpeado por la conjunción de dos imágenes de vídeo enviadas por Welby: la del hombre sufriendo confinado en su cama, y la de un crucifijo en la pared de su habitación. La cercanía del crucifijo a Welby recordaba al obispo las palabras del Evangelio y la presencia de Cristo.Monseñor Paglia indicaba que se necesita más amor para personas, como Welby, para ayudarles a superar su sufrimiento. Este amor no incluye ayudar a nadie a morir, afirmaba el obispo. El amor cristiano nos permite dar nuestras vidas para salvar a los demás, pero no podemos quitar las vidas de otros, observaba.Otro pide más ayuda para vivir Deseo de vivir Cesare Scoccimarro, de 45 años, que sufre de una forma de esclerosis, replicó también a la petición de Welby. Según la agencia de noticias Ansa, Scoccimarro declaró que, a pesar de su grave enfermedad, que le ha confinado a una cama desde 1998, quiere seguir viviendo.Tras conocer la petición de Welby, Scoccimarro, que se comunica por medio de movimientos del ojo, redactó una carta al presidente de Italia. En ella afirmaba que a pesar de estar tan enfermo como Welby, su deseo de vivir es grande. Scoccimarro añadía que las personas en su condición necesitaban más ayudas para hacer frente a las graves dificultades a las que se enfrentan.Este fue el tema principal de un libro recientemente publicado. En «Eutanasia: Spunti per un Dibattito» (Eutanasia: Ideas para un Debate), la profesora de bioética Michele Aramini sostiene, entre otras cosas, la necesidad de una mayor solidaridad con el anciano y el enfermo.Esta solidaridad incluye proporcionar la atención médica y los cuidados paliativos adecuados, pero va más allá de los medios técnicos. Nuestra actitud hacia los demás es también una medida de nuestro nivel de humanidad, afirma Aramini. Además, la enfermedad y el sufrimiento tienen también un sentido moral, que necesitamos recuperar. Es necesario que, a los enfermos que tienen el don de la fe, les ayudemos a vivir sus esperanzas y valores religiosos. Incluso aquellos sin una fe activa necesitan ayuda para percibir el carácter trascendente de la persona humana.Aramini discute la noción de que la eutanasia es necesaria para poner fin al sufrimiento de las personas. Afirma que este suele ser un punto de vista excesivamente simplista del tema. De hecho, los estudios muestran que la mayoría de las personas ancianas que se suicidan tenían relativamente buena salud o, al menos, no tan enfermos como pensaban que estaban.De igual forma, quienes sufren de enfermedades terminales, y quienes quieren suicidarse, suelen sufrir de depresión. La solución para estos casos no es permitirles morir, sino tratar la depresión.Por eso, cuando alguien pide que se le permita suicidarse, continúa Aramini, lo que debemos hacer es investigar la situación de la persona para identificar las causas y proporcionar el tratamiento adecuado que le permita superar este deseo. Desde esta perspectiva, aceptar la idea de la eutanasia no significa ofrecer ayuda a alguien. Más bien significa rechazar ayudarles a hacer frente a sus necesidades.Un derecho poco claro ¿Derecho a morir? En el plano médico, estas necesidades incluyen extender la práctica de los cuidados paliativos de los pacientes y proporcionar el adecuado tratamiento del dolor. Para lograr esto, es necesario preparar mejor a los doctores y enfermeras para hacer frente a las necesidades de los enfermos terminales y de los ancianos. También son necesarias mejoras en la comunicación entre el personal médico, los pacientes y sus familias.Uno de los argumentos utilizados por quienes proponen la eutanasia es el de la autonomía, es decir, el derecho de cada persona a elegir el momento de su muerte. Pero este concepto no es tan decisivo, advierte Aramini.Para comenzar, no podemos estar seguros de que cuando una persona pide la eutanasia lo haga con verdadera voluntad; puede ser el resultado de un momento pasajero de sufrimiento. También hay que tener en cuenta el papel de los médicos y enfermeras. ¿Están obligados a ayudar a la gente a suicidarse sólo porque se lo pidan?Respecto a la cuestión de la autonomía individual, Aramini cuestiona si la muerte de una persona es sólo un tema personal, o si la sociedad también entra en juego. Si aceptamos la existencia de un «derecho a morir» personal y, aún más, si aceptamos un derecho a ser ayudado a morir, corremos el riesgo de devaluar la vida humana.Hay mucho en juego Con frecuencia la petición de morir de una persona enferma está influida por factores subjetivos relacionados con su enfermedad. Si se reconociera un «derecho a morir», sería más fácil que los pacientes se sintieran obligados a elegir la muerte, influidos por el deseo de no ser una carga para los demás. Podrían también sentirse presionados a no seguir utilizando valiosas camas de hospital y otros recursos médicos. Si se acepta ampliamente, la eutanasia podría convertirse en una alternativa económicamente atractiva al hecho de proporcionar un tratamiento caro.Aramini concluye que la legalización de la eutanasia significaría aceptar un punto de vista que hace que el concepto de dignidad humana dependa de la «calidad de vida».Tal dependencia mina el principio del valor y la dignidad incondicionales de cada persona, defiende Aramini. Dañar este principio en nombre de la autonomía personal afecta a la sociedad en su mismo fundamento. Por eso, es erróneo considerar la eutanasia como una decisión meramente personal que sólo afecta al individuo en cuestión.Una vez que perdemos nuestro respeto por el valor de la vida humana, abrimos entonces las puertas a toda clase de abusos, como ha ocurrido en Holanda con la práctica en expansión de la eutanasia, advierte Aramini. La compasión por el enfermo, por lo tanto, no significa acelerar indebidamente su muerte.

Friday, November 10, 2006

Paquito Fernández Ochoa

Tuve la suerte de que recibir clases de esquí de un hermano de Francisco Fernández Ochoa en Navacerrada: Jesús. A Paquito le vi una vez bajando la pista del Pluviómetro a una fortísima velocidad. Con motivo de su fallecimiento, he recordado el oro que ganó en Sapporo 72. Tras una bajada impresionante tuvo la genialidad, antes de llegar a meta, de tumbarse hacia atrás en los esquís, para arañar alguna décima de segundo menos. Su vida ha sido relativamente corta, como el slalom especial en que triunfó. Al tener noticia de cómo ha afrontado el cáncer se puede decir que Paquito ha vivido y ha fallecido con deportividad. Con su entereza, humana y cristiana, ha sabido ser ejemplar en su último torneo y, con todo el alma lo espero, ha vuelto a vencer.

José Ignacio Moreno Iturralde

Chesterton se quitó el sombrero

“Cuando entro en una Iglesia me quito el sombrero,no la cabeza”.

La quinta etapa de la vida de Chesterton coincide con su bautismo católico. En 1900 había conocido a Hilaire Belloc y en 1901 contrajo matrimonio con Frances Blogg, a la que había conocido en 1896. Frances era anglicana practicante y Chesterton la acompañaba a la Iglesia. Fue en esa época cuando comenzó a frecuentar los oficios litúrgicos. También por aquella época profundiza en una idea importante: la humildad.Reflexionando sobre el paganismo y sobre su grotesca parodia moderna se da cuenta de que el Cristianismo ha conquistado el corazón de los hombres a través de la humildad. Por eso frente al deber exigido por la mentalidad moderna el opone el don que ha de ser agradecido. La soberbia, por el contrario, deforma la perspectiva de las cosas e impide ver el mundo tal como es. De ahí que la autoafirmación propia del hombre moderno conduzca también a la ignorancia. Y una de las deformaciones más graves es el gnosticismo que, so pretexto de conocer los arcanos acaba negando el misterio de la Encarnación.Fue la sorpresa ante el mundo y la capacidad de asombro, unidos al agradecimiento por la vida, lo que llevó a Chesterton a abrazar cada vez más la fe hasta pedir el bautismo en 1922. Por fin llegaba a la que denominó la “casa del hombre”. Después, cuando viajó a Roma reafirmó que por fin se sentía en su hogar.Chesterton se bautizó en una sencilla barraca con tejado de uralita. En Beaconsfield aún no habían podido construir la Iglesia. Días antes se paseaba por su casa repasando un pequeño catecismo.

Más tarde, para responder a los que se preguntaban por su conversión al catolicismo escribió:
“Cuando la gente me pregunta a mí o a cualquier otro ¿Por qué te uniste a la Iglesia de Roma?, la primera respuesta esencial, aunque sea en parte incompleta es: “para librarme de mis pecados”. Porque no hay ningún otro sistema religioso que declare verdaderamente que libra a la gente de los pecados. (…) El sacramento de la penitencia da una vida nueva, y reconcilia al hombre con todo lo que vive: pero no como lo hacen los optimistas y los predicadores paganos de la felicidad. El don viene dado a un precio y condicionado a la confesión. He encontrado una religión que osa descender conmigo a las profundidades de mí mismo”.

Wednesday, November 01, 2006

Nostalgia de Dios

En el día de todos los santos supongo que bastantes personas echarán un vistazo a sus álbumes, llenos de recuerdos. Otra costumbre bien arraigada es la visita a las tumbas de los seres queridos. Allí, al considerar la alegría radiante de los bienaventurados, parece que algo de esa luz entra en nuestra vida haciéndola más grata, más amable. No digo que todo el mundo lo experimente así, pero pienso que detrás de todas esas manifestaciones, junto al cariño a los familiares difuntos, existe una nostalgia de Dios.

José Ignacio Moreno Iturralde